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CUARESMA, DÍAS 37 Y 38

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  Entonces Pilato, queriendo contentar a la gente, ordenó que pusieran en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús para que lo azotaran y lo crucificaran. (Marcos 15:15) El punto clave es que para el gobernador romano lo importante es que las personas estuvieran contentas, la verdad, la justicia, la integridad quedaban en un segundo plano; la opinión pública es lo que contaba. A mi mente ha venido el pensamiento de cuántas veces contentar a otros -algo que no es malo per se- ha sido más importante que contentar a Dios. Cuántas veces ante el conflicto de lealtades he optado por el hombre y no por el Señor. De nuevo, la Cuaresma nos invita a mirarnos a nosotros mismos e identificar si eso es real o no en nuestra vida y, como consecuencia de esa evaluación actuar en consecuencia?

CUARESMA, DÍA 36

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  El Señor sana a los de corazón dolido y venda sus heridas. (Salmo 147:3) En la Escritura el corazón no tiene nada que ver con las emociones, es el centro de control, es el generador y administrador de nuestro proyecto vital. ¿Qué sería, por tanto, un corazón herido? Según mi humilde opinión sería aquel que está fragmentado, porque ha sido golpeado por la vida. Son innumerables las situaciones sobre las que carecemos del más mínimo control y que nos afectan y dañan nuestra vida. Hay relaciones que pensábamos eran de un modo y han resultado ser de otro y nos han producido dolor. ¿Cómo es la terapia del Señor para el corazón? Mi experiencia me dice que lo primero es aceptar y reconocer nuestro dolor, ponerle nombre y apellidos, entender que, tan si es legítimo como si no lo es, el dolor y las heridas son reales. El segundo es llevarlo una y otra vez ante Dios, abocar sobre Él todo el dolor y el sufrimiento hasta que quede limpio y podamos experimentar su amor y consuelo. La Cuaresma...

CUARESMA, DÍA 35

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  Ayudaos mutuamente a soportar las dificultades, y así cumpliréis la ley de Cristo. (Gálatas 6:2) La vida es difícil para todos nosotros. Cada uno de nosotros enfrentamos dificultades en diferentes dimensiones de nuestra existencia; en ocasiones, bien  complicadas y difíciles. Puede parecer, en ocasiones, hasta ofensivo pedirnos que pensemos en los demás, en su situación y en sus cargas. También puede darse el caso que, sin estar necesariamente apesadumbrados por nada en especial, vivamos vidas tan aceleradas y tan centrados en nosotros mismos que carezcamos de tiempo para pensar en cómo está el otro y qué puede necesitar. La Cuaresma nos invita a pararnos y meditar en quién hay a nuestro alrededor que está necesitado de nuestra ayuda para soportar sus necesidades. ¿Qué ves cuando te paras y observas? ¿Qué vas a hacer?

CUARESMA, DÍA 34

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— Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12) Hoy he leído este pasaje y he pensado en la necesidad que tenga de que Jesús pueda iluminar mi vida. He pensado en cuáles son las áreas en las cuales no tengo suficiente luz para ver cómo estoy, qué sucede y, en respuesta a esa iluminación, poder actuar en consecuencia, tal vez entendiéndome mejor a mí mismo, mis pensamientos, motivaciones, actitudes y acciones. Tal vez permitiendo que Jesús clarifique cosas que deben ser resueltas, cambios que deben ser introducidos. Es lo que puede pasar con la luz porque tiene ese carácter ambivalente, todo lo pone de manifiesto, lo bueno y lo no tan bueno. ¿Qué te revelaría Jesús si le dejaras iluminarte?  

CUARESMA, DÍA 33

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  Jesús les dijo: — Venid aparte conmigo. Vamos a descansar un poco en algún lugar solitario. (Marcos 6:31) El descanso es importante. Descansar con Jesús es una necesidad. Lo triste es que vivimos en un mundo en el cual, en ocasiones, no es posible tener este tiempo de soledad y descanso con Jesús, nuestro Maestro; ese espacio que nos renueva física, mental, emocional y espiritualmente. Pero, otras veces, no queremos tener ese espacio a solas con Jesús, nos intimida, nos preocupa que nos pueda confrontar con nuestra realidad. Aún, en otras situaciones, no queremos estar a solas con nosotros mismos y tener que enfrentarnos con nosotros mismos y, por eso, precisamos llenar nuestra vida de ruido y gente. ¿Cuál es tu situación ? ¿Cómo respondes a esta invitación de Jesús?

CUARESMA, DÍA 26

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  Bendice, alma mía, al Señor,  no te olvides de sus favores. (Salmo 103:2) La Palabra nos invita a no olvidar ninguno de los beneficios del Señor. Lo entiendo de dos maneras. La primera, de forma intencional pararnos y ver cómo Dios ha intervenido en nuestras vidas. De no hacerlo, podemos caer en el riesgo de atribuir a la casualidad, el azar, la suerte u otras fuentes lo que nos ha pasado o está pasando en nuestras vidas. Ver la intervención del Padre en nuestras vidas genera una actitud de gratitud hacia Él. La segunda, es porque cuando miramos hacia atrás y vemos la huella del Señor en nuestras vidas no provee de seguridad para afrontar el presente y esperanza para el futuro. La Cuaresma te invita a que mires atrás, recuerdes la intervención de Dios y le des gracias por ello.

CUARESMA, DIA 25

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  El Señor le preguntó a Caín:  — ¿Dónde está tu hermano Abel? Él respondió: — No lo sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano? (Génesis 4:9) Dios ya sabe dónde está Abel y que ha sucedido con él. Su pregunta tiene como finalidad confrontar a Caín y hacerle reflexionar acerca de lo que acaba de hacer y hacerlo consciente de la responsabilidad que tiene hacia su hermano y su vida, algo que Caín con su respuesta trata de evitar. El cainismo es esa actitud de no considerar que seamos responsable de la vida de otros seres humanos, que no va con nosotros, que algún otro de debe serlo. Dios, sin embargo, nos confronta a cada uno con esa pregunta y nos enseña que todos somos responsables de los demás. La Cuaresma es una buena oportunidad para escuchar la pregunta del Señor y observar cómo la respondemos, sea de forma consciente o bien por nuestra acciones. ¿Cómo la respondes tú?