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DISTANCIA SEGURA

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Pedro iba detrás a cierta distancia. (Lucas 22:54) Cuando Jesús fue apresado y antes de negarlo en tres ocasiones Pedro iba siguiendo al cortejo que lleva preso al Maestro. Me ha resultado llamativa la expresión del evangelio y muy contemporánea para nuestra situación. ¿Cómo es nuestro seguimiento de Jesús, de riesgo porque estamos cerca de Él en nuestra manera de vivir o, por el contrario, mantenemos una adecuada distancia de seguridad para evitar que la cercanía con ese que todo lo pone patas arriba nos genere problemas con nosotros mismos y con los demás? Además, si seguimos con la comparación bíblica todo parece indicar que de la distancia de seguridad a la negación hay poco trecho.  

DADLES DE COMER VOSOTROS MISMOS

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  Jesús les contestó: -Dadles de comer vosotros mismos. (Marcos 6:37) Todo es normal en este conocido pasaje. Jesús tiene compasión por las multitudes al comienzo del mismo y les ministra con la Palabra. Los discípulos son conscientes de la necesidad de las personas que, según el texto, eran varios miles y le presentan la situación al Maestro que les responde de esa sorprendente manera. El principio que nos enseña el texto tiene tres dimensiones: Primera, que tú y yo somos responsables de las necesidades que hay a nuestro alrededor que son numerosas y variadas; emocionales, espirituales, físicas, sociales, económicas, intelectuales, etc. Segunda, que es legítimo, como hicieron los discípulos, presentárselas al Dios compasivo. Tercera, que Él espera que, en la medida de nuestras posibilidades actuemos para aliviar, paliar o erradicar esas necesidades. El Señor no nos pide que demos lo que no tenemos, pero tampoco que seamos ignorantes de lo poco o mucho que sí tenemos y lo usem...

PERO ENTRE VOSOTROS NO DEBE SER ASÍ

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  Pero entre vosotros no debe ser así. Antes bien, el más importante debe ser como el más pequeño, y el que dirige debe ser como el que sirve. (Lucas 22:24) Jesús habla en el contexto de la última cena y lo hace refiriéndose al liderazgo cristiano. Sin embargo, esa pequeña frase: "pero entre vosotros no debe ser así", puede aplicarse a cualquier dimensión de la vida. El Maestro contrasta cómo se lidera en la sociedad y cómo debe hacerse en la iglesia del Señor; pero es aplicable a las relaciones interpersonales, a la resolución de los conflictos, al uso del tiempo, del dinero, a las prioridades, a los valores, etc., etc. En definitiva a todas y cada una de las dimensiones de la vida. La aplicación de este principio a la vida cotidiana es clara y evidente. Tomemos cualquier dimensión al azar y pensemos cómo se maneja en el mundo y cómo debería manejarse en el Reino.

ORAR POR TU CIUDAD

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Cuando Jesús llegó cerca de Jerusalén, a ver la ciudad lloró a causa de ella. (Lucas 19:41) No es la primera vez que a Jesús se le mueven las emociones al percibir la situación emocional, espiritual, social y económica de las personas. El lloro por Jerusalén no viene dado por su arquitectura, la acumulación de basura o las condiciones infrahumanas en que vivía una buen parte de su población. Jesús llora por las personas que habitan la ciudad, su alejamiento del Señor y todas las implicaciones que ello tiene. Tengo una propuesta para ti lector. Cada día, la primera vez que pises la calle, eleva una oración por tu ciudad, por sus habitantes, por sus necesidades, para que el Reino venga a la misma. Vamos a unirnos a Jesús en sentir, llorar y orar por nuestras ciudades. ¿Te unes?  

HOY CUMPLO 67 AÑOS

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  El rey le contestó:"Está muy bien. Has sido un buen administrador". (Lucas 19:17) Hoy cumplo 67 años y es natural pensar que queda mucho menos por delante de lo que hay cuando uno mira hacia atrás. Encuentro que también es normal hacer balance de la vida, echarle una ojeada al pasado y valorar si uno ha vivido bien, si cuando uno desaparezca habrá podido dejar un impacto positivo en la vida de personas, habrá vivido alineado con el deseo del Señor de bendecir a un mundo roto y necesitado. ¿Qué otros pueden ser los criterios para valorar como uno ha vivido, el dinero conseguido, las posesiones adquiridas, el estatus logrado? Evalúo mi vida a la luz de esos dos criterios. Sin embargo, mi valoración de mí mismo siempre será subjetiva; aveces al alza, aveces a la baja. Por eso es importante pensar, reflexionar y preguntarle al Señor qué valoración hace de mí. Espero, deseo y me esfuerzo para que aquel día pueda escuchar esas palabras de Jesús, has sido un buen administrador. ¿Q...

TAMBIÉN SON HIJOS DE DIOS

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Entonces Jesús Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a este casa, pues también este es descendiente de Abrahán. En efecto, el hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. (Lucas 19:9) ¡Qué fácil es tener una memoria selectiva! ¡Qué fácil es olvidar quiénes somos y de dónde venimos! ¡Qué fácil es olvidar que lo que despreciamos en otros es lo que nosotros mismos somos!  Los publicanos eran despreciables y despreciados. Cualquiera se podía sentir moralmente superior al compararse con ellos. El estilo de vida censurable de los publicanos elevaba a los otros a la categoría de campeones de la moralidad y no tener que afrontar sus propias miserias. Pero Jesús afirma que también ellos son hijos de Abraham y que su propósito no es rechazarlos, sino llegar a ellos con amor y aceptación. La aplicación para nosotros es clara, aquel a quien despreciamos Dios lo ama y está interesado en él, su vida y circunstancias. ¿Cuánto necesitas de la mirada de Jesús?  

¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?

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  ¿Qué quieres que haga por ti? (Lucas 18:41) Esta pregunta -que le hace Jesús a una persona específica- es válida para cada uno de nosotros. Es una pregunta que genera reflexión y que tomada en serio nos obliga a pensar porque la respuesta mostrará, pondrá de manifiesto mucho acerca de quiénes somos. Relaciones, la intervención del Señor en la vida de seres queridos sería mi respuesta al Maestro. Sin embargo, al responder me asalta la duda, no puedo visualizar de qué manera lo que pido se puede llevar a cabo en la vida de las personas que amo y que son objeto de mi respuesta a Jesús. Entonces otras palabras suyas me asaltan: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios" y generan en mí una tensión de difícil solución, lo creo y no lo creo, lo espero y me desespero. En fin, lo único que puedo hacer es acercarme a Él y decirle lo que otra persona en situación similar le dijo: "Creo, pero ayuda mi incredulidad? ¿Cuál sería tu respuesta a la pregunta de Jesús...