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HASTA QUE PASE EL PELIGRO (SALMO 57)

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¡Quiero que me protejas bajo la sombra de tus alas hasta que pase el peligro! (Salmo 57:1) Aún no ha acabado la segunda ola de la pandemia del COVID19 y los expertos ya están hablando acerca de una tercera que vendrá antes de que la vacuna esté lista para proteger a la población. ¡Cuántas cosas -si queremos reflexionar sobre ellas- nos puedes enseñar esta crisis sanitaria, social y económica! Muchos hemos experimentado que todas nuestras ilusiones de seguridad, estabilidad y certezas se han venido abajo. Aquellas cosas que anclaban nuestras vidas, de golpe se han visto debilitadas o han desaparecido totalmente. ¿Qué puede hacer el seguidor de Jesús en esas circunstancias? Volverse a Dios, pedirle su protección y cuidado, resguardarnos bajo su sombra protectora hasta que, como el salmista dice, pase el peligro. Porque Dios no nos evitará el peligro, como no se lo evitó a David, pero nos protegerá en medio de él. ¿Qué sería diferente si te protegieras bajo sus alas?

MIEDOS (SALMO 56)

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Cuando siento miedo, confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas; Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. (Salmo 56:3-4) ¿Cómo definirías el miedo? Sin duda, lo has experimentado, pero es difícil explicarlo con palabras. Wikipedia lo define como una intensa emoción desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Todos lo experimentamos, incluso los animales. No hay motivo para avergonzarse de ello, no significa una falta de fe o confianza en Dios.  Observemos el proceso que nos enseña el salmista. Primero, tengo miedo. Segundo, lo reconozco como tal; no trato de reprimirlo, negarlo o hacer como si no existiera. Tercero, se lo expreso al Señor, se lo doy, lo abandono en Él. Cuarto, lo alabo por sus promesas relacionadas con el miedo. Hacerlo es un acto de confianza en Él, una expresión de nuestra fe. Finalmente, el miedo desaparece. Un proceso claro, sencillo, que cualquiera puede aplicar. Un proceso iterativo, ...

¿CONFÍAS EN DIOS? (SALMO 55)

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  Pero yo en ti pongo mi confianza. (Salmo 55:23) Cualquier cristiano diría amén a esta afirmación. Lo diría porque mentalmente está de acuerdo, no tiene nada en contra. Pero ¿se trata de una realidad o más bien de un deseo, una aspiración? ¿Cómo puede alguien saber si realmente confía en Dios más allá de lo puramente conceptual, intelectual, mental? Algo que he aprendido durante estos últimos años al dar clase en contextos seculares es que las cosas hay que evidenciarlas por medio de conductas observables. No basta con afirmar que uno sabe algo o tiene un determinado valor en su vida. Si es así, deben haber indicadores observables de que no es tan solo algo a lo que la persona aspira, sino que vive en su realidad cotidiana. Creo que esto puede ser muy desafiante a la vez que positivo para los seguidores de Jesús. Si yo afirmo que confío en el Señor ¿Cuáles son las evidencias observables en mi vida cotidiana que lo demuestran? Si proclamo que amo a Dios ¿Cuáles serían los indicador...

CONTRADICCIONES (SALMO 54)

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  Que el mal se vuelva contra mis rivales y Tú, por tu fidelidad, hazlos perecer. (Salmo 54:5) ¿Qué decir ante esta afirmación del salmista? Afirma lo que afirma y no lo podemos negar. Hemos de hacer muchas cabriolas mentales para justificar una oración de este tipo de parte de una de las personas que son denominadas en las Escrituras, como poseedoras de un corazón según Dios. De hecho, la vida de David está llena de violencia, adulterio, crímenes premeditados y disfuncionalidad en su familia. De él podemos aprender tanto las cosas que debemos hacer como aquellas que debemos evitar.  Ahí está, y creemos que los salmos son Palabra del Señor por Él inspirada. Pero luego nos acercamos a los evangelios y nos encontramos con Dios en la persona de Jesús. La divinidad hecha ser humano, viviendo como nosotros y entre nosotros. Y Jesús contradice total y absolutamente lo que dice David. El Maestro nos manda que amemos a nuestros enemigos y que oremos por ellos. Sus enseñanzas...

NO HAY DIOS

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  El insensato piensa: "No hay Dios". (Salmo 53:1) Hace ya varios años me encontré con uno de esos raros libros que cambian tu manera de pensar: "Los científicos y Dios" de Antonio Fernández Rañada y publicado por editorial Trotta. El autor, científico el mismo, dedica la primera parte de su obra a echar por tierra todas las típicas teorías acerca de la existencia de Dios. Realmente, después de leer esas páginas te quedas un poco trastornado. En la segunda parte, desmonta magistralmente la pretensión de la ciencia y, como consecuencia la razón, de ser la medida última de la realidad. Cuando la ciencia, afirma Fernández Rañada, declara que sólo lo material y científicamente "probado" existe, no está precisamente hablando de ciencia sino de filosofía. Vamos, que después de haber leído la primera y segunda parte de su obra te quedas sin religión y sin ciencia. Entonces llega la tercera y, en mi opinión, maravillosa parte. Fernández Rañada afirma que a Dios no...

RESILIENCIA (SALMO 52)

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Por lo que a mí toca, siempre pongo mi confianza en el gran amor de Dios; yo, en su presencia, cobro vida como árbol cargado de frutos. (Salmo 52:8) La resiliencia en psicología es la capacidad de pasar por medio de situaciones difíciles y salir fortalecido de las mismas. Pienso en nuestro país [España] que está en estos momentos viviendo en plena intensidad la segunda ola de la pandemia del coronavirus. Una segunda ola que coge a una buena parte de la población muy cansada mental, emocional y físicamente debido a todo lo que se tuvo que experimentar en el primer gran embate del virus.  No se puede huir de la situación, no hay más remedio que afrontarla, como indicaba antes, con un cansancio ya de base, sin habernos recuperado plenamente de lo vivido durante los pasados meses. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas indicaba que el 54% de la población está muy preocupada por toda esta situación y una 38% bastante. Pero ¿Dónde encuentra la població...

MÁS ACERCA DE LO QUE QUIERE DIOS (SALMO 51)

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  Yo con gusto te ofrecería animales para ser sacrificados, pero eso no es lo que quieres; eso no te complace. Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente. (Salmo 51:16-17) Dios afirma que quiere misericordia y no sacrificios. La misericordia va orientada y tiene como destinatario a nuestro prójimo, reaccionamos ante sus necesidades y nos movemos para poderlas paliar en la medida de nuestras posibilidades. Lo hacemos como individuos y como comunidad, porque entiendo que esta petición es extensiva a nuestra manera de operar como seguidores de Jesús en el mundo. Pero en este salmo la dirección es vertical, hacia Dios. David vuelve a insistir en que el Señor no precisa ni espera los sacrificios -o su equivalente contemporáneo en nuestras iglesias-, sino más bien un corazón correcto ante Él. De hecho, todo se resume al cambio de nuestro corazón. El Señor ya afirmó que mientras nosotros miramos el exterior, Él mi...