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CUMPLIENDO EL DEBER

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  ¡Feliz aquel criado a quien su amo, al llegar, encuentra cumpliendo con su deber! (Mateo 24:46) Cuando un valor -ser agente de restauración y reconciliación- se practica de forma intencional y continuada acaba convirtiéndose en una virtud, una segunda naturaleza como decía Aristóteles. La primera naturaleza, la física, lleva a cabo sus funciones de forma totalmente automática si que en la mayoría de las ocasiones tengamos ni siquiera conciencia de ello. Así sucede con las virtudes, se convierten en una inclinación natural hacia el bien, algo que ya hacemos sin pensar porque no es totalmente natural. Si esto llega a suceder, es decir, que virtuosamente vivimos como agentes de restauración y reconciliación, no tendremos ningún problema el día en que, o bien seamos llamados a la presencia del Señor, o bien decida venir. En ambos casos, sin duda, nos encontrará haciendo lo que toca hacer porque ser reconciliadores y restauradores es nuestra manera natural de vivir. ¿Cuán virtuoso ere...

CRISTIANISMO BÁSICO

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  Jesús le contestó: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia. Este es el primer mandamiento y el más importante. Pero hay un segundo mandamiento que es parecido a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37-39) Philip Yancey -el famoso escritor cristiano- afirma que existen centenares de denominaciones evangélicas. Todas ellas caracterizadas por su singular y especial énfasis. Un énfasis que les lleva, en la mayoría de los casos, a juzgar y mirar por encima del hombro a aquellos que no lo comparten. Son matices, pero para nosotros tan importantes, que nos llevan a fundar una nueva iglesia o denominación porque de esa manera seremos más ortodoxos, más puros, mejores. Todo esto contrasta con la simplicidad del mensaje de Jesús que reduce lo básico e importante a dos cosas: La primera, el amor a Dios, que Él mismo definió como la obediencia a sus mandamientos que, no lo olvidemos, no es lo mismo que las normas cultural...

FRUTOS

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  Por eso, os digo que el reino de Dios se os quitará a vosotros y será entregado a un pueblo que produzca los frutos que corresponden al Reino. (Mateo 21:43) Los jefes de los sacerdotes -nos dice Mateo- entendieron que Jesús hablaba de ellos. Pero ¿Y si también está hablando de nosotros? Hay un cierto paralelismo entre ellos y nosotros. Ambos nos sentimos moralmente superiores al resto de los mortales. Los juzgamos despiadadamente por sus estilos de vida contrarios a lo que Dios enseña. Estamos orgullosos de nuestra sana doctrina y... no siempre producimos los frutos que el Reino demanda, ni entre nosotros, ni hacia el prójimo. El Nuevo Testamento una y otra vez enfatiza que la única garantía de un caminar cerca del Señor son los frutos, es decir, las conductas que esta produce. Por sus frutos los conoceréis afirma Jesús; quien también indica que no todo el que le dice Señor está alineado con Él. Finalmente, Pablo indica que hemos sido salvados para llevar fruto y Santiago indica ...

COMPARACIONES

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  ¿No puedo hacer con lo mío lo que quiera? ¿O es que mi generosidad va a provocar mi envidia? (Mateo 20:16) La parábola de los jornaleros no es una de las más populares, sin embargo, nos habla de la sorprendente y escandalosa gracia del Señor. En ocasiones, tenemos la convicción de que Dios está en deuda con nosotros. No entendemos que no recibamos aquello que consideramos que merecemos y, consecuentemente, consideramos que el Señor es injusto. Esa sensación de injusticia se agrava cuando nos comparamos con otros y pensamos que reciben más de lo que estamos recibiendo nosotros y, honestamente, no acabamos de entender cómo eso es posible.  Tal vez debemos de cambiar el enfoque. En primer lugar, Dios no nos debe nada y podemos estar contentos por ello, ya que si nos diera lo que nos merecemos, saldríamos muy mal parados. Por tanto, todo lo que tenemos es pura gracia, es un don inmerecido que viene de Él. En segundo lugar, como dice el refrán, las comparaciones siempre son odios...

CUARESMA: LIMPIO

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  Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado... la sabiduría me muestras en lo oculto. (Salmo 51:5 y 8) Dios perdona el pecado cuando lo reconocemos. Creo que aquí, esta palabra, reconocer, tiene el valor de confesar, es decir, de estar de acuerdo con el Señor en cuanto a la gravedad de lo que hemos hecho. El pecado es un tema serio porque es una ofensa contra Dios y, con demasiada frecuencia, tiene repercusiones sobre nosotros mismos o nuestro prójimo. El pecado siempre engendra muerte en el sentido más amplio de la expresión. El problema es que, en ocasiones, nos cuesta identificar nuestro pecado porque tenemos puntos ciegos y aunque está ahí somos incapaces de verlo y no podemos reconocer aquello que desconocemos. Por eso, la segunda parte del pasaje mencionado al principio de la entrada, nos habla acerca del Dios que nos habla en lo oculto y nos puede dar luz sobre esos puntos ciegos (véase también el Salmo 139:23-24). La Cuaresma puede ser un buen tiempo para...

CUARESMA: BUSCADME Y VIVIRÉIS

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  Pues esto dice el Señor a Israel: Buscadme si queréis vivir. No busquéis nada en Betel, no os dirijais a Guilgal, no os encaminéis a Berseba... buscad al Señor y tendréis vida. (Amos 5: 4-6) En la Biblia siempre se habla de dos tipos de vida, la física y la trascedente. Los griegos tenían dos palabras; bios la usaban para describir la mera existencia. Zoe para referirse a la vida trascendente, con sentido y propósito. Creo que no nos podemos conformar con la mera existencia, necesitamos una dimensión trascendente de la misma. La Palabra del Señor nos indica que, a menudo, nuestro problema es que la buscamos en los lugares inadecuados, no necesariamente malos. Son como, le dijo Jesús a la mujer samaritana junto al pozo, agua que no nos saciará y que volveremos a tener sed, incluso más intensa que la que teníamos previamente. Dios nos invita a buscarle para tener esa vida zoe, trascendente, con sentido y con propósito. Una vida que sintamos que vale la pena ser vivida por...

CUARESMA: LA MEDIDA DE LA FE

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  Entonces Jesús le respondió: - ¡Grande es tu fe, mujer! ¡Que se haga lo que deseas! Y su hija quedó curada ese mismo instante. (Mateo 15:28)   Jesús le dice esta afirmación a una mujer cananea, es decir, que no pertenecía al pueblo de Israel. Afirmación similar a la que le hizo a un centurión romano, y la que reconoció en aquellos hombres que hicieron un agujero en el techo para que su amigo paralítico pudiera acceder al Maestro. Afirmaciones que contrastan con aquellas que tuvo que hacerles a sus discípulos ¿dónde está vuestra fe? No deja de ser interesante en quién Jesús reconoce y afirma fe y en quiénes no. No olvidemos que, justo en el momento de su ascensión a los cielos, algunos todavía dudaban.   Aquí viene mi reflexión cuaresmal ¿Qué diría Jesús de mi fe con relación a esos temas verdaderamente importantes que me preocupan? ¿La alabaría y afirmaría o, por el contrario, me preguntaría dónde está mi fe? Y no es una fácil respuesta porque a veces el corazón -al men...