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EN VANO (SALMO 127)

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Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan sus constructores; si el Señor no protege la ciudad, en vano vigila el centinela. (Salmo 127:1) Hace muchos años aprendí una herramienta que se llama círculo de responsabilidad y de preocupación y que es muy útil para afrontar los retos y circunstancias de la vida cotidiana. En esencia, viene a decir que en toda situación que vivimos hay, por lo general, dos partes; la primera es lo que llamaremos círculo de responsabilidad. Allí ubicamos todo lo que podemos hacer con relación a esa situación. Lo que está en nuestra mano pensar, diseñar e implementar. Podemos y debemos actuar sobre todo ello. La segunda, es el círculo de preocupación; aquí se encuentra todo aquello que está más allá de nuestra capacidad de pensar, diseñar y actuar. Lo único que podemos hacer es preocuparnos, pero, por más que lo hagamos nada sucederá porque se halla más allá del círculo de responsabilidad. Una trampa mental es centrarnos en aquello que no podemos hace...

SONRISAS Y LÁGRIMAS (SALMO 126)

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  Las lágrimas que derramamos cuando sembramos la semilla se volverán cantos de alegría cuando cosechemos el trigo. (Salmo 126:5-6) En una sociedad de inmediatez queremos ver los resultados de lo que hacemos, no hoy, sino ayer. Nos movemos por retorno de nuestra inversión y deseamos que este sea lo más rápido posible. Pero la ley de la siembra y la cosecha nos dice que no puede ser así. El grano debe morir y hay que esperar antes de que de fruto, la impaciencia del sembrador no acelera los procesos naturales. El salmo primero dice que "da su fruto a su tiempo". He asociado este versículo con la práctica del bien. Hacer el bien, ya lo advertía el apóstol Pablo escribiendo a los gálatas, es cansado. Pocas veces vemos el retorno de nuestras acciones. Nuestro bien parecen pequeñas gotas de agua en un vasto desierto de necesidades de todo tipo. Los recipientes de nuestro bien, con demasiada frecuencia, muestran un desapego y falta de agradecimiento por lo recibido. De hecho va...

CONFIANZA (SALMO 125)

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  Los que confían en el Señor son como el monte Sión, inamovible, firme por siempre. (Salmo 125:1) Creo que hemos sido diseñados por Dios para confiar. Mi definición de confianza es la medida en que yo me siento seguro con algo o alguien. Siempre estamos ejerciendo confianza en cosas. Nos levantamos, vamos al trabajo y confiamos que el ascensor nos llevará seguros a la calle. Confiamos en nuestros médicos, en las personas que nos arreglan de automóvil, en el banquero que nos aconseja cuál es el mejor producto financiero para nosotros. Nos ponemos en las manos de muchas personas para decisiones, algunas de las cuales, sin duda, carecen de importancia o trascendencia mientras que otras, contrariamente, pueden tenerla y muy seria. No podemos vivir en un estado permanente de desconfianza, no es saludable para nuestra salud mental. Pero vemos que el pecado ha alterado las relaciones interpersonales y erosionado la confianza. Abel no se esperaba la agresión de Caín. Noé no se e...

CUANDO NO EXPERIMENTAMOS LO QUE LA BIBLIA DICE (SALMO 124)

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  Si Dios no nos hubiera ayudado, ¿Qué habría sido de nosotros? (Salmo 124:1) Es difícil comentar esta afirmación del salmista. Sin duda, todos en muchas ocasiones hemos experimentado la ayuda del Señor. Pero, si hemos de ser sinceros, es posible que hayan habido ocasiones en que no ha sido así. Es muy posible que muchos de nosotros en estos momentos estemos preguntándonos dónde esta Dios en medio de nuestro dolor o sufrimiento.  El propio Jesús experimentó abandono y lo expreso con total claridad. Ya hemos leído suficiente de los salmos para identificarnos con los clamores de los salmistas expresando su sensación de abandono de parte de Dios. Hay ocasiones en que la ayuda del Señor no viene ni vendrá tal y como nosotros la esperamos o necesitamos. Habrá ocasiones en que nuestra situación no cambiará y sentiremos que nuestras oraciones no han sido escuchadas y nos sentiremos -una emoción subjetiva- dejados de la mano del Señor. Esos son los momentos en que debemos re...

TEN PIEDAD (SALMO 123)

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  Apiádate, Señor, apiádate de nosotros. (Salmo 123:3) Apiadarse es el sentimiento de pena por aquellos que sufren que mueve a la acción para ayudarles. No es un sentimiento o actitud pasiva, antes al contrario, impulsa al piadoso para tratar, en la medida de lo posible, de aliviar esa situación. Hoy, al leer el salmo, pensaba en tantos colectivos humanos cuya única esperanza radica en el Señor porque no pueden esperar piedad de otras personas, sin duda, no de aquellos que les están infringiendo dolor y sufrimiento. Pensaba también en todos aquellos que han sido privados de la voz para poder pedir piedad y, al mismo tiempo, en el mandato bíblico de levantar una voz en favor de aquellos que no tienen voz.  Por los migrantes que son traficamos por las mafias ¡Señor ten piedad! Por las mujeres que sufren violencia doméstica  ¡Señor ten piedad! Por los menores que sufren abusos físicos, sexuales, emocionales  ¡Señor ten piedad! Por los desplazados a causa ...

SHALOM (SALMO 122)

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  Por mis hermanos y amigos diré: ¡Que la paz esté contigo! (Salmo 123:8) La palabra hebrea traducida como paz es, shalom.  Shalom  significa paz, y bienestar. T ransmite un deseo de salud, armonía, paz interior, calma y tranquilidad para aquel o aquellos a  quien  está dirigido el deseo de paz. Al leer el salmo ha venido rápidamente a mi mente el saludo del Jesús resucitado a sus discípulos cuando se encontró con ellos, el shalom sea con vosotros. También la promesa hecha a los discípulos de que Él nos daba su shalom y, consecuentemente, no debíamos tener miedo ni ansiedad.  Por asociación, también mi mente ha volado a las bienaventuranzas y la afirmación de Jesús que aquellos que promueven el shalom son reconocidos como hijos de Dios. Resumiendo todo lo anterior tres ideas básicas quiero compartir. La primera, recibir el shalom del Señor en nuestras vidas. La segunda, buscar de manera activa el shalom de nuestros hermanos y amigos. La tercera, foment...

¿DE DÓNDE VENDRÁ LA AYUDA? (SALMO 121)

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  Dirijo la mirada a las montañas; ¿de dónde vendrá mi ayuda? (Salmo 121:1) Al leer este breve texto, encabezamiento del salmo 121, vienen dos ideas a mi mente. La primera, que hay situaciones en la vida en las que nos vemos necesitados de ayuda. La segunda, que esta tiene que venir del exterior por las razones que sean (falta de recursos internos, sentirnos sobrepasados o cualquier otra razón).  El salmista reconoce que su ayuda vendrá del Señor, el creador de los cielos y la tierra. La pregunta del salmo tiene sentido para todo seguidor de Jesús. El texto nos anima a pedir ayuda cuando la necesitamos. También a que pensemos quién nos la puede brindar. Hay necesidades que solo Dios puede suplir. Hay otras que Él ha delegado a la comunidad de los creyentes. Otras son responsabilidad de nuestra familia o entorno. Es bueno tener sabiduría para discernir qué necesitamos y a quién dirigirnos. ¿Qué ayuda necesitas? ¿Quién puede brindártela?