CÓMO MEDIR MI FE
Sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre que activa es vuestra fe, que esforzado vuestro amor y que firme la esperanza que habéis depositado en nuestro Señor Jesucristo. (Colosenses 1:3)
En el mundillo del liderazgo se afirma que medimos aquello que valoramos. Por ejemplo, si una iglesia mide asistencia y ofrendas, eso es una señal de lo que valora. También se dice que aquello que no se puede medir no se puede evaluar y, por tanto, no se puede mejorar. Creo que eso es aplicable también, ambas cosas, al seguimiento del Maestro.
En línea con lo propuesto anteriormente propongo dos cosas que deberíamos medir. La primera, cuánto nos parecemos a Jesús. La segunda, cuál es nuestro impacto misional en el mundo. Si una iglesia mide eso sería señal de que le concede importancia.
Una vez identificado lo que es importante medir el segundo punto sería cómo lo medimos. A mí no se me ocurre otro modo que por medio de conductas observables. Sólo puedo medir cuánto me parezco a Jesús por medio de cómo ese parecido se plasma en mis acciones, omisiones y relaciones. Del mismo modo, sólo puedo medir mi impacto misional fijándome en qué acciones en mi vida están destinada a bendecir, restaurar y reconciliar un mundo roto. En definitiva, como decía Santiago el hermano de Jesús, la fe que no nos lleva a obrar es una porquería.
¿Cuáles serían los resultados si te evaluaras a la luz de estos dos criterios?
Comentarios
Publicar un comentario