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COMPARAR

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  Que cada uno examine su propia conducta y sea la suya, sin compararla con la del prójimo, la que le proporcione motivos de satisfacción (Gálatas 6:4) La comparación es el principio número uno del fariseísmo. De ella procede su fuerza. Todos hemos de lidiar con la realidad de que no somos el ser humano que Dios espera que seamos. Es más, ni siquiera somos el que nosotros quisiéramos ser. Consecuentemente eso genera en nosotros una tensión, una disonancia cognitiva que debe ser resuelta de alguna manera para poder seguir adelante con nuestra vida cotidiana. La comparación con otros nos permite hacerlo. Miramos a otros -evidentemente a aquellos cuya comparación resultará favorable para nosotros- y así nos sentimos mejor. Observamos sus vidas y eso nos hace sentir más a gusto con las nuestras, descarga la tensión de no ser quién deberíamos ser. Al menos, somos mejores que el otro. Señor, te doy gracias porque no soy como ese publicano, afirmaba el fariseo de la parábola. Pa...

TENSIÓN

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  Os exhorto, pues, a que viváis de acuerdo con las exigencias del Espíritu y así no os dejaréis arrastrar por desordenadas apetencias humanas.   Porque las desordenadas apetencias humanas están en contra del Espíritu, y el Espíritu está en contra de tales apetencias. El antagonismo es tan irreductible, que os impide hacer lo que desearíais.   Pero si os guía el Espíritu, ya no estáis bajo el dominio de la ley. (Gálatas 5:16-18) En este pasaje Pablo habla de una tensión real, persistente que, debo reconocer, me acompañará todos los días de mi vida. Es la tensión entre mi tendencia natural al pecado y mi deseo de vivir agradando a Dios y bajo los principios del Reino.  Porque el pecado sigue siendo atractivo, lo es hoy como lo fue para Adán y Eva tal y como lo indica Génesis 3. De hecho, todos pecamos. Juan, en su primera carta indica que si alguno afirma que no peca, no solo es un mentiroso, sino que además deja a Dios por mentiroso también. Pecamos porque el pecado ...

MÁS SOBRE IDENTIDAD

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«Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo.» (Lucas 3:23) ¿Quién soy? En los escasos momentos de lucidez que esta sociedad escapista nos permite tener todos nos lo hemos preguntado en alguna ocasión. Jean Paul Sartre, el filósofo existencialista francés, afirmaba que el hombre es un ser limitado y ningún punto limitado tiene significado alguno a no ser que tenga un punto infinito de referencia. Los seguidores de Jesús no podemos sino estar de acuerdo con su afirmación. La cuestión fundamental es quién o qué es para nosotros ese punto de referencia. Una buena parte de la ciencia dice que tan solo somos productos del azar y la necesidad. La silla en la que estás sentada al leer estas líneas solo difiere de ti en que la química de ambos se ha combinado de modo diferente, pero olvídate del sentid y el significado. Eres pura química mezclada por el azar. La sociedad te dirá que consumes luego existes. Te invitará a que te definas por aquello que po...

IDENTIDAD

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Y prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a vuestros corazones; y el Espíritu clama: “¡Abba!”, es decir, “¡Padre!”.   Así que ya no eres esclavo, sino hijo. Y como hijo que eres, Dios te ha declarado también heredero. (Gálatas 4: 6-7) Una de las crisis más grandes que tiene la sociedad occidental es la de identidad. Otras sociedades bastante tienen con sobrevivir como para preocuparse con problemas ontológicos y metafísicos. Como somos, nos guste o no, seres finitos, necesitamos un punto externo de referencia que nos ayude a responder a la pregunta ¿Quién soy? Tiene sentido, por tanto, toda la discusión (que no diálogo) acerca de la identidad de género como definitoria de la persona.  Mis estudios en el área de liderazgo me han enseñado que básicamente hay tres grandes fuentes en las que bebemos para validarnos como personas, para sentirnos dignos, para tener, en definitiva, identidad. La primera es el poder y el estatus. Tanto obtengo, tant...

CULPA

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  Dichoso aquel a quien se perdona su falta,  aquel a quien de su pecado se absuelve.  Dichoso aquel a quien el Señor  no le imputa culpa alguna,  ni en su espíritu alberga engaño. (Salmo 32:1-2) Dichoso es una traducción de feliz. En el Nuevo Testamento es la palabra griega,  makarios, la que se utiliza para expresar felicidad. Makarios se refiere a un tipo de felicidad muy especial, la que disfrutaban los dioses u otorgaban a los mortales. Cada una de las bienaventuranzas enseñadas por Jesús en el Sermón de Monte comienza con esa expresión,  felices, makarios. El salmista nos esta diciendo que es feliz aquel que vive sin culpa, porque al confesar su pecado, su falta, sea la que sea, ha sido perdonado por el Señor. El,  tal y como dice 1 Juan 1,9,  perdona el pecado confesado y nos libra de toda maldad.  ¿Cargas con culpas? No debes porque hacerlo, simplemente confiesa. 

ENCUENTROS CON JESÚS: SAULO DE TARSO

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  Se hallaba en ruta hacia Damasco, a punto ya de llegar, cuando de pronto un resplandor celestial lo deslumbró. Cayó a tierra y oyó una voz que decía: — Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? — ¿Quién eres, Señor? —preguntó Saulo— Soy Jesús, a quien tú persigues —respondió la voz—. Anda, levántate y entra en la ciudad. Allí recibirás instrucciones sobre lo que debes hacer. (Hechos 9)   Del mismo modo que le sucedió a Saulo de Tarso, el encuentro con Jesús nos proporciona una nueva identidad y también una nueva orientación en nuestra vida. Esta nueva identidad consiste en pasar de la condición de extranjeros y advenedizos, tal y como el mismo Pablo lo explica, a miembros de la familia de Dios y parte de su pueblo. Somos adoptados como hijos del Señor, herederos juntamente con Cristo, quien se convierte en el hermano mayor entre mu- chos hermanos. Esta nueva orientación en la ...

ENCUENTROS CON JESÚS: DOS DISCÍPULOS CAMINO DE EMAÚS

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  Ese mismo día, dos de los discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante unos once kilóme- tros de Jerusalén. Mientras iban hablando de los recientes acontecimientos, conversando y discutiendo entre ellos, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. (Lucas 24:13-34)  Son varias y considerables las aplicaciones que este encuentro tiene para nosotros. La primera es que podemos estar seguros de que no importa cuál sea nuestra situación, Jesús siempre toma la iniciativa de acercarse a nosotros ¡Siempre! Es posible que nuestra realidad sea de frustración, desesperanza o incluso pecado y negación del Señor, pero nuevamente es importante entender que allí está Jesús, el Señor. Y está porque nos ama y siempre toma la iniciativa de bajar a nuestra realidad y en- contrarse con nosotros en ella. Jesús, el Señor, nunca nos rechaza ni nos abandona. En segundo lugar, aprendemos que es posible q...