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EL FARISEO QUE ACECHA EN MÍ

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  A uno que alardeaban de su propia rectitud y despreciaban a todos los demás. Jesús les contó esta parábola. (Lucas 18:9) El Señor les explicó la parábola del fariseo y el publicano. Es bien conocida y si no te acuerdas de los detalles puedes leer los versículos que siguen al texto de hoy. Sin duda, yo estoy en ese grupo descrito por Jesús. Hace años que hay un fariseo súper potente que vive en mí, orgulloso de sí mismo y con una gran capacidad para despreciar a casi todo el mundo. Sin embargo, hace tan sólo unos pocos años que lo descubrí, lo desenmascaré y lo hice salir a la superficie. Desde entonces trato de gestionarlo con la ayuda de Jesús. Antes campaba a sus anchas, era segunda naturaleza, estaba tan bien camuflado que, como dije anteriormente, pasó décadas inadvertido.  Con demasiada frecuencia trata de suplantarme. Pero ahora ya no tiene el factor sorpresa a su favor. Ahora tengo conciencia y lo puedo reconocer cuando actúa o quiere actuar y, consecuentemente, lo co...

HEMOS HECHO LO QUE DEBÍAMOS HACER

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  Pues así, también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que Dios os ha mandado, decid: "somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer". (Lucas 17:10) Durante siglos y siglos se creyó -incluso se defendió religiosamente- que la tierra era el centro del universo y el sol giraba alrededor de ella. Incluso cuando Copérnico demostró lo contrario costó cambiar una creencia tan largamente arraigada. Observo que en una buena parte del cristianismo contemporáneo el ser humano se ha convertido en el centro y Dios gira a su alrededor. Oigo las canciones, observo los títulos que se publican, los sermones que se predican y veo una gran ausencia de la misión y la construcción del Reino del Señor. No es tanto lo que nosotros podemos hacer uniéndonos a la misión de Dios. sino lo que Él puede, o debería hacer por nosotros. Tal vez necesitamos una revolución copernicana que nos desplace del centro y coloque al Señor y su misión en el lugar que nunca debería haber perdido. ¿Giras ...

¿QUÉ PRODUCES?

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¿Qué puedo hacer por mi viña que aún no haya hecho? ¿Por qué si esperaba uvas, ella sólo produjo agraces) (Isaías 5:4) La viña es una de las imágenes que la Biblia usa para referirse al pueblo del Señor. Esta reflexión en voz alta que Dios hace con el profeta es, sin duda, acerca de Israel, sin embargo, no es descabellado pensar que la pregunta nos confronta a nosotros, tanto a nivel comunitario como a nivel personal. Jesús afirmó que somos sus discípulos en la medida en que damos fruto. Este fruto es, en mi opinión, el impacto positivo que tenemos en otros por medio de las obras de justicia, compasión, amor y misericordia y, la medida en que el carácter de Jesús está reflejado en nuestras vidas, lo que habitualmente denominamos el fruto del Espíritu. Cuándo piensas en tu comunidad ¿Cuán evidentes son estas dos dimensiones del fruto? ¿Y cuando piensas en tu vida?  

CUESTIÓN DE CORAZÓN

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  Él les dijo:vosotros pretendéis pasar por gente de bien delante de los demás, pero Dios sabe lo que hay en vuestro corazón; y aquello que la gente juzga valioso, para Dios es sólo basura. (Lucas 16:15) Todo en la Biblia es una cuestión de corazón. En la Palabra el corazón no está relacionado con las emociones sino con el centro de control y gobierno de nuestro proyecto vital. Es donde se toman las decisiones, se elaboran los valores, se determinan las prioridades, se forjan las actitudes. Por eso, de forma repetida la Biblia dice que a Dios no le impresionan nuestras conductas sino que valora el corazón, el interior. Vale la pena de forma frecuente poner nuestro corazón delante de Jesús para que haga un análisis a fondo y, en base al mismo, determinar cómo vivir. ¿Cuánto hace que no has permitido que el Señor examine profundamente tu corazón?

FIDELIDAD EN LAS COSAS PEQUEÑAS

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  El que es fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho; y el que no es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho. (Lucas 16:10) Llevo décadas dirigiendo personas y formando líderes y este principio establecido por Jesús me ha orientado tanto en el mundo mal llamado secular y también en el mundo mal llamado religioso. Me he encontrado con muchos aspirantes a líderes que deseaban tener influencia, proyección, reconocimiento, impacto, etc. Cosas todas ellas buenas; pero fallaban en su capacidad de servir en las pequeñas cosas, aquellas que eran necesarias pero que no tenían las características que ellos buscaban. Por tanto, declinaban el llevar a cabo esas responsabilidades o, si las hacían, lo llevaban a cabo con desidia y poca calidad. Un buen líder toma nota de estas actitudes y sigue el principio bíblico a la hora de promocionar y desarrollar líderes. ¿Puede ser que el Señor no te haya encomendado cosas mayores por la manera en que has trabajado con las cosas menores?

MALDITA GRACIA

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Y ahora resulta que llega este hijo tuyo, que se ha gastado tus bienes con prostitutas, y mandas matar en su honor el becerro cebado. (Lucas 15:30) Todos conocemos la parábola del padre que ama y perdona en cuyo contexto aparecen estas palabras. Por definición la gracia es injusta, escandalosa, inapropiada e incluso podríamos decir que maldita. Lo es a los ojos de aquel que observa como el pecador no recibe lo que merece, lo que se ha ganado, lo que es justo. El razonamiento del hermano del pródigo es impecable y totalmente correcto desde la perspectiva de la ley; su hermano no está recibiendo lo que en justicia se merece, antes al contrario, está siendo premiado por una conducta que le ha dañado a él pero también al resto de la familia. Como persona justa no puede participar de algo tan injusto e inapropiado. Así es la gracia, rompe los esquemas, se salta a la torera la justicia a fin de poder redimir a alguien porque sólo ella redime, la ley nunca pudo hacerlo. Ahora bien, es más fác...

CULTO VACÍO

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  Aprender a hacer el bien, tomad decisiones justas, restableced al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda. (Isaías 1:17) Isaías dedica una buena parte del capítulo primero de su libro a hacer una severa crítica del culto vacío del pueblo de Dios. Las palabras que el Señor pone en la boca del profeta son duras y expresan su desprecio por una religión ritual desconectada de las realidades del mundo a su alrededor, especialmente, de los más vulnerables (la expresión huérfano y viuda a lo largo de la Escritura es utilizada para describir a todos los vulnerables).  Como en otras ocasiones a lo largo del libro, Isaías enfatizará que el auténtico culto al Señor no puede ir separado de una preocupación por nuestro prójimo y sus necesidades, no sólo espirituales, sino integrales. Tal vez nosotros los seguidores de Jesús necesitamos una buena dosis de autocrítica. Tal vez nuestro culto no sea tan diferente como el que Dios rechazó por medio del profeta. Tal...