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ENCUENTROS CON JESÚS: NICODEMO

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Pues yo te aseguro que sólo el que nazca de nuevo podrá alcanzar el reino de Dios. Juan 3:1-12 En primer lugar, el encuentro de Nicodemo con Jesús nos enseña que la experiencia religiosa, por pro- funda y comprometida que sea, no es suficiente. Es preciso ese salto cuántico del que antes hablábamos que nos lleva a vivir en una dimensión diferente y sobrenatural y que únicamente puede ser generado por el Espíritu Santo. En segundo lugar, hemos de preguntarnos si realmente se ha producido en nosotros esa experiencia que Jesús llama nacer de nuevo y que da acceso a la vida en el Espíritu. En las páginas del Nuevo Testamen- to esa nueva vida se relaciona con tres realidades que se han de manifestar en la vida del seguidor de Jesús. La primera de ellas es la búsqueda del reino de Dios. Este concepto es muy espiritual y, por tanto, nece- sitamos aterrizarlo en nuestra realidad de cada día. Ser partícipe del reino implica una búsqueda cons- ciente, voluntaria e intencional de...

ENCUENTROS CON JESÚS: UNA MUJER DE SAMARIA

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  Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed; en cambio, el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed, sino que esa agua se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna.  (Juan 4:1'18) Todo ser humano tiene una necesidad profunda de sentido, propósito y significado. No existe ni un solo ser humano que no aspire a la felicidad; sin embargo, la misma la ubicamos en diferentes objetos y la perseguimos por diferentes caminos. Nuestra sociedad orientada al consumo sabe explotar y manipular con gran inteligencia esa profunda necesidad de todo ser humano. La publicidad, a través de los medios de comunicación social, nos vende espejismos de cómo podemos satisfacer ese anhelo. Nos hace vincular la felicidad con la tenencia de ciertos bienes o el consumo de ciertas experiencias. Si tan solo pudiéramos obtener esto o aquello seríamos realmente felices. Sin embargo, la realidad nos enseña que esa sed solo se satisface temp...

ENCUENTROS CON JESÚS: LOS JEFES DE LOS SACERDOTES

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  Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, mientras Jesús estaba paseando por el Templo, se acercaron a él los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos, y le preguntaron: — ¿Con qué derecho haces tú todo eso? ¿Quién te ha autorizado a hacer lo que estás haciendo? (Mateo 21:23-27) Dios actúa, y muchísimas veces no lo hace según nuestras expectativas ni siguiendo el guión que noso- tros hemos escrito para Él. No encaja en nuestros estrechos patrones y paradigmas mentales. Es soberano y actúa según desea y considera. Como consecuencia, podemos tener la tentación de cuestionar a Dios, de pedirle explicaciones, de exi- girle que nos haga saber el porqué de su forma de obrar. Deseamos, necesitamos y exigimos una aclara- ción por su parte que satisfaga nuestra decepción. El libro de Éxodo nos exhorta a no hacernos imágenes de Dios. Con demasiada frivolidad y facilidad hemos acusado a los católicos de pecar contra ese mandamiento por su adoración a ...

ENCUENTROS CON JESÚS: BARTIMEO

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  Al enterarse de que era Jesús de Nazaret quien pasaba, empezó a gritar: — ¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí! Muchos le decían que se callara, pero él gritaba cada vez más: — ¡Hijo de David, ten compasión de mí! (Marcos 10:46-52) La persistencia se considera una de las características de las personas de Aragón, la tierra española donde yo nací. Bartimeo nos reta con su persistencia a superar todos los obstáculos que nos puedan impedir acercarnos a Jesús y todas las presiones que bloqueen nuestro acceso hasta Él. A menudo, la persistencia y la insistencia, ponen de manifiesto la importancia que algo o alguien tiene para nosotros; hay una relación proporcional: a más importancia, más persistencia. Bartimeo también nos reta con su conocimiento sobre Jesús. Él sabía del carácter mesiánico del Maes- tro; lo vemos no solo en el uso del título con el que se dirigió a Jesús, sino, sino en que el mismo Jesús habla acerca de la calidad de su fe, de su ...

¡HA RESUCITADO!

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  Jesús ha resucitado y este hecho histórico se convierte en el centro de la Historia y de mi historia personal. La resurrección significa que mi pasado está perdonado -consumado es-, mi presente está en el Dios que ha prometido acompañarme en toda circunstancia, incluso cuando pase por el valle de sombra de muerte. Mi futuro está asegurado porque la muerte ha sido vencida y puesto que Él resucito nosotros resucitaremos también con Él. Pasado perdonado, presente acompañado y futuro asegurado, esto es lo que nos trae la resurrección de Jesús. 

SIN ESPERANZA

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  El sábado fue un día de desesperanza para todos los discípulos. Aquellos dos que iban camino de Emaús y andaban con el mismo Jesús sin ser conscientes de ello así lo manifestaron: "nosotros teníamos la esperanza de que Él iba a ser el libertador de Israel".  Para mí, el sábado de Pasión se convierte en un símbolo de la desesperanza que con frecuencia vivimos en nuestra vida, sea personal o comunitaria. Es el símbolo de la aparente ausencia de Dios, de su silencio, de la muerte de nuestras esperanzas, de nuestra incapacidad de visualizar un futuro diferente. El sábado debe ser vivido, hay que experimentarlo, pero no podemos quedarnos anclados en él. El sábado de desesperanza da paso al domingo de resurrección en el cual la vida triunfa de nuevo porque Cristo ha vencido la muerte. El grano ha de morir para dar fruto; así lo indica Jesús. El silencio del Señor, con mucha frecuencia, es el paso previo para su intervención sobrenatural en nuestras vi...

CONSUMADO ES

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  Jesús probó el vinagre y dijo: Todo está cumplido. (Juan 19:30) Todo está cumplido. Consumado es, tal y como dicen otras versiones. Esta era una expresión común del mundo comercial de la época. Se colocaba encima de una factura (del mismo modo que hoy en día se estampa un sello con la palabra pagado o liquidado) para indicar que la deuda pendiente había sido saldada y, por consiguiente, el deudor estaba libre de la misma. Hoy, Viernes Santo, celebramos precisamente eso, que con la muerte de Jesús en la cruz nuestra deuda ha sido pagada de una vez y por todas. Ya no somos deudores, ahora somos hijos y herederos del Padre y, tal y como afirmó el apóstol Pablo, ahora nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios expresado en Cristo.