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DISCERNIMIENTO

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El Señor dijo a Aarón: ni tú ni tus hijos deberéis beber vino ni cualquier otro licor cuando entréis en la Tienda del encuentro... a fin de poder discernir entre lo sagrado y lo profano, entre lo puro y lo impuro. (Levítico 10:8-10) A los enemigos del vino les diré que el punto central en este mandato del Señor no es el abstenerse de beberlo. La idea clave es el discernimiento espiritual y el evitar cualquier cosa que pueda impedir el ejercerlo de forma adecuada. Nosotros ya no tenemos Tienda de encuentro ni templo, ni casta sacerdotal. Vivimos 24/7 en la presencia del Señor y todos los días son, por tanto sagrados. Sin embargo, continuamos teniendo la necesidad del discernimiento espiritual, de poder distinguir entre lo que es puro y agradable ante el Señor y lo que no lo es. La enseñanza que veo en Levítico es la importancia y necesidad de evitar todo aquello -sea lo que sea- que pueda nublar o enturbiar nuestra capacidad de discernir. Puede ser, sin duda, el alcohol...

OLOR AGRADABLE

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Ofrenda de olor grato para el Señor. (Levítico 1:9) En los dos primeros capítulos del libro de Levítico se repite en varias ocasiones esta frase en relación con las ofrendas que son presentadas a Dios. No todo vale, no todo es aceptable, no todo es recibido con agrado por parte del Señor. Nuestra tendencia como seres humanos es hacia el caos, todo es propenso a degenerarse, a quedarse en la forma y perder totalmente el fondo. El Señor se queja amargamente a través del profeta Malaquías sobre la calidad de las ofrendas que le son presentadas. Una y otra vez los profetas confrontan al pueblo con la realidad de que el exterior es lo que les preocupa, pero el interior, el corazón, no está siendo afectado. La Biblia nos enseña que nuestra vida es nuestra ofrenda a Dios (Romanos 12:1-2) La calidad de nuestra vida determinará si nuestra ofrenda es olor grato para el Señor o no, si la acepta o no. Por eso el apóstol Pablo afirmaba escribiendo a los colosenses que en todo lo que ...

MANOS VACÍAS

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Nadie se presentará ante mí con las manos vacías. (Éxodo 34:20) Dos preguntas vienen a mi mente cuando leo este pasaje ¿Por qué no debemos presentarnos con las manos vacías? ¿Qué es lo que hoy en día podemos o debemos presentar al Señor? Si partimos de la base de que Dios no necesita absolutamente nada de nosotros, que nada que le ofrezcamos va a aumentar, ni siquiera un ápice quién y cómo es Él, ya que es completo en Sí mismo. Entonces, me hace pensar que debe tener un valor, fundamentalmente, pedagógico. El reconocer que cualquier cosa que le ofrezcamos al Señor es tan sólo una devolución del todo que Él nos ha dado. De este modo, cuando traigo mi ofrenda al acercarme al Señor estoy reconociendo que tan sólo soy un simple administrador de todo lo recibido, incluida mi propia vida. He ahí, pues, el valor simbólico de toda ofrenda. Pero ¿Qué lo podemos ofrecer al Señor? Hoy en día no hay lugar para los sacrificios animales. Creo que lo mejor que le po...

¿SE NOTA?

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Al bajar Moisés del monte Sinaí traía consigo las dos losas del testimonio y no se dio cuenta que su rostro irradiaba luminosidad porque había hablado con el Señor (Éxodo 34:29) Los encuentros con el Señor cambiaban a Moisés, y este cambio era notable a los ojos de los demás. La enseñanza de este pasaje no puede ser más simple y potente; necesitamos tomar la iniciativa de acercarnos a Dios para encontrarnos con Él, y este encuentro necesariamente nos ha de transformar, y esa transformación ha de ser evidente a los ojos de los que nos rodean. No, no estoy hablando de experiencias importantes que suceden una vez y que a todos nos gustaría que nos transformaran para siempre. Es lo que muchos buscan para sustituir con un impacto puntual el proceso de día tras día ir dejando que el Señor nos modele, su carácter se forme en nosotros y eso, necesariamente, tenga un impacto en aquellos que nos rodean, sea evidente para ellos aunque no necesariamente puedan discerni...

¿CÓMO ES DIOS?

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El Señor pasó delante de él [Moisés] proclamando: -¡El Señor! ¡El Señor! ¡Dios compasivo y benévolo, lento para airarse y rico en amor y fidelidad... (Éxodo 34:6) He notado la tendencia que tenemos los cristianos -de la cual no estoy a salvo- de tratar de hacer encajar a Dios en nuestro sistema teológico de referencia. Un pasaje por aquí, otro por allá, y poco a poco vamos montando una teología sistemática, legítima por otra parte, de cómo entendemos que es Dios. Pero claro, hay una gran diferencia entre cómo yo pienso que el Señor es de lo que deduzco de la Escritura, y otra muy diferente es afirmar que Él es tal y como yo pienso. Dicho de otro modo, haga una equivalencia entre mi interpretación y Dios. Por eso es tan importante centrarnos en aquellos pasajes en que el Señor se define a Sí mismo. Aquellos en los que se explica y se revela dándonos información acerca de su ser. Este que he reproducido en parte al comienzo de esta entrada es una de esas escasas...

¿UNIRSE AL TRABAJO DE DIOS?

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Si Tú no nos vas a acompañar, no nos hagas salir de aquí... (Éxodo 33:15) He leído en varias ocasiones y en pluma de diferentes autores que no se trata de pedirle a Dios que bendiga lo que queremos hacer, sino más bien unirnos a lo que el Señor ya está haciendo. Incluso yo mismo lo he dicho muchas veces en contextos ministeriales. Sin embargo creo que no es tan fácil ese discernimiento aunque creo de corazón que hemos de esforzarnos por aplicarlo. Somos seres complejos y en todo lo que hacemos se manifiesta esa complejidad. No somos puros, el pecado nos ha afectado y contamina todo lo que hacemos o dejamos de hacer, incluso nuestro servicio a Dios. Cuando nos acercamos al ministerio cristiano o al trabajo para el Señor, en cualquiera que sea la posición, hay una mezcla de nuestro sincero deseo de servirle y, al mismo tiempo, nuestra innata necesidad de realización, de sentido y propósito. Ambas se mezclan de forma bien difícil de separar y de diferenciar dónde a...

CAPACIDADES QUE VIENEN DE DIOS

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Mira he elegido a Besalel, hijo de  Urieles, hijo de Jur, de la tribu de Judá, y le he dotado de habilidades extraordinarias, de destreza, talento y pericia en toda clase de trabajos. (Éxodo 31:1) A pesar de pasar una buena parte de nuestras vidas en el trabajo -sea este pagado o no- no tenemos una buena teología acerca del mismo. Millones de seguidores de Jesús se levantan por las mañanas y se dirigen hacia los lugares donde se ganan su sustento diario. Otros se quedan en las casas cuidando del hogar y sus familias. Lo hacen sin ver una conexión entre su ocupación y la espiritualidad; su trabajo y el Reino de Dios; sus tareas y el servicio a un mundo roto. Los reformadores protestantes introdujeron el concepto -del cual ya he hablado en otras ocasiones- de la gracia común. Entendían que el Señor, a pesar de la rebelión de la humanidad, seguía buscando su bienestar y prosperidad y, para ello, otorgaba dones a los seres humanos -cristianos o no cristianos- para que ...