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COMO UN ÁRBOL SECO

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  Que nuestros hermanos aprendan a ser los primeros en la práctica del bien, ayudando en las necesidades más apremiantes, para que no sea su vida como un árbol sin frutos. (Tito 3:14) Pablo podría decirlo más fuerte pero no más claro: una vida en la que no se práctica del bien es como un árbol sin frutos. No es difícil asociar esta declaración con la del propio Jesús: por sus frutos los conoceréis. Quien práctica del bien que está a su alcance, es decir, quien ayuda a cubrir las necesidades que hay en su entorno, sean estas espirituales, emocionales, físicas, intelectuales, sociales y otras que podamos imaginar, está alineado con el carácter del Señor, es fiel a sus expectativas, evidencia la realidad de su fe y bendice al mundo de parte de Dios. El resto, como diría el propio Pablo son controversias estúpidas. 

¡CON ENTUSIASMO!

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  Es esta una palabra digna de crédito y quiero también tú insistas con tesón en ella para que, cuantos creen en Dios, se apliquen con entusiasmo a la práctica del bien. Esto es bueno y útil para todos. (Tito 3:8) La carta a Tito es muy corta, tan sólo tres breves capítulos, sin embargo en todos ellos aparece un énfasis, la práctica del bien por parte de aquello que se consideran seguidores de Jesús. Para Pablo no es algo opcional, es más bien, algo fundacional. Lo es en el sentido en que una y otra vez en las Escrituras se nos indica que el carácter del Señor es orientado hacia bendecir a la humanidad, incluso a la humanidad caída. Lo es porque también forma parte del propósito para el cual hemos sido salvados, rescatados, redimidos. Lo es porque de esa manera nos unimos al Señor en su trabajo de restauración y reconciliación. Lo que me gusta en este pasaje de Tito es el matiz acerca de cómo hemos de llevar a cabo el bien ¡con entusiasmo! El diccionario de la RAE lo define de...

BENDECIR AL MODO DE DIOS

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  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.   Así seréis verdaderamente hijos de vuestro Padre que está en los cielos, pues él hace que el sol salga sobre malos y buenos y envía la lluvia sobre justos e injustos.   Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿qué recompensa podéis esperar? ¡Eso lo hacen también los recaudadores de impuestos! (Lucas 5:44-46) El modo de Dios es un modo inclusivo, sin acepción de ningún tipo de personas. Jesús utiliza dos figuras que son clave para la supervivencia humana, la luz del sol y el agua. No podríamos vivir sin ninguna de ellas. El Señor, a pesar de que como género humano hemos decidido apartarnos de Él y vivir en indiferencia o franca rebeldía contra su voluntad, continúa bendiciendo a la humanidad ¿Qué otra cosa podría hacer? Él continúa amando a la humanidad y, consecuentemente, proveyendo por ella en muchas maneras. Si estamos llamados a ser de bendición, tal y como vimos en el anterior post, p...

SERÁS DE BENDICIÓN PARA OTROS.

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  ...Y servirás de bendición para otros. (Génesis 12:1-2) Esta frase pertenece al llamado de Abraham, un llamado a ser de bendición para otros. Al pensar en este pasaje ha venido a mi mente la manera en que Pedro describe el ministerio del Maestro en Hechos capítulo 10:38: Jesús anduvo haciendo bien a todos, y lo hacía sin distinción. Ambos pasajes están en línea con uno de los propósitos de nuestra salvación, unirnos a Dios en el ministerio de la restauración y reconciliación de todas las cosas con Dios por medio de Cristo. Pablo, en su famoso pasaje de Efesios,  nos recuerda que no hemos sido salvados por la práctica del bien pero si para que lo practiquemos en toda oportunidad. Hagamos bien a todos, dice en su carta a los Gálatas, y le recuerda a Tito que Jesús ha rescatado para sí un pueblo celoso por la práctica del bien. La práctica del bien, en definitiva, nos recuerda Santiago, el hermano de Jesús, es la auténtica espiritualidad. Cosa que también enfatiza el anónimo es...

LA VERGÜENZA, SIGO DUDANDO DE MI IDENTIDAD

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  Y prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a vuestros corazones; y el Espíritu clama: “¡Abba!”, es decir, “¡Padre!”.     Así que ya no eres esclavo, sino hijo. Y como hijo que eres, Dios te ha declarado también heredero. (Gálatas 4:6-7) El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que hace que los afectados duden de sus capacidades y logros. Creo que, en cierta medida, con mucha frecuencia los seguidores de Jesús experimentamos ese síndrome que es hábilmente explotado por Satanás. Este nos hace dudar, una y otra vez, de nuestra identidad como hijos y herederos. Nos recuerda de forma constante todas nuestras inconsistencias, fallos y pecados y pone en cuestión que el Señor pueda amar y conceder la adopción a alguien como nosotros. Satanás, recordemos Génesis 3, siempre juega con medias verdades y siempre cuestiona las intenciones de Dios. Medias verdades porque todo lo que nos echa en cara acerca de nuestra realidad es cierto. Pero no...

JESÚS Y LA VERGÜENZA

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  En cuanto a vosotros, no habéis recibido un Espíritu que os convierta en esclavos, de nuevo bajo el régimen del miedo. Habéis recibido un Espíritu que os convierte en hijos y que nos permite exclamar: “¡Abba!”, es decir, “¡Padre!” . Y ese mismo Espíritu es el que, uniéndose al nuestro, da testimonio de que somos hijos de Dios.   Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que ahora compartimos sus sufrimientos para compartir también su gloria. (Romanos 8:15-17) El sacrificio de Jesús en la cruz en nuestro favor, no sólo resuelve el problema de la culpa, sino también el de la vergüenza, la conciencia de no ser el tipo de personas que deberíamos ser. La meditación en la parábola del hijo pródigo nos ayuda a visualizar de qué modo cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón -nuestro centro de control- somos nuevamente aceptados en la condición de hijos y, tal y como afirma Pablo en el pasaje que encabeza esta entrada, herederos junt...

LA VERGÜENZA, IDENTIFÍCALA

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  Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa. (Mateo 8:8) La vergüenza es una emoción más profunda que la culpa y que ataca nuestra autoestima; puede hacer que una persona se sienta intrínsecamente defectuosa o indigna de ser amada.  La vergüenza se centra en el yo. Nos hace sentir como si fuéramos el problema en lugar de solo nuestras acciones. En lugar de pensar "Hice algo mal", cambia a "Soy malo". La vergüenza puede llevar a la evasión, el retraimiento o conductas defensivas. A menudo da lugar a un diálogo interno negativo y puede crear un ciclo de culpabilidad, lo que hace que las personas se sientan menos motivadas para enfrentar sus problemas o buscar apoyo. A diferencia de la culpa, l a vergüenza puede ser un estado emocional más duradero. Puede persistir mucho después del evento desencadenante y puede llevar a sentimientos de inutilidad o desesperación permanente.  Cuando se experimenta de manera persistente, la vergü...