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SALMO 142. TÚ ERES MI REFUGIO

Con fuerte voz clamo al Señor; con fuerte voz le pido misericordia . En su presencia expongo mi queja; en su presencia doy a conocer mi angustia cuando me encuentro totalmente deprimido. Señor, Tú conoces mi camino: en el camino por donde voy, me han tendido una trampa. Vuelvo la mirada a la derecha y nadie viene en mi ayuda. ¡No hay nadie que me defienda! ¡No hay nadie que se preocupe de mí! A ti clamo, Señor, y te digo: "Tú eres mi refugio; Tú eres todo lo que tengo en esta vida." Presta atención a mis gritos, porque me encuentro sin fuerzas. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. Sácame de mi prisión para que pueda yo alabarte. Los hombres honrados me rodearán cuando me hayas tratado bien. Este salmo merece la pena ser reproducido en su totalidad. Todos nos hemos visto, nos veremos o nos estamos viendo en situaciones que pueden ser ilustradas por lo que expresa este poema. Hay momentos en nuestra vida que pueden ser descritos muy bien con las pal...

SALMO 141. SEÑOR NO DEJES

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Coloca, Señor, un guardián en mi boca, vigila, oh Altísimo, la puerta de mis labios. No dejes que mi corazón se incline al mal, a perpetuar acciones criminales con hombres malhechores. ¡No seré comensal en sus banquetes! Al leer este poema lo he visto como una continuación natural del salmo 140. Si yo soy mi peor enemigo, el control de mi potencial para el mal se convierte en una prioridad. El salmista pide al Señor ayuda en tres áreas muy concretas, sus palabras, su corazón y su acciones. La Biblia habla mucho acerca del peligroso poder de las palabras. Estas tienen un gran poder para bendecir a otros y, al mismo tiempo para dañar a otros emocional, intelectual, físicamente y su reputación. Por otro lado, las palabras también tienen un increíble poder para dañarnos a nosotros mismos. Catalina la Grande, la zarina rusa, afirmaba, eres dueño de las palabras que no has dicho y esclavo de las que has pronunciado. En la Escritura el corazón es el centro de control de la vida de una perso...

SALMO 140. MI PEOR ENEMIGO

Líbrame , Señor, del hombre malvado, cuídame de los hombres violentos, que planean trampas en su corazón, a diario provocan discordias. Afilan la lengua como serpientes, con veneno de víboras tras los labios... Yo digo: oh Señor, tú eres mi Dios, escucha, Señor, mis gritos de socorro. Este salmo, como indican los comentaristas bíblicos, es un poema de auxilio y ayuda contra el enemigo y el perseguidor. El poeta pide al Señor que le libre de sus enemigos, de aquellos que le quieren mal, que le buscan la perdición. Al leerlo me he dado cuenta que nunca he leído estos salmos pensando en que yo soy mi peor enemigo. De hecho, estos poemas pueden leerse desde la óptica de aquel que clama a Dios que lo libre de uno mismo. Porque en realidad, con demasiada frecuencia, nosotros somos para nosotros mismos nuestro peor y más duro enemigo. No es extraño que focalicemos nuestros problemas en los demás. Pedimos a Dios que nos proteja y guarde de los otros. En ocasiones, es cierto, los otros nos da...

SALMO 139. TANTO SABER ME SOBREPASA

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Tanto saber me sobrepasa.... Oh Dios, sondéame y conoce mi corazón, examíname y conoce mis pensamientos. Mira, si mi camino es errado y guíame por el camino recto. El salmo 139 es, sin duda, uno de los más especiales de la Biblia para mí. Describe la omnisciencia -todo lo sabe- y omnipresencia -está en todo lugar- de Dios. Tanto conocimiento de uno mismo unido a la imposibilidad de huir de la presencia de Dios puede llegar a producir pavor. Lo produciría si ambas cosas, conocimiento y presencia no estuvieran de la mano de un amor y aceptación incondicional de mi realidad como ser humano. Lejos de producir en mi terror y un bloqueo total ante la imposibilidad de huir del Señor y de esconder de Él mis pensamientos más íntimos, me invita a la posibilidad de encararme con mi realidad como ser humano, aceptar el qué soy y cómo soy y poder traerlo ante aquel que todo lo conoce y en todos lados está. Puesto que el amor, la gracia y la aceptación son incondicionales y están garantizadas, la o...

SALMO 138. NO ABANDONES

El Señor acabará lo que ha hecho por mí. ¡Señor tu amor es eterno! ¡No abandones la obra de tus manos! Este, como muchos otros, es un salmo de acción de gracias que concluye con una afirmación y una petición. La afirmación es, por un lado, la confianza en que la obra comenzada por Dios en mi vida será llevada a buen término. Por otro, es acerca del amor del carácter eterno, inagotable, inacabable, incombustible del mismo. La petición expresa el deseo y la necesidad de no ser abandonados por Dios. El Señor tiene el compromiso de acabar su obra en mí, sin embargo, yo tengo la responsabilidad de no obstaculizarla, de no poner impedimentos , de alinearme con ella para favorecerla y darle espacio. Hay que acabar con esa pseudo teología que afirma que nosotros somos agentes pasivos del trabajo de Dios y que no hay que esforzarse, luchar, trabajar, obrar en definitiva. Viene a mi mente la afirmación de Pablo a Timoteo , esfuérzate en la gracia. ¡Vaya aparente contradicción ! Señor, no nos ab...

SALMO 137. EXILIADOS.

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Junto a los canales de Babilonia nos sentamos, y lloramos con nostalgia de Sión . Este salmo fue escrito durante la época del exilio del pueblo de Israel en Babilonia. Los exiliados lloran con nostalgia anhelando poder volver de nuevo a Sión . El salmo está muy lejos de mi realidad como persona, a menos, que lo vea de forma metafórica. De alguna manera soy un exiliado porque no me reconozco ni me identifico con el tipo de mundo y sociedad que me ha tocado vivir. Este, como tantas veces he reflexionado sobre ello, no es el mundo que Dios pensó, ideó y tenía en mente. Este es el mundo que el pecado, mi rebelión contra la autoridad del Señor ha generado. Consecuentemente, no puedo encontrarme a gusto en él. No puedo considerar la pobreza, el abuso, el dominio, la especulación, el maltrato, la violencia ejercida contra los pobres y desvalidos, las desigualdades , el dolor, la enfermedad y ese largo etcétera como algo normal y natural. Con nostalgia pienso en Sión , pienso en el Reino de ...

SALMO 136. EL SALMO CONTINUA

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor. Me encuentro ante un salmo antifonal escrito para ser cantado por un recitador y un coro. El recitador va indicando motivos por los cuales el pueblo ha de dar gracias a Dios y ellos responden siempre con el mismo estribillo, porque eterno es su amor. El poema se divide en tres grandes estrofas, el Dios creador, el libertador y el sustentador y las tres están centradas en la historia de Israel . Al leerlo, sin embargo, me doy cuenta que es mi propia historia personal y mi relación con mi creador, liberador y sustentador. Al pensar en mi experiencia personal me doy cuenta que bajo cada uno de esos tres grandes epígrafes encuentro numerosos motivos para dar gracias a Dios y proclamar que su amor es eterno. Pero lo interesante es que este es, en mi opinión claro, un salmo inconcluso porque la intervención del Dios creador, liberador y sustentador en mi proyecto de vida personal continua y, por tanto, puedo seguir experimenta...