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TIEMPO, ECLESIASTÉS.

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  Todas las cosas bajo el sol tienen un tiempo y un momento. (Eclesiastés 3:1) Cuando pienso en estas palabras vienen a mi mente dos ideas. La primera, que hay tiempo para lo que se desea tenerlo. El tiempo es democrático, todos recibimos la misma cantidad cada día. Probablemente no es correcto, incluso ofensivo, afirmar que no tenemos tiempo; sería más adecuado indicar que tenemos prioridades diferentes a la hora de invertirlo. Afirmar que carecemos de  tiempo para pasarlo con el Señor puede resultar insultante, pues indicamos que los otros no tienen otra cosa que hacer que pasar tiempo con Dios, su vida no está ni tan ocupada ni es tan intensa y llena de responsabilidades como la nuestra. Tal vez es bueno aprender a usar un lenguaje más correcto e indicar que nuestras prioridades no incluyen a Dios. 

DISFRUTAR, ECLESIASTÉS

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  No hay para el ser humano más felicidad que comer, beber y disfrutar de su trabajo, pues he descubierto que también esto es don de Dios, y nadie come ni disfruta sin su consentimiento. (Eclesiastés 2:24-25) Es una afirmación muy importante, disfrutar de la vida es un don de Dios y, por tanto, nosotros los que somos seguidores de Jesús deberíamos ser los primeros en disfrutar de la ella en todas sus dimensiones. Hay muchas cosas no buenas, sino buenísimas en la vida. Ciertamente también hay dolor, enfermedad, injusticia y muerte; pero también hay amor, familia, amistad y todos los beneficios espirituales que se derivan de nuestra relación con el Maestro, paz, comunidad, perdón, su presencia, esperanza y vida eterna.  Tal vez, al menos en buena parte, nuestro problema es que nos centramos con excesiva facilidad en las carencias y dejamos de valorar todo aquello que tenemos. Tal vez el reto consiste en aprender, como decía el apóstol Pablo, a tener contentamiento, a ser ca...

¿TIENE SENTIDO? ECLESIASTÉS

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  ¿Qué le queda entonces al ser humano de todas las fatigas y afanes que lo atarean bajo el sol? Todos sus días son dolorosos, su tarea penosa, y ni de noche descansa. ¡También esto es ilusión! Son muchos los pensadores que han llegado a la conclusión que la vida es un absurdo. Europa tiene un grave problema de salud mental que nos impide disfrutar de la vida cuando tenemos todo lo que, aparentemente, es necesario para hacerlo. ¿Cuál será, pues, la situación de aquellos que incluso carecen de lo más básico? ¿Cuál será la actitud hacia la vida de aquel que sufre injusticia, persecución, explotación de todo tipo y, además, no tiene ninguna esperanza de que la cosa pueda cambiar algún día? ¿Cuál es el propósito y el sentido de la vida? ¿Qué nos puede dar las fuerzas para levantarnos un día más y afrontar todo lo que este traiga por delante? Es una pregunta que todo ser humano -aunque sea un seguidor de Jesús- se plantea en esos escasos momentos de lucidez que acompañan a la vida conte...

MÁS, ECLESIASTÉS

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  Prosperé y superé a todos mis predecesores en Jerusalén... No negué a mis ojos nada de cuanto deseaban, ni me privé de alegría alguna... Entonces reflexioné  sobre todas mis obras y sobre la fatiga que me habían costado, y concluí que todo era ilusión y vano afán, pues no se saca ninguna ganancia bajo el sol. (Eclesiastés 2:9-11) No existe ni un ser humano que no aspire a ser feliz. Esto, sin embargo, plantea muchas preguntas ¿Qué es realmente la felicidad? ¿Cómo se obtiene? ¿Es una experiencia o un estado? ¿Por qué es tan elusiva la felicidad? ¿Por que, a juzgar por lo vemos a nuestro alrededor es tan difícil ser feliz? Junto a esta aspiración universal a ser felices nos encontramos con la realidad de que cada persona la vincula a cosas diferentes. El escritor de Eclesiastés en su búsqueda de felicidad optó por el dinero y todo aquello que puede comprar y su reflexión y conclusión queda claramente expresada a lo largo del capítulo 2, ¡Al final, tampoco otorga lo que promete...

CISTERNA ROTA, ECLESIASTÉS

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  Entonces me dije a mí mismo: prueba la alegría y procura el bienestar. Pero también esto es pura ilusión. (Eclesiastés 2:1) Este pasaje dice que el rey de Jerusalén -una ilustración de cualquier ser humano-, después de constatar la incapacidad de la sabiduría de proveerle de sentido y propósito buscó este en el placer, la alegría, el estatus y las posesiones. Los versículos que siguen al arriba descrito desgranan toda la serie de experiencias y situaciones que buscó y experimentó y, sin embargo, llegó a la misma conclusión. ¿Es el placer malo? ¡En absoluto! No es lo que afirma el texto; afirma su incapacidad de darnos un sentido permanente. Al leer el capítulo vinieron a mi mente las palabras del Señor por medio del profeta Jeremías:  Pues mi pueblo ha cometido dos maldades:  me ha abandonado a mí  —la fuente de agua viva—  y ha cavado para sí cisternas rotas   ¡que jamás pueden retener el agua!. Somos cisternas rotas y, consecuentemente, no podemos reten...

MÁS CIENCIA, MÁS DOLOR

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  Pues a mayor sabiduría, mayor tormento; y a más, ciencia más dolor. (Eclesiastés 1:18) El escritor opta por la vía del conocimiento y la sabiduría como medio para encontrar sentido y propósito en un mundo en el que todo es, según sus propias palabras: ¡Pura ilusión! Indica que lo hizo con intencionalidad, propósito, ahínco.  Sin embargo, su conclusión es desalentadora pues cuanto más conocimiento uno va adquiriendo, más comprensión de la realidad va abarcando más dolor va añadiendo porque se va tomando conciencia de lo absurdo de una vida donde hay tanto dolor, sufrimiento, injusticia, pobreza, opresión y ese largo etcétera que describe lo aberrante de un mundo donde habiendo de todo para todos, tantos sufren por falta de lo más esencial. Un mundo que nos debería llevar a orar: ¡Venga a nosotros tu Reino!

INSATISFACCIÓN, ECLESIASTÉS

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Ni los ojos se sacian de ver, ni el oído se harte de oír. (Eclesiastés 1:8) Sin duda es una generalización, aunque no exenta de razón, afirmar que en todos nosotros hay un sentido permanente de insatisfacción; algo que este versículo de Eclesiastés capta magistralmente. Siempre precisamos algo más, siempre hay algo, sea una cosa o una experiencia, o alguien que sin tan sólo pudiéramos tenerlo nos sentiríamos súper felices. Pero sabemos que es una quimera, que una vez obtenido  aquello que perseguimos el efecto esperado se disiparía como el hielo expuesto al solo, no duraría excesivamente.  Esta insatisfacción permanente es hábilmente explotada por los medios de comunicación que nos venden todo tipo de productos y experiencia bajo la promesa -que nosotros mismos sabemos que es falsa- de que finalmente quedaremos saciados. Al escribir estas palabras vienen a mi mente las palabras de Jesús, el que beba de esta agua volverá a tener sed. ¿Cómo manejas tú ese sentido permanente de i...