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UN ABISMO

No es tan corta la mano del Señor que no pueda salvar; tampoco su oído es tan duro que no pueda oír; son vuestros pecados los que crean un abismo entre vosotros y vuestro Dios; son vuestros delitos los que hacen que oculte su rostro y no os oiga, por no veros ni oíros. (Isaías 59:1 y 2) Dios sigue teniendo interés en la vida de cada ser humano, incluída, naturalmente, la mía propia. Son nuestras actitudes las que nos alejan de Él, las que crean esos abismos de separación que nos impiden acercarnos a Él.

LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD

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Hoy he leído Isaías 58. No es la primera vez que me han impresionado las palabras del Señor contenidas en este capítulo y dirigidas a su pueblo. Se hace un contraste entre la religiosidad formal -ejemplificada aquí por el ayuno- y la espiritualidad genuina. El Señor dice respecto a esta última: El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes.

BUSCAD AL SEÑOR

Buscad al Señor mientras es posible encontrarlo, invocadlo mientras está cercano (Isaías 55:6) Hay muchas personas a las que quiero profundamente pero que no conocen a Dios. Muchas que por diferentes razones no quieren tener un encuentro con Él. Algunas son muy conscientes de que Dios es real y que desea tener una relación personas con ellos. Otras, simplemente ignoran su existencia y pretenden que no es real. Me ha hecho pensar en ellas las palabras de Isaías porque siempre hay el riesgo de que un día Dios ya no pueda ser encontrado, y no porque deje de tener interés en nosotros y en que le conozcamos, más bien porque nuestro corazón, de tanto decirle ¡no! y rechazarlo, puede convertirse en insensible, incapaz de responder a la invitación de Dios. Creo que esta es la razón por la que Isaías nos urge a buscarlo cuando aún es posible.

PALABRA DE ESTÍMULO

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Las palabras de Isaías 50:4 me han sido de desafío para incorporarlas a mi vida, especialmente cuando piensa en la importancia de ser agentes de restauración en un mundo roto, El Señor me ha dado una lengua de discípulo, para saber dar al cansado una palabra de estímulo. Tanta gente que hay a nuestro alrededor necesitada precisamente de eso, de una palabra de estímulo, de apoyo, de aliento que salga de nuestras bocas.

LA DESGRACIA

En Isaías 48:10 he leído, te he probado en el crisol de la desgracia. Cuando personalmente sufres y cuando a tu alrededor las personas también sufren, viene a la mente la pregunta del porqué de todo el sufrimiento, especialmente el de aquellos que consideramos que no deberían sufrir. Personalmente no creo que Dios nos envíe el sufrimiento, pero si que creo que lo utiliza en beneficio nuestro, lo puede usar para nuestro crecimiento, maduración y para hacernos más similares a Él. Creo, y por propia experiencia lo afirmó, que existen dimensiones de quién y cómo es Dios que tan sólo pueden ser experimentadas en medio del sufrimiento y del dolor. Sin embargo, no siempre podemos aprovechar lo inevitable en beneficio nuestro y, en muchas ocasiones, el dolor pasar por nuestra vida y no sacamos ningún beneficio del mismo.

¿QUIÉN NOS PODRÁ SALVAR?

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Dios hablando por medio del profeta Isaías habla de aquellos que rezan a un dios incapaz de salvar (45:20) a continuación invita a las personas, volveos a mí y os salvaré (45:22) Estos pasajes me han hecho pensar en otros sobre los que ya he escrito, aquellos en que se me pregunta en quién tengo depositada mi confianza. Aquí es Dios quien me pregunta si la estoy depositando en dioses que no me pueden salvar. Martín Lutero afirmaba que dios es todo aquello que ocupa el primer lugar en mi corazón. En este sentido más amplio, es bueno para mí pensar en cosas de las cuales espero mi salvación, que serían aquellas en las que he depositado mi confianza. El Señor afirma que estas no me pueden salvar y me invita a volverme a él en busca de salvación.

¿QUIÉN COMO EL SEÑOR?

Los capítulos de Isaías que he leído hoy, 41 al 43 están llenos de citas memorables, oráculos proféticos con respecto a la venida de Jesús, promesas de restauración y salvación futuras y afirmaciones del Señor acerca de él mismo. Una de estas es la que más me ha llamado la atención y quiero reseñar: ¿Quién es como yo? Que lo diga, que lo proclame y lo exponga ante mí. ¿Quién anuncia el futuro de antemano? Que nos diga lo que va a suceder. No tengáis miedo ni temáis, ¿No lo anuncié y lo dije hace tiempo? Y vosotros sois mis testigos: ¿Acaso hay Dios fuera de mí? Yo no conozco ninguna otra Roca. (44:7 y 8)