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HECHOS

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  Demostrad con hechos vuestra conversión. (Mateo 3:8) El fruto identifica al árbol. Al ver estas manzanos podríamos deducir, sin ningún género de dudas, que nos encontramos ante un manzano. Si alguien insistiera en que se trata de un peral lo miraríamos con un aire de escepticismo y tal vez optáramos por seguirle la corriente sabiendo en nuestro fuero interno de que diga lo que diga aquello es un manzano.  Vamos a aplicarlo al seguimiento de Jesús. Las palabras de Juan el Bautista son claras, los hechos prueban que la conversión, el cambio de orientación en la vida, es auténtica. El propio Maestro insistió en varias ocasiones que los hechos son la prueba fehaciente de nuestra realidad como discípulos. Él mismo indicó que nos había llamado para que lleváramos fruto, y nunca afirmó que el signo identitario sería lo que creíamos sino como vivíamos. Entonces pensemos ¿hay una brecha entre lo que creo y lo que vivo? No hablo de la brecha normal y natural producto de ser personas e...

ESTAR CON DIOS

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  Un ángel del Señor se le apareció en sueños. (Mateo 2:13) En los dos primeros capítulos del evangelio se nos indica en tres ocasiones que el Señor habló a José y una a los sabios que vinieron de oriente. No me interesa tanto el cómo -los sueños- como el qué -Dios hablando y su gente escuchando- Todo esto sucede en la vida de gente ordinaria, especialmente José. Una persona sin ninguna función religiosa, un trabajador manual que, en medio de la vida cotidiana escucha al Señor. Jesús nunca pretendió que la vida de sus seguidores girará alrededor de ese espacio físico que llamamos iglesia; eso es más bien una reminiscencia del Antiguo Testamento y la centralidad del templo. Él nos hace a cada uno de nosotros su templo, su morada y, por tanto, no hay que ir a buscarlo a ningún sitio sino aprender a vivir con Él en la vida cotidiana. Hablar con Él, escucharlo, compartir las realidades buenas y malas del día a día, comentar las noticias, expresar nuestros miedos e inquietudes. En ...

HUMANO

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  Jesucristo, descendiente de David y de Abrahán. (Mateo 1:1) Que Jesús fue un auténtico ser humano, de carne y hueso como nosotros es mucho más que una declaración teológica, tiene muchas implicaciones para nuestra vida de cada día. Mencionaré solamente dos. La primera es que nuestro Dios es empático, tiene la capacidad de ponerse en nuestro lugar porque ya estuvo en él durante su vida humana. Jesús puede entender nuestras tentaciones, nuestras luchas, nuestras frustraciones, nuestros estados de ánimo ya que Él mismo los experimentó. ¿De qué nos serviría un Dios que no puede entender la experiencia humana ya que nunca formó parte de la misma? La segunda es que Jesús se convierte en el referente de lo que significar ser un ser humano. Hoy en día en que muchas de las personas en las sociedades occidentales sufren una seria crisis de identidad intentando discernir quiénes son sin más referencia que ellos mismos; o cuando incluso nosotros mismos, los seguidores de Jesús, seguimos...

NEGACIONES

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  Pedro le negó, diciendo: -ni sé quién es ese ni de que estáis hablando. (Marcos 14:68) La negación de Pedro es notoria, pública y anunciada; ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si hubiéramos estado en su lugar? No creo que sea tan difícil discernirlo, simplemente pensemos en todas las veces que hemos negado ser seguidores de Jesús, que hemos optado por no identificarnos con Él, que hemos preferido no hacer oír nuestra opinión o, todas esas veces que hemos negado los valores del Reino, que hemos desoído su consejo, que hemos optado por la desobediencia a sus mandamientos, que hemos aceptado otros dioses en nuestro proyecto de vida. Todo lo anterior, sin duda, no es tan escandaloso pero responde al mismo espíritu que la negación de Pedro y nos lleva a preguntarnos ¿Con cuánta frecuencia negamos al Maestro cada día?

ESTAD VIGILANTES

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  ¡Qué no os encuentre dormidos, aunque venga de improviso! Y esto que os digo a vosotros, se lo digo a todos: ¡Estad vigilantes! (Marcos 14:36-37) Jesús explica esta parábola haciendo referencia a empleados que hicieron dejación de sus responsabilidades porque el amo tardaba en regresar. El Maestro nos alerta a no relajarnos, a no perder la perspectiva, porque su regreso puede ser cuando menos lo esperemos, por eso, debemos estar vigilantes. Si Jesús regresara hoy ¿cómo te encontraría, construyendo el Reino en tu entorno, en tu medio ambiente, en las esferas donde Él te permite estar o, por el contrario, relajado con respecto a la misión?  ¿Y tu comunidad de fe, estaría cantando y centrada en sí misma, celebrando que el Señor es bueno y fiel o, sin dejar de hacer eso, estaría conspirando, discerniendo nuevas y mejores maneras de llevar a cabo la misión? Si el mandato/advertencia de Jesús es estar vigilantes ¿Qué significa para ti a nivel persona y comunitario? ¿Cómo te encont...

LO BÁSICO

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No hay ningún mandamiento mayor que estos. (Marcos 12:31) Son palabras de Jesús referidas a su declaración de que el amor a Dios y al prójimo es la esencia de ser un seguidor suyo. Los seres humanos tenemos cierta tendencia a convertir en complejo lo simple. A perdernos en las formas y olvidar las funciones. A convertir lo secundario en primario y al revés. Amar al Señor y a nuestro prójimo es lo básico, lo esencial, el resto es accesorio y se dará si mantenemos primero lo primero. Por eso vale la pena definir qué significan ambas cosas. Amar a Dios, como el propio Jesús indica, es guardar, cumplir y obedecer sus mandamientos; preceptos que la propia Escritura indica que no son gravosos ni están lejos de nuestro alcance. Amar al prójimo no tiene nada que ver con emociones, es más bien un acto consciente e intencional de la voluntad de buscar del otro. Como bien diría el refrán castellano: "obras son amores y no buenas razones". ¿Cuán evidente es en tu vida lo básico del segui...

NO ES DE LOS NUESTROS

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  Juan le dijo: -Maestro, hemos visto a uno que estaba expulsando demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido porque no es de los nuestros. (Juan 9:38) "Los nuestros" conlleva una connotación de exclusividad, diferencia, superioridad y una arrogancia implícita. Implica un nosotros -los de dentro- versus otros -los de fuera de nuestro círculo- y, por tanto, si están fuera del mismo no pueden ser tan buenos, santos, espirituales y bendecidos como nosotros y, en la medida de lo posible debemos neutralizar su acción. Nos cuesta aceptar la diversidad cuando esta se manifiesta en forma racial, cultural, social, política, de género e incluso espiritual. Preferimos la uniformidad antes que la diversidad, lo cual es extraño porque miremos donde miremos la creación del Señor es un canto a la diversidad. Así y todo nosotros preferimos el pensamiento único, que todos vean, practiquen y vivan la fe como nosotros lo hacemos. El que no se amolde, en el peor de los casos será un hereje...