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ALABAD A DIOS (SALMO 148)

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  Alabad el nombre del Señor (Salmo 148:13) La alabanza es la respuesta que puede provocar en nosotros la contemplación de algo externo. Este precioso cuadro, un paisaje, escuchar una aria o coro de opera, una canción de amor, etc. Es una respuesta instintiva -a menos que hayamos perdido el sentido estético- de nuestro ser. Es similar a la contemplación de uno de esos paisajes que quitan el aliento o una de esas noches cuajadas de estrellas. Los sentimientos, las expresiones, el movimiento interno que se produce en nosotros puede cambiar pero la respuesta se da. Alabar a Dios, como invita el salmista, no es cantarle canciones (especialmente esas que se repiten y repiten en un bucle que parece que va a llegar al infinito) Las canciones pueden ser un medio de expresar ese movimiento interno que se produce en nuestro corazón cuando contemplamos a Dios, quién es y qué ha hecho por nosotros. Porque la contemplación del Señor, como la contemplación de lo que hemos men...

CORAZÓN DOLIDO (SALMO 147)

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  El Señor sana a los de corazón dolido y venda sus heridas. (Salmo 147) El tiempo, dicen, todo lo cura. No creo que sea cierto. El tiempo cura cuando hay una buena gestión emocional de las heridas que ha sufrido el corazón. En ocasiones, el tiempo las hace más profundas, más intensas, más dolorosas. Tampoco ayuda lamerse las heridas; expresión que indica auto compasión, auto conmiseración, cosas que pueden incluso ser necesarias en un principio pero, que de continuar, nos hunden más y más en nuestra miseria, nos generan un masoquista placer de sentirnos víctimas. Hay heridas que solo Dios puede curar. Agravios que solo a Él podemos expresarle. dolores que solo Él puede manejar con amor, firmeza y comprensión. No es bueno dejar el dolor dentro, tampoco lo es exteriorizarlos para que la venganza nos de una efímera sensación de satisfacción. El salmo nos hace esa promesa, Jesús nos hace una invitación... venid a mí todos. Vale la pena pararse e identificar las heridas que h...

OJO EN QUIÉN CONFÍAS (SALMO 146)

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  No confiéis en los poderosos, en quienes son incapaces del salvar. (Salmo 146:3) Confianza, la medida en que yo me siento seguro con algo o alguien. Cuando confías en algo o alguien depositas tu seguridad, sea de forma consciente o inconsciente en esa persona o esa cosa. Pero, no es infrecuente que aquello que era nuestra fuente de seguridad, de la noche a la mañana se evapore. La vida es volátil y lo que ayer nos parecía tan sólido y nos proveía de tanta seguridad, simplemente muestra su fragilidad y nos deja inseguros.  Creo que el consejo del salmista no es únicamente referido a personas, sino, una vez más, a todo aquello que nos da un mínimo sentido de seguridad, personas, cuenta corriente, trabajo, relaciones, posición y un etcétera tan largo como deseemos. David nos está advirtiendo que es posible que perdamos de vista que detrás de todo está o debe estar Dios. Que, sin duda, el trabajo nos provee de un ingreso que nos permite afrontar el día a día pero,...

MIRAR CON ESPERANZA (SALMO 145)

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  El Señor sostiene a cuantos flaquean, levanta a los abatidos. Todos te miran con esperanza. (Salmo 145:14-15) ¿Quién puede resistirse a la mirada suplicante de un hijo? A esos ojos que miran con la esperanza que de la madre o el padre vendrá lo que en ese momento se necesita, ánimo, acogida, amor, apoyo, comprensión, gracia, no juicio, perdón... en fin, lo que sea. Ni puedo ni quiero pensar en Dios de otra forma que no sea como Padre. Así me lo enseñó Jesús y, por tanto, tengo todo el derecho a aferrarme a ello. El propio Maestro afirmó en Mateo capítulo 7 que si nosotros, que somos malos, tratamos bien a nuestros hijos, cómo podemos esperar un trato diferente por parte del gran Padre.  Dijo Jesús que Satanás es un mentiroso, el padre de todas las mentiras. Parte de su estrategia siempre será hacernos dudar el amor del Padre y lo hará con medias verdades, confrontándonos con la realidad de nuestro miseria y queriendo hacernos creer que Dios no puede aceptarnos como...

¿POR QUÉ SIGUES AMÁNDONOS? (SALMO 144)

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  Dios mío ¿Qué somos nosotros para que nos tomes en cuenta? ¿Qué somos los humanos para que nos prestes atención? Somos como las ilusiones; desaparecemos como las sombras. (Salmos 144:4-4) Seres finitos, como es nuestro caso, necesitamos puntos infinitos de referencia. Sin ellos vamos más perdidos que un pulpo en un centro comercial, fuera de lugar totalmente. Pero como los precisamos, los buscamos de la mejor manera que sabemos y que está a nuestro alcance.  Tratamos de afianzar nuestra débil identidad por medio del control, es decir teniendo estatus, poder, posición, logrando cosas a través de las cuales nos definimos. Lo hacemos por medio de la protección y la distancia, comparándonos con los demás en una búsqueda de sentirnos mejores, más listos, más espirituales, más capaces, despreciando -eso sí, de manera sutil- a los que no son como nosotros. Lo hacemos por medio de la complacencia, buscamos el amor, la aprobación, la inclusión por parte de los demás. Si nos aman...

DEJAR QUE EL ESPÍRITU NOS DIRIJA

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  Así que les aconsejo que vivan por el poder del Espíritu Santo. De esa manera no obedecerán los deseos de la naturaleza orientada al pecado. (Gálatas 5:16) En la entrada de ayer hablaba que quien te controla determina tu conducta. Esta era la tensión que planteaba Pablo entre ser controlados por el vino o, por el contrario, por el Espíritu de Dios. ¿Cómo puede aterrizarse eso en la vida cotidiana ¡Vamos a verlo! En primer lugar, si tienes una relación personal con Jesús, Él vive en ti por medio de su Espíritu Santo. El apóstol Pablo es categórico. Quien no tiene al Espíritu de Dios, no es del Padre. En segundo lugar, que el Espíritu Santo viva en ti no es sinónimo de que te controle, que sea la fuerza dominante e influyente en tu vida. Me explicaré. Piensa en tu vida como un automóvil, solo hay un volante, solo una persona puede conducir al mismo tiempo. Los que estamos casados sabemos que el estar juntos en el automóvil es fuente de innumerables dis...

PENTECOSTÉS

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  No os emborrachéis, pues perderéis el control de vuestro actos. Más bien, permitid que sea el Espíritu Santo quien os llene y os controle. (Efesios 5:18) Hoy es domingo de Pentecostés y toda la cristiandad celebra el día en que el Espíritu Santo fue enviado sobre aquellos seguidores de Jesús que estaban juntos orando y, por extensión, a todos nosotros. Lamentablemente muchos cristianos no saben qué hacer o cómo actúa el Espíritu de Dios en sus vidas, no tienen ni idea de cómo apropiarse de ese poder que según la promesa de Jesús no es dado por la presencia del Espíritu Santo. Consecuentemente, van buscando experiencias emocionales que, de no llegar, les dejan sumidos en confusión y desánimo.  Pablo explica de manera magistral en este pasaje de Efesios (vale la pena leer el contexto) la dinámica del Espíritu en la vida del creyente. El apóstol hace un contraste para explicar su punto. Cuando una persona está borracha uno de los signos externos es el cambio en su con...