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PARÁBOLAS, VESTIDO PARA LA OCASIÓN

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Cuando el rey entró a ver a los invitados, observó que uno de ellos no llevaba traje de boda   12  y le preguntó: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?”. Él se negó a contestar.   13  Entonces el rey dijo a los criados: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a la oscuridad. Allí llorará y le rechinarán los dientes”.   14  Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos. (Mateo 22:11-14) Tradicionalmente esta parábola aparece juntamente con la de las bodas como si se tratara de un único relato. Sin embargo, atendiendo a la estructura literaria, muchos eruditos bíblicos afirman que se trata de dos parábolas diferentes. En caso contrario, no tendría ningún sentido que fuera condenado por no estar vestido para la boda aquel que fue invitado de improviso y era un simple transeúnte. No se podía esperar de él que fuera adecuadamente vestido. Sin embargo, todo cambia si la persona había sido llamada para acudir a un festejo...

PARÁBOLAS, HASTA QUE MI CASA SE LLENE

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Al oír esto, uno de los que estaban sentados a la mesa dijo a Jesús: — ¡Feliz aquel que sea invitado a comer en el reino de Dios! Jesús le contestó: — Una vez, un hombre dio una gran cena e invitó a muchos.     Cuando llegó el día de la cena, envió a su criado para que dijera a los invitados: “Venid, que ya está todo preparado”.     Pero todos ellos, uno por uno, comenzaron a excusarse. El primero dijo: “He comprado unas tierras y tengo que ir a verlas. Discúlpame, por favor”.     Otro dijo: “Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas. Discúlpame, por favor”.     El siguiente dijo: “No puedo ir, porque acabo de casarme”.     El criado volvió a casa y refirió a su señor lo que había ocurrido. Entonces el dueño de la casa, muy enojado, ordenó a su criado: “Sal en seguida por las plazas y las calles de la ciudad y trae aquí a los pobres, los inválidos, los ciegos y los cojos”.     El criado vol...

PARÁBOLAS, EL ADMINISTRADOR ASTUTO Y CORRUPTO

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Dijo también Jesús a los discípulos: — Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado ante su amo de malversar sus bienes.     El amo lo llamó y le dijo: “¿Qué es esto que me dicen de ti? Preséntame las cuentas de tu administración, porque desde ahora quedas despedido de tu cargo”.     El administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora? Mi amo me quita la administración, y yo para cavar no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza.     ¡Ya sé qué voy a hacer para que, cuando deje el cargo, no falte quien me reciba en su casa!”.     Comenzó entonces a llamar, uno por uno, a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: “¿Cuánto debes a mi amo?”.     Le contestó: “Cien barriles de aceite”. El administrador le dijo: “Pues mira, toma tus recibos y apunta sólo cincuenta”.     Al siguiente le preguntó: “¿Tú cuánto le debes?”. Le contestó: “Cien sacos de trigo”. Le dijo el administrador: “Pues mira, toma...

PARÁBOLAS, LABRADORES CRIMINALES

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Jesús se dirigió luego a la gente del pueblo y les contó esta parábola: — Una vez, un hombre  plantó una viña , la arrendó a unos labradores y emprendió un largo viaje.     En el tiempo oportuno envió un criado a los labradores para que le entregaran la parte correspondiente del fruto de la viña. Pero los labradores lo golpearon y lo mandaron de vuelta con las manos vacías.     Volvió a enviarles otro criado, y ellos, después de golpearlo y llenarlo de injurias, lo despidieron también sin nada.   Todavía les envió un tercer criado, y también a este lo maltrataron y lo echaron de allí.     Entonces el amo de la viña se dijo: “¿Qué más puedo hacer? Les enviaré a mi hijo, a mi hijo querido. Seguramente a él lo respetarán”.     Pero cuando los labradores lo vieron llegar, se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Matémoslo para que sea nuestra la herencia”.     Y, arrojándolo fuera de la viña, lo asesinaron. ¿Qué hará...

PARÁBOLAS, ESTAD, PUES, MUY ATENTOS

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El reino de los cielos puede compararse a diez muchachas que en una boda tomaron sendas lámparas de aceite y salieron a recibir al novio.     Cinco de aquellas muchachas eran descuidadas, y las otras cinco previsoras.     Y sucedió que las descuidadas llevaron sus lámparas, pero olvidaron tomar el aceite necesario.     En cambio, las previsoras, junto con las lámparas, llevaron también alcuzas de aceite.     Como el novio tardaba en llegar, les entró sueño a todas y se durmieron.     Cuando a eso de la medianoche se oyó gritar: “¡Ya viene el novio! ¡Salid a recibirlo!”,     las diez muchachas se despertaron y comenzaron a preparar sus lámparas.     Las descuidadas, dirigiéndose a las previsoras, les dijeron: “Nuestras lámparas se están apagando. Dadnos un poco de vuestro aceite”.     Las previsoras les contestaron: “No podemos, porque entonces tampoco nosotras tendríamos bastante. Mejor es que acudáis...

PARÁBOLAS, ESTÉRIL

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  Jesús les contó entonces esta parábola: — Un hombre había plantado una higuera en su viña; pero cuando fue a buscar higos en ella, no encontró ninguno.     Entonces dijo al que cuidaba la viña: “Ya hace tres años que vengo en busca de higos a esta higuera, y nunca los encuentro. Así que córtala, para que no ocupe terreno inútilmente”.     Pero el viñador le contestó: “Señor, déjala un año más. Cavaré la tierra alrededor de ella y le echaré abono.     Puede ser que después dé fruto; y si no lo da, entonces la cortas”. (Lucas 13: 6-9) La higuera es uno de los árboles frutales más fértiles que existe y da varias cosechas a lo largo del año, aunque una vez plantada hacen falta tres años para poder recoger la primera cosecha. Del relato de Jesús se desprenden tres ideas claras que sería bueno que todos los seguidores del Maestro pudiéramos considerar: Estamos llamados a dar fruto. Jesús afirmó que seríamos conocidos por nuestros frutos y qu...

PARÁBOLAS. VAS A MORIR ESTA MISMA NOCHE

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Uno que estaba entre la gente dijo a Jesús:  — Maestro, dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo. Jesús le contestó:  — Amigo, ¿quién me ha puesto por juez o repartidor de herencias entre vosotros? Y, dirigiéndose a los demás, añadió:  — Procurad evitar toda clase de avaricia, porque la vida de uno no depende de la abundancia de sus riquezas. Y les contó esta parábola:  — Una vez, un hombre rico obtuvo una gran cosecha de sus campos.     Así que pensó: “¿Qué haré ahora? ¡No tengo lugar bastante grande donde guardar la cosecha!     ¡Ya sé qué haré! Derribaré los graneros y haré otros más grandes donde pueda meter todo el trigo junto con todos mis bienes.     Luego podré decirme: tienes riquezas acumuladas para muchos años; descansa, pues, come, bebe y diviértete”.     Pero Dios le dijo: “¡Estúpido! Vas a morir esta misma noche. ¿A quién le aprovechará todo eso que has almacenado?”.     Esto le suc...