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EN MI PEDESTAL

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  Di a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra: Cuando ayunabais y hacíais duelo el el quinto y séptimo mes desde hace ya setenta años, ¿acaso lo hacíais para honrarme a mí?... ¿no lo hacíais acaso para vuestro provecho? (Zacarías 7:5) A vueltas con el uso del ministerio como medio de edificar nuestra propia identidad y validarnos como personas, viene a mí este pasaje del profeta Zacarías donde el Señor cuestiona las motivaciones de los líderes y del pueblo. La pregunta del Señor no puede ser más clara y más directa: ¿lo hacéis por mí para mí o, por el contrario lo hacéis para vuestro propio provecho? Naturalmente es fácil contestar esta pregunta sin pensar, sin una reflexión previa, sin una introspección que nos ayude a discernir cuáles son el fondo las verdaderas razones por las cuales hacemos lo que hacemos. Y, si lo llevamos a cabo, si permitimos que el Espíritu del Señor eche luz sobre ellas es probable que encontremos una mezcla de motivos puros e impuros, de motivacio...

ENVIDIA

  Un joven corrió y dio aviso a Moisés, diciendo: — Eldad y Medad están actuando como profetas en el campamento. Entonces Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés desde su juventud, intervino diciendo:— Señor mío Moisés, ¡detenlos! Pero Moisés le respondió:— ¿Estás celoso por mí? Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y el Señor les infundiera su espíritu. (Números 11:27-29) Hay una tendencia natural en nosotros hacia el control en todas las dimensiones de nuestra vida y, naturalmente, el ministerio, el servicio cristiano no se escapa de ello. Este fácilmente se convierte en nuestro medio de realización y validación personal. Ya que el corazón humano, tal y como dicen las Escrituras, es engañoso, no resulta fácil discernir nuestras motivaciones y saber si nos estamos sirviendo a nosotros mismos o estamos sirviendo a Dios.  Tal vez una de las evidencias es cómo manejamos el éxito de otras personas y/o organizaciones que sirven al Señor como lo hacemos nosotros. Moises tení...

¿HASTA CUÁNDO?

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¿Hasta cuándo, Señor, he de pedir ayuda sin que tú me escuches, y he de clamar a ti contra la violencia sin que tú me salves? (Habacuc 1:2) Habacuc y su afirmación -como muchas otras (los salmos imprecatorios, Jesús en Getsemaní)- me reconcilian con la Palabra de Dios por su realismo y su crudeza porque no siempre las cosas en la vida cristiana son de color rosa, porque no siempre todo sale bien, porque no siempre nuestras expectativas se cumplen, porque no siempre entendemos el porqué el Señor no interviene en nuestra vida, en la de otros o en el mundo. Habacuc me enseña que la honestidad con Dios no sólo es aceptada por Él, sino que además es legítima y bienvenida. Con el Señor no es preciso ser políticamente correcto, religiosamente correcto, responder a las fórmulas espiritualistas prefabricadas. Con Dios podemos brutalmente sinceros, tal vez con el único con el que podemos serlo total y absolutamente. El Señor acepto no solamente esta queja del profeta, sino otras que aparecen en ...

EL CRISTO DISFRAZADO

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Y él les dirá: "Os aseguro que cuanto no hicisteis en favor de estos más pequeños, tampoco conmigo lo hicisteis" (Mateo 25:45) Hay un dicho popular que dice que en el necesitado nos encontramos con el Cristo disfrazado. Muy en línea con todo lo que enseña Mateo 25:31-46, donde se nos indica que seremos juzgados por la forma en que hemos respondido a las necesidades de las personas que hay a nuestro alrededor. En estos días de Semana Santa precisamente podemos ver el contraste entre la corriente predominante en nuestra sociedad de desentendernos de nuestro prójimo y considerar que alguien más será responsable; los profesionales de la religión, los servicios sociales, los grupos de apoyo, o vete a saber quién, y la actitud de Jesús que, como resultado de su amor, se empobreció para que nosotros fuéramos enriquecidos, murió para que nosotros pudiéramos tener vida. Este tiempo de Pascua, además del merecido descanso, es un buen tiempo para pensar cómo es nuestra relación con nues...

CUMPLIENDO EL DEBER

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  ¡Feliz aquel criado a quien su amo, al llegar, encuentra cumpliendo con su deber! (Mateo 24:46) Cuando un valor -ser agente de restauración y reconciliación- se practica de forma intencional y continuada acaba convirtiéndose en una virtud, una segunda naturaleza como decía Aristóteles. La primera naturaleza, la física, lleva a cabo sus funciones de forma totalmente automática si que en la mayoría de las ocasiones tengamos ni siquiera conciencia de ello. Así sucede con las virtudes, se convierten en una inclinación natural hacia el bien, algo que ya hacemos sin pensar porque no es totalmente natural. Si esto llega a suceder, es decir, que virtuosamente vivimos como agentes de restauración y reconciliación, no tendremos ningún problema el día en que, o bien seamos llamados a la presencia del Señor, o bien decida venir. En ambos casos, sin duda, nos encontrará haciendo lo que toca hacer porque ser reconciliadores y restauradores es nuestra manera natural de vivir. ¿Cuán virtuoso ere...

CRISTIANISMO BÁSICO

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  Jesús le contestó: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia. Este es el primer mandamiento y el más importante. Pero hay un segundo mandamiento que es parecido a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37-39) Philip Yancey -el famoso escritor cristiano- afirma que existen centenares de denominaciones evangélicas. Todas ellas caracterizadas por su singular y especial énfasis. Un énfasis que les lleva, en la mayoría de los casos, a juzgar y mirar por encima del hombro a aquellos que no lo comparten. Son matices, pero para nosotros tan importantes, que nos llevan a fundar una nueva iglesia o denominación porque de esa manera seremos más ortodoxos, más puros, mejores. Todo esto contrasta con la simplicidad del mensaje de Jesús que reduce lo básico e importante a dos cosas: La primera, el amor a Dios, que Él mismo definió como la obediencia a sus mandamientos que, no lo olvidemos, no es lo mismo que las normas cultural...

FRUTOS

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  Por eso, os digo que el reino de Dios se os quitará a vosotros y será entregado a un pueblo que produzca los frutos que corresponden al Reino. (Mateo 21:43) Los jefes de los sacerdotes -nos dice Mateo- entendieron que Jesús hablaba de ellos. Pero ¿Y si también está hablando de nosotros? Hay un cierto paralelismo entre ellos y nosotros. Ambos nos sentimos moralmente superiores al resto de los mortales. Los juzgamos despiadadamente por sus estilos de vida contrarios a lo que Dios enseña. Estamos orgullosos de nuestra sana doctrina y... no siempre producimos los frutos que el Reino demanda, ni entre nosotros, ni hacia el prójimo. El Nuevo Testamento una y otra vez enfatiza que la única garantía de un caminar cerca del Señor son los frutos, es decir, las conductas que esta produce. Por sus frutos los conoceréis afirma Jesús; quien también indica que no todo el que le dice Señor está alineado con Él. Finalmente, Pablo indica que hemos sido salvados para llevar fruto y Santiago indica ...