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AL PASO

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Cerca ya de la entrada del pueblo, una nutrida comitiva fúnebre del mismo pueblo llevaba a enterrar al hijo único de una madre que era viuda.   El Señor, al verla, se sintió profundamente conmovido y le dijo:  — No llores. Y acercándose, tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús exclamó: — ¡Muchacho, te ordeno que te levantes!    El muerto se levantó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. (Lucas 7: 12-15) Esta situación fue totalmente fortuita. Jesús no esperaba encontrarse con aquel cortejo fúnebre que llevaba al entierro al hijo único de una mujer viuda. Sin embargo, Jesús no fue indiferente a la situación y a la necesidad de aquella persona. Podía haber continuado con su camino y ocupaciones. Estoy seguro que no era ni la primera ni la última vez que se encontraría con personas que habían fallecido. No tenemos constancia de que todo muerto que le saliera el paso fuera sanado. Pero este si. El Señor se sintió ...

SORPRENDIDO

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Al oír esto, Jesús quedó admirado de él. Y dirigiéndose a la gente que lo seguía, dijo:  — Os aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande como esta. (Lucas 7:9) Jesús se maravilla de la fe de aquel centurión, gentil y oficial del ejército romano de ocupación; una persona que no pertenecía al pueblo de Dios y, sin embargo, tiene una fe superior a los judíos. Tanta era ésta que motivó la admiración de Jesús y su reconocimiento público. Hay otro pasaje en las páginas del Nuevo Testamento donde también el Maestro se maravilla; en esta ocasión en el sentido contrario, ante la falta de fe de las personas de Nazaret. Tanta era su incredulidad que Jesús no pudo hacer allí ningún milagro. Estos últimos si pertenecían al pueblo de Dios, eran judíos. Esto me lleva a pensar que la geografía de la fe en Dios no necesariamente coincide con la geografía de la iglesia institucional. El Señor tiene pueblo, seguidores y personas que confían en Él más allá de los...

NUEVA OPORTUNIDAD

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Jesús le dijo:  — Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar. (Juan 8:11) Jesús no nos condena, antes bien, nos ofrece siempre una segunda oportunidad. La invitación del evangelio el día de hoy es doble. Primero, experimentar y recibir esa nueva oportunidad del Señor. Segundo, concederles a aquellos que lo necesitan en nuestro alrededor esa gracia y segunda oportunidad. ¿Qué te enseña el Señor por medio de este texto?

VE A LOS TUYOS

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Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo. (Lucas 8:39) Aquel hombre endemoniado de Gerasa quiso seguir a Jesús. Es normal, había sido liberado, restaurado y convertido nuevamente en una persona normal que podía volver a vivir en sociedad. Sin embargo, el Maestro tiene otros planes para él. Le da la gran comisión más difícil y exigente que puede existir, volver a los suyos, a los que le conocen, a los que estarán observándolo constantemente y dar testimonio de lo que Dios había hecho en su vida.  El reto para todos nosotros es similar, dar testimonio entre los nuestros de lo que Jesús es y ha hecho en nuestras vidas. Para eso, evidentemente, debemos tener una historia que contar y debe ser real. Debe serlo porque los nuestros nos observarán en todo momento y a ellos no podremos presentarles esas versiones editadas que tenemos de nosotros mismos y que con frecuencia presentamos en sociedad. La evidencia del trabajo del Señor es nosotros es,...

LOS SILENCIO DE DIOS

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Jesús salió de aquel lugar y se dirigió a la comarca de Tiro y Sidón.   2 En esto, una mujer cananea que vivía por aquellos lugares vino a su encuentro gritando: — ¡Señor, Hijo de David, ¡ten compasión de mí! Mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente. Como Jesús no le contestaba ni una palabra, los discípulos se acercaron a él y le rogaron: — Atiéndela, porque no hace más que gritar detrás de nosotros. Jesús entonces dijo: — Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Pero la mujer, poniéndose de rodillas delante de Jesús, le suplicó: — ¡Señor, ayúdame!   Él le contestó: — No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perros.   Ella dijo: — Es cierto, Señor; pero también los cachorrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces Jesús le respondió: — ¡Grande es tu fe, mujer! ¡Que se haga lo que deseas! Y su hija quedó curada en aquel mismo instante...

¿QUÉ ES LÍCITO?

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Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo   hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? (lUCAS 6:9) Un hombre con su mano derecha atrofiada y, por tanto, incapaz para desempeñar un trabajo. Los fariseos totalmente indiferentes a la situación de aquella persona y deseosos de ver si Jesús reaccionaría sanándolo en día de reposo y de ese modo, al quebrantar la tradición oral, que no la ley, poderlo acusar. El Maestro plantea una cuestión de mucho calado. ¿Qué es más importante, hacer el bien o las tradiciones religiosas? Para Él no había la más mínima duda, un ser humano y sus necesidades son mucho más importantes que los preceptos y observancias religiosas. A nosotros nos puede pasar algo similar. En ocasiones nos volvemos puntillosos y meticulosos con la religiosidad en la misma proporción en que somos indiferentes a las necesidades de los seres humanos que nos rodean. Ignoramos su dolor pero nos indignamos si alguien rompe...

TAMPOCO YO TE CONDENO

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— Mujer, ¿dónde están todos esos? ¿Ninguno te condenó?  Ella le contestó:  — Ninguno, Señor.  Jesús le dijo:  — Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar. (Juan 8:10-11) De aquella mujer no tenemos información acerca de quién era, sólo sobre lo que había hecho, sorprendida en pleno acto de adulterio. En Israel, esta conducta junto con el asesinato y la idolatría eran considerados los tres pecados más graves que un judío podía cometer. Y ese concretamente estaba castigado con la pena capital; eso era precisamente lo que los fariseos y maestros de la ley pretendían. Lo triste del asunto es que tenían toda la razón del mundo. Legalmente aquella mujer era culpable y ellos, en su intención de atrapar a Jesús, esperaban que refrendara lo que la Palabra enseñaba o se opusiera a la misma. En cualquier caso pensaban que tenían la oportunidad perfecta. Pero el Maestro confronta a los acusadores con su propia realidad. Indica que aquel que esté lib...