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2 PEDRO: ESFUERZO

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  Por lo mismo esforzaos al máximo en añadir a vuestra fe, la honradez; a la honradez, el recto criterio; al recto criterio, el dominio de sí mismo; al dominio de sí mismo, la constancia; a la constancia, la religiosidad sincera; a la religiosidad sincera, el afecto fraternal; al afecto fraternal, el amor ágape. (2 Pedro 1:5-7) En todo el capítulo primero de la segunda carta de Pedro la palabra clave es ¡ESFORZAOS! Una palabra que parece tabú en el cristianismo evangélico de nuestro tiempo. Un cristianismo que continúa promoviendo y esperando que una intervención milagrosa, un rayo caído del cielo nos transforme y desarrolle en nosotros un carácter cristocéntrico. Para ello iremos a tantos congresos como sean necesarios, invitaremos a tantos predicadores ungidos como sea necesario. Haremos todo lo que sea necesario menos ESFORZARNOS. Este cristianismo LOW COST no tiene nada que ver con lo que dice la Escritura. Lejos de las palabras de Jesús de tomar la cruz y seguirle cada día. O ...

1 JUAN. MIEDO DE DIOS

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    En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.   (1 Juan 4:18) Hay algo que se repite una y otra vez en la primera carta del apóstol Juan: Dios es amor. A la luz de esa repetida afirmación hemos de entender las palabras que encabezan esta entrada. El amor y el miedo a Dios son total y absolutamente incompatibles. En mi largo ejercicio pastoral me he relacionado con muchas personas que tienen miedo del Señor, que tienen una relación con Él basada en el desempeño. El amor del Padre no es para estas personas incondicional, es condicional y puede ser retirado en cualquier momento si no se cumplen las expectativas.  Esa es una mentira, y ya sabemos quién es el padre de todas las mentiras, Satanás. Desde el principio su intención ha sido hacernos dudar del Señor y de sus intenciones hacia nosotros (repasa Génesis 3 y observa su estrategia) y parece s...

1 JUAN: ¿DAR LA VIDA POR EL HERMANO?

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  Nosotros hemos conocido lo que es el amor en que Cristo dio su vida por nosotros; demos también nosotros la vida por los hermanos. (1 Juan 3:16) Benjamín Franklin, el pensador norteamericano y uno de los padres de su independencia, afirmaba que el tiempo es el relleno del que está hecha la vida. En otras palabras: tiempo es vida. Estas palabras de Franklin me hacen aterrizar las de Juan que son un eco de las pronunciadas por su Maestro en el evangelio (lee Juan 15:13) de su autoría. Si la vida es tiempo, dar la vida por los amigos sería dar nuestro tiempo por nuestros hermanos. Porque es muy poco probable -al menos en donde yo vivo- que me encuentre en la tesitura de tener que dar mi vida por un hermano en la fe, sin embargo, es muy factible y hay mucha necesidad de que demos de nuestros tiempo -en definitiva, nuestra vida- por nuestros hermanos.  ¿Qué hermanos hay a tu alrededor que precisan que des tu vida/tiempo por ellos?

1 JUAN: DISTINTIVOS

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  En esto se distinguen los hijos de Dios de los hijos del diablo: quien no práctica el bien ni ama al hermano; no es hijo de Dios. (1 Juan 3:10) Distintivo: Dicho de una cualidad que distingue o caracteriza esencialmente algo. Es lo que hace una cosa diferente de otra. Es aquello que le da singularidad. Pues bien, la Escritura de manera simple, bella y contundente nos indica que la práctica del bien -indiscriminadamente, como lo hace nuestro Padre- y el amor al hermano -buscar su bien de forma intencional e incondicional- son los diferenciados de un seguidor de Jesús.  Curiosamente no son los énfasis teológicos propios de mi denominación, ni ser calvinista o arminiano, dispensacionalista o no, o cualquier de tantas cosas que nos dividen como cristiandad y que en la Biblia no parecen tener la importancia que nosotros les damos.  ¿Cuán evidentes son en ti estos distintivos?

1 JUAN: VOLVERSE HUMANO

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  Ahora, queridos, somos hijos de Dios, aunque todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que el día en que se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. (1 Juan 3:2-3) En mi humilde opinión toda la controversia sobre la identidad de género es para los cristianos un motivo de reflexión y una oportunidad. Detrás de todo ello hay preguntas legítimas ¿quién soy? ¿qué significa ser humano? ¿cuál es mi auténtica identidad? Preguntas que todo ser humano se hace de forma consciente o inconsciente y a las que las diferentes narrativas tratan de dar una respuesta. Nosotros creemos que como consecuencia de nuestro deseo de vivir al margen del Señor el proyecto de humanidad que Él tenía en mente quedó truncado. No somos los seres humanos que debíamos haber sido, somos el producto del pecado, somos una humanidad fragmentada, rota, fracturada, con una identidad perdida. Conforme la narrativa judeocristiana se ha ido diluyendo en nuestra sociedad...

1 JUAN: TRES ESTRATEGIAS DEL MUNDO

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Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo;  y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre. (1 Juan 2:16-17) Vale la pena recordar que el mundo es todo un sistema social, cultural, político, económico y espiritual construido al margen del Señor y su perspectiva de la vida.  Tres, según Juan, son las estrategias que usa para atraernos. Primera, un intenso deseo por el placer físico. En nuestras sociedad híper hedonistas esto es evidente y notorio. El placer no es malo en absoluto; no olvidemos que fue creado por Dios. El problema radica en la promesa que no cumple el placer de darnos satisfacción permanente en nuestras vidas y la exigencia de nuevas dosis. Segunda, un deseo insaciable por todo lo que vemos. Nunca se cansa e...

1 JUAN: NO AMES AL MUNDO

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  No os encariñéis con este mundo ni con lo que hay en él, porque el amor al Padre y el amor al mundo son incompatibles. (1 Juan 2:15) La palabra mundo, cosmos en griego, fue evolucionando en su significado. Hubo un momento que designaba todo lo creado por Dios; de este modo la usa el propio apóstol en Juan 3:16. Pero, con el tiempo el término fue evolucionando hasta llegar a definir a todo un sistema de vida, de valores, prioridades, paradigmas y estilos de vida al margen del Señor y de su voluntad. Si lo vemos de esta manera podemos darnos cuenta que existen sociedades y culturas más o menos alineadas con la voluntad expresada por Dios, aunque no exista ninguna que en su totalidad lo haga. pues las culturas, como toda creación humana, están afectadas por el pecado. En definitiva, Juan nos pide que no nos dejemos encandilar y seducir por el mundo y su sistema alternativo de vida. No podemos evitar vivir en él, pero se nos insta a no amarlo. ¿Qué sería para ti amar al mundo?