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JESÚS, AGUA

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El que cree en mí, jamás tendrá sed. (Juan 6:35) Está comprobado que un adulto sano únicamente puede vivir alrededor de cinco días sin agua. Pasado este tiempo el cuerpo ya no puede cumplir muchas de sus funciones básicas. Hay casos documentados de personas que han podido alcanzar un límite de doce días sin ingestión de líquido; estamos hablando de excepciones. Si bien es pan como sustento básico de la vida es una referencia cultural -maíz, patata, arroz, ocupan el mismo lugar en otras culturas-, el agua es una referencia universal, nadie en ningún lugar pueda vivir sin ella. La organización no gubernamental Wateraid estima que más de 600 millones de personas (10% de la población) no tienen ni siquiera acceso al agua potable. Sin agua no hay vida. No es de extrañar por tanto que Jesús utilice ese símbolo para referirse a sí mismo como ya lo hizo anteriormente con el pan. El énfasis sigue siendo en lo básico e imprescindible para poder sustentar la vida. J...

JESÚS, PAN

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Yo soy el pan de la vida (Juan 6:48) Todas las culturas tienen un alimento básico que las sustenta. Puede ser el arroz, el maíz, las patatas, etc. En el mundo mediterráneo, al cual perteneció Jesús, era el trigo y sus derivados, concretamente el pan. En su época no había excesiva variedad en la dieta y contento podía estar aquel que tenía un bocado de pan que echarse a la boca cada día. Esa, lamentablemente, sigue siendo la realidad hoy en día de millones de personas en nuestro planeta. No es de extrañar, por tanto, que el Maestro nos enseñara a pedir por nuestro pan cotidiana, la porción que necesitamos cada día para sustentar la vida.  Jesús usa la afirmación acerca del pan justo después de haber alimentado a varios miles de personas. No es difícil ponerse en la mente de las mismas. Resultaría maravilloso tener como líder a alguien que día tras día pudiera suplirles del alimento básico de una manera inagotable. El texto de Juan nos indica que todos aquellos...

JESÚS, PRÓJIMO 2

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A mí me lo habéis hecho. (Mateo 25:40) Jesús no sólo ha redefinido el concepto de prójimo sino también la relación que deberíamos tener con él. Universalizar quién debía ser considerado como mi prójimo ya significó un cambio revolucionario de perspectiva y paradigma. Pero aún lo es más, si es que fuera posible, establecer nuevas y radicales normas del juego para relacionarme con él. El Maestro afirma llana y claramente que cuando estamos teniendo interacción con nuestro prójimo es con Él mismo con quien lo hacemos. Es decir, el prójimo es Jesús. Soy consciente de que a nivel intelectual uno puede llegar a entenderlo; puede costar más o menos pero es posible. Sin embargo, a nivel interno, emocional, de paradigma, de visión de la vida es mucho más complicado. Como idea hasta puede resultar romántica, épica, poética incluso. Como motor de vida es brutalmente desafiante.  Fijémonos bien en las palabras de Jesús. No afirma que tratemos al prójim...

JESÚS, PRÓJIMO

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Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? (Lucas 10:29) Lucas recoge un diálogo entre Jesús y un maestro de la ley. Si hubiera que ponerle título al mismo podría ser: "Cristianismo básico". Jesús hace un brillante resumen de lo que significa la fe, su esencia, su médula, lo básico, lo no negociable. Simplemente es amar a Dios y al prójimo. Todo se resume única y exclusivamente en eso. Más claro, agua. Confrontado con la respuesta de Jesús y, tal y como nos indica Lucas, con la intención de justificarse a sí mismo le pregunto acerca de a quién debía considerar su prójimo. El concepto de un judío acerca de su prójimo era tremendamente limitado. En primer lugar tenía que ser únicamente judío. Un gentil no era considerado como prójimo. Un medio judío, como eran los samaritanos, era aún más despreciable. Pero el hecho de pertenecer al pueblo de Israel no garantizaba el tratamiento de prójimo. Cobradores de impuestos, pecadores y ...

JESÚS, ELECCIÓN

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No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a vosotros. (Juan 15:16) Recuerdo  perfectamente mis días en la escuela primaria y secundaria allá en la ciudad de Zaragoza. A la hora del recreo acostumbrábamos a jugar a fútbol entre los compañeros de clase. Los mejores jugadores se convertían automáticamente en líderes y por turnos iban escogiendo a aquellos que querían que jugaran en su equipo. Naturalmente el proceso natural de selección consistían en escoger primero a los que mejor jugaban. Poco a poco sólo iban quedando los que peor jugaban o... los inútiles que no sabíamos jugar y que éramos más un estorbo que una ayuda; o al menos así nos percibíamos a nosotros mismos. No era nada bueno para mi autoestima ver la cara de decepción del capitán que no tenía más remedio que cargar conmigo en su equipo. Aquellos que éramos como yo nunca fuimos escogidos, simplemente era lo que quedaba y no había más remedio que tenernos en el equipo, le gustara o no al capi...

JESÚS, LLENO DE GRACIA Y VERDAD 2

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Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo. (Juan 1:17) La verdad acerca de nosotros mismos puede ser muy difícil de aceptar, demasiado dolorosa para reconocerla. ¿Qué hacemos con ella si la admitimos y asumimos? ¿Cómo vamos a poder vivir con ese monstruo que hay dentro de cada uno de nosotros? ¿Quién querrá aceptar y amar a alguien que expone su realidad pura y dura? Todos esos miedos nos llevan a preservar nuestra realidad y tratar de negarla o maquillarla usando todos los recursos ya mencionados. Por eso Jesús no viene únicamente lleno de verdad sino también lleno de gracia. La gracia consiste en amar a alguien no por lo que es, sino a pesar de lo que la persona es. La gracia conoce la realidad de la persona y decide amarla a pesar de que la misma le haga inmerecedor, indigno de ser amado. Por eso Jesús no viene únicamente lleno de verdad, lo hace también lleno de gracia. El Maestro, una vez s...

JESÚS, LLENO DE GRACIA Y VERDAD

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Y la Palabra se encarnó y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, la que corresponde como Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14) Alcohólicos Anónimos y cualquier otro grupo de ayuda que acompaña a las personas en los procesos de lucha contra las adicciones, afirman que la  sanación no es posible hasta que la persona no acepta plena y totalmente su verdad y la responsabilidad que de ella se deriva. Hay un momento en que clara y abiertamente se ha de afirmar que se es dependiente del alcohol y que esa dependencia no sólo afecta a la persona sino a todo su entorno. Esa verdad se ha de aceptar sin excusas, justificaciones o racionalizaciones. Uno es responsable. La culpa no la tienen los demás, las circunstancias, la vida, los padres, etc. Hay muchas cosas que probablemente pueden explicar pero nunca justificar la verdad. Pero esa verdad es, con demasiada frecuencia, muy dura de aceptar, incluso dolorosa. Esa es la razón por la cual el adicto g...