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EL PROBLEMA DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO: BONDAD

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Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. (Génesis 1:31) Podemos vivir una buena parte de nuestras vidas y tal vez el dolor y el sufrimiento no nos alcancen. Quiero explicar la diferencia entre ambos porque, a  menudo, los usamos de forma intercambiable sin ser lo mismo. El dolor es la dimensión física; el sufrimiento es la dimensión emocional y espiritual. Podemos tener el uno sin el otro o experimentar ambos a la vez, simultáneamente.                                                               Pero hay momentos, como en esta pandemia, en que ambos se hacen presentes y se resisten a desaparecer de nuestra realidad y eso nos lleva a sentir el miedo a experimentarlos. Los vemos cercanos, en nosotros mismos o en los que nos rodean. Entonces, no podemos obviar ni ignorar que el dolor y el s...

¿PUEDE DIOS LIBRARTE DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO?

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Si el Dios a quien adoramos puede librarnos del horno ardiente y de tu mano, seguro que nos librará, majestad.   Pero, aunque no lo hiciera, puedes estar seguro, majestad, que no daremos culto a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido. (Daniel 3:17-18) El desconocimiento del carácter y la naturaleza de Dios, tal y como es expuesto en las Escrituras, puede llevarnos a formarnos falsas ideas acerca de Él y, en base a las mismas, también expectativas equivocadas acerca de cómo esperamos que actúe en nuestras vidas y circunstancias. Que algo, por ejemplo, sea posible y esté al alcance del Señor no significa necesariamente que vaya a hacerse, menos aún que Él esté obligado a hacerlo en favor nuestro.  ¿Puede Dios librarnos del dolor y del sufrimiento en nuestra vida cotidiana? Sin duda puede. ¿Significa eso que esté obligado a hacerlo, incluso que sea conveniente llevarlo a cabo? No necesariamente. Creo que el episodio de los tres amigos de ...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¡SE ACABO!

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Si comprendéis estas cosas y las ponéis en práctica seréis dichosos. (Juan 13:17) Son más de cincuenta días escribiendo acerca de la fe en los tiempos del COVID 19 y siento que ha llegado el momento de poner fin a estas reflexiones. Durante todos estos días la Palabra de Dios nos ha desafiado, consolado, ampliado la visión y perspectiva, invitado a la reflexión, el cambio y la transformación. Ahora, todo queda en nuestras manos, bajo la nuestra responsabilidad personal. Cierro, pues, este ciclo con las palabras del Maestro acerca de la aplicación, la puesta en práctica de los consejos que su Palabra nos da. ¡Atentos a su simple enseñanza! No es el conocimiento lo que nos cambia e impacta, sino la aplicación del mismo en nuestra vida personal; aplicación que en ocasiones pasa por la confianza, la renuncia, la obediencia. Es posible que este tiempo del coronavirus pase y nada te pase. Puede darse el caso que sobrevivas físicamente, incluso que hayas generado anticuer...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: PROTEGER EL CORAZÓN

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Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre.   Porque del corazón salen los malos pensamientos, los  homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. (Mateo 15;18-19) Jesús no está en contra de las leyes rituales, especialmente aquellas relacionadas con la higiene. En su sabiduría Dios las promulgó a fin de proteger la vida de los seres humanos. El Maestro está haciendo un contraste entre observar una higiene corporal -que es algo importante y necesario- y desatender la limpieza del  corazón -que es, a medio y largo plazo mucho más dañina para nuestras vidas-. Podemos llevar mascarilla, lavarnos una y otra vez las manos y, sin embargo, tener el corazón lleno de suciedad, una suciedad que se va extiendo más y más en nuestro interior llenándolo todo y contaminando nuestros pensamientos, actitudes, motivaciones y, como resultado final, nuestras conductas. La crisis de...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: PROTEGIDOS II

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Si alardeamos de no cometer pecado, somos unos ilusos y no poseemos la verdad.   Si, por el contrario, reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad. (1 Juan 1:8.9) Las autoridades sanitarias insisten una y otra vez en las necesidad de una buena higiene de las manos como uno de los medios más eficaces para evitar el contagio con el virus COVID 19. Dado que todavía no existen tratamientos que sea efectivos para su curación, la prevención es la única estrategia disponible, la mascarilla y el lavado continuado de nuestras manos para prevenir que el virus se pudiera haber depositado en ellas y por contacto con nuestra cara penetrara en nuestro cuerpo. Pequeñas estrategias que pueden producir grandes resultados. Ayer comentaba de qué modo la Palabra del Señor era nuestra mascarilla para evitar ser contaminados por el entorno. Hoy propongo que, siguiendo la analogía de la pandemia, veamos la confes...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: PROTEGIDOS

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No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. (Juan 17:15) Este tiempo del COVID19 nos ha enseñado a todos la necesidad de auto protegernos. Si, ciertamente, todavía existen los escépticos acerca del uso de las mascarillas y los que creen y propagan fake news acerca de su validez y capacidad de protección. El problema con este virus es que al ser invisible al ojo humano es, en ocasiones, difícil el tener una sensación de peligro y es, por el contrario, fácil el bajar la guardia ante el mismo. Pero, ya que no podemos dejar de vivir en sociedad, tendremos que acostumbrarnos y ser intencionales en el uso de estas medidas de seguridad que nos pueden salvar del contagio y, consecuentemente, de la enfermedad y la muerte. Tal vez la epidemia del coronavirus puede ser una buena analogía acerca de los peligros que acechan al seguidor de Jesús al tener que vivir en un ambiente hostil. Es interesante que en su oración sacerdotal al Padre, el Maestro n...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: UN DIOS COMPROMETIDO

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Y Dios añadió: Esta es la alianza que establezco para siempre con  vosotros... he puesto mi arco en las nubes como un signo de mi alianza con la tierra. (Génesis 9:12) Siento pena cuando veo como los seguidores de Jesús hemos renunciado a un símbolo tan potente como el arco iris y lo hemos dejado en manos del colectivo LGTB. Creo que en cada iglesia, en la puerta, en un tamaño bien visible debería de estar el arco iris por lo que simboliza: El compromiso de Dios de bendecir la tierra. Nuestro Padre es un benefactor; un Dios que constantemente hace el bien de modo indiscriminado sobre los justos y los injustos, sobre lo buenos y los malos. Nuestro Dios es definido en la Escritura como amor ágape, y ese amor es el acto consciente e incondicional de buscar el bien de la persona amada. El arco iris nos recuerda el carácter de Dios, su deseo de bendecir y eso, necesariamente nos ha de llevar a la esperanza.  El pueblo del Señor está llamado a vivir en esperanza y...