CARTA DE SANTIAGO: ESCUCHA

 


Sabed, hermanos míos queridos que es preciso ser, diligentes al escuchar, parcos al hablar... (Santiago 1:19)

Mi propuesta es leer la carta de Santiago en clave misional. Somos gente enviada al mundo como agentes de restauración y reconciliación. Escuchar es fundamental. Diría que escuchar debería ser una actitud misional que probablemente no nos viene "de fábrica" y necesitamos desarrollarla de forma intencional. 

Si en un auditorio de personas cristianas pides que levanten la mano todos aquellos que crean que Jesús es la respuesta para el mundo, con toda seguridad la inmensa mayoría la levantarán. Sin embargo, ¿a qué preguntas es el Maestro de Nazaret la respuesta? ¿Nos hemos parado a escuchar el dolor del mundo en el que vivimos, sus miedos, frustraciones, esperanzas, ansiedades? O simplemente y en contra de lo que nos sugiere Santiago somos rápidos para hablar y muy, pero que muy lentos para escuchar al mundo, para ser los oídos de Dios.

Escuchar es una forma de mostrar respeto, interés, preocupación incluso amor. Escuchemos en círculos. Comencemos por los nuestros, nuestra familia, y sigamos hacia los ámbitos en los que nos movemos y al mundo.

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