JESUS HONRA LA FE


Jesús, viendo la fe de quienes lo llevaban, dijo al paralítico: hijo, tus pecados quedan perdonados. (Marcos 2:5)

¿Puede darse el caso de que personas se vean bendecidas, no debido a la fe, confianza, que tienen en Jesús, sino más bien por la fe que nosotros tenemos en Él?

A tenor de este pasaje creo que sí. El paralítico del relato tuvo, tal y como yo lo veo, una triple bendición: espiritual, porque sus pecados fueron perdonados. Física, porque pudo volver a caminar. Social, porque puedo reintegrarse como una persona autónoma, no dependiente, en la vida de Israel.

Pero no es el único caso. El siervo del centurión fue bendecido por la fe de su jefe, un ocupante romano, de quien Jesús afirmó que en Israel no había visto una fe similar. El muchacho endemoniado fue liberado por la confianza de su padre. Lo mismo pasó con la hija de la mujer sirio-fenicia.

Jesús honra la fe venga de donde venga y, consecuentemente, con tantos precedentes no es nada raro que podamos confiar en que honrará nuestra fe y bendecirá -no sabemos cómo- a personas que son significativas para nosotros, nuestros padres, hijos, hermanos, nietos, amigos, etc. Para acabar vienen a mí las palabras del apóstol: no dejemos de hacer el bien que, a su tiempo segaremos si no desmayamos. 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

SE PROPICIO A MÍ PECADOR

EL CRISOL DE LA PRUEBA

¿QUÉ ES LO QUE NO VEO?