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VIVIR COMO JESÚS

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El que dice que permanece en Dios, debe vivir como vivió Jesús. (1 Juan 2:6) Hay un tendencia natural -no estoy seguro si también enfermiza- a complicar todas las cosas, todos los ámbitos de la vida, todas las dimensiones de la misma. Esto incluye, como no podía ser de otro modo, nuestro seguimiento del Maestro de Nazaret. El apóstol Juan, con su habitual  sencillez, claridad y contundencia nos indica lo que en resumidas cuentas significa ser cristiano, ser discípulo, ser, en definitiva, un seguidor de Jesús: simple y llanamente vivir como vivió Jesús. Y Juan no lo enuncia en forma optativa sino como un imperativo. En el versículo arriba reproducimos vemos una relación de la que no es posible sustraerse. La primera parte del mismo -afirmar que permanecemos en Dios-, debe llevar irremisiblemente a la segunda -vivir como vivió Jesús. Ambas van unidas y son inseparables; no podemos reclamar que es cierta la primera sin la comprobación vital de la segunda de ellas. Lo en...

¿SEGURO DE TU SALVACIÓN?

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Y lo que se testifica es que Dios nos ha dado la vida eterna y que esa vida está en su Hijo. Quien vive unido al Hijo tiene la vida; quien no vive unido al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:11-12) Soy de los que vive con la seguridad o certeza de su salvación. Sé que cuando muera iré a la presencia del Padre a gozar  con Él  -si bien es cierto que no tengo ni idea de cómo será ese gozo; espero y deseo que no sea un culto evangélico que dure toda la eternidad-. Entonces, como muy bien afirmó Juan en esta primera carta ¡Por fin seré semejante a Jesús! el proceso se habrá terminado y ya seré un hombre nuevo totalmente formado conforme a la imagen del Maestro.  Mi seguridad no es una osadía ni tampoco arrogancia espiritual. Se basa simple y llanamente en las afirmaciones de la Palabra de Dios y, ahora, en concreto en la que podemos leer en estos versículos de Juan. Veamos que el verbo relacionado con la vida eterna está en tiempo pasado. "nos ha d...

¿AMAS A DIOS?

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Puesto que amar a Dios consiste en cumplir sus mandamientos. No se trata, por lo demás, de preceptos insoportables. (1 Juan 5:3) ¿Amamos a Dios? Ninguno de nosotros en su sano juicio afirmaría ¡NO! Nuestros sentimientos hacia el Señor pueden ser vagos y difusos pero... mayoritariamente positivos. No sabemos si amamos a Dios, pero tal vez estemos seguros de que no lo odiamos, es decir, no tenemos sentimientos negativos hacia Él; bueno, en ocasiones, cuando no nos da aquello que esperamos o creemos merecer, puede que sí, o que simplemente sea un enfado, infantil, pero enfado al fin y al cabo. Juan nos ayuda mucho a poder clarificar la pregunta acerca de si amamos a Dios. Hay una prueba infalible, que no falla, universalmente probada: obedecer sus mandamientos. Juan ya nos enseñó esto mismo en su evangelio cuando reprodujo las palabras del Maestro: si me amáis guardaréis mis mandamientos. Así que la medida de nuestro amor por Dios no se traduce en emociones, se trad...

ERES UN MENTIROSO

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Quien dice: "Yo amo a Dios", pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar al hermano a quien ve? En fin , este mandamiento nos dejó Cristo: que quien ama a Dios ame también a su hermano. (1 Juan 4:20-21) Si alguna vez te ha pasado, es duro que alguien te diga en tu propia cara que eres simple y llanamente un mentiroso, así de claro y así de duro. Digamos que no es un lenguaje políticamente muy correcto y menos en el ámbito de la iglesia que, salvo en las reuniones administrativas, donde suele haber incontinencia verbal, todos tratamos de ser sutiles a la hora de relacionarnos. Pero Juan no se anda por las ramas y declara con contundencia que aquel que afirma amar a Dios y tiene malas relaciones con su hermano es un M E N T I R O S O. Se puede decir más alto pero no más claro. Si creemos que la Biblia es la Palabra inspirada del Señor estas afirmaciones nos han de llevar a un claro proceso ...

EL AMOR Y EL MIEDO A DIOS SON INCOMPATIBLES

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Amor y temor, en efecto, son incompatibles; el auténtico amor elimina el temor, ya que el temor está en  relación con el castigo, y el que teme es que aún no ha aprendido a amar perfectamente. (1 Juan 4:18) El miedo a Dios ha sido durante siglos una manera de mantener controlada a la gente. La imagen de la divinidad como un policía o juez cósmico, constantemente vigilando para castigar a todo aquel que transgreda su Ley ha formado y forma parte del imaginario colectivo de generaciones y generaciones. Incluso en las familias se ha utilizado para que los niños tuvieran buena conducta y desde los púlpitos para que la obediencia al Señor y sus mandamientos tuviera más fuerza y motivación. Aún hoy en día millones de seguidores del Maestro basan su relación con Él en el miedo, lo cual, tal y como afirma Juan, indica que no han entendido para nada la esencia del evangelio y de las bases de una relación saludable y funcional con Dios. Aparentemente nada diferenci...

HACER A DIOS VISIBLE

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Es cierto que jamás alguien ha visto a Dios; pero, si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor alcanza en nosotros cumbres de perfección. (1 Juan 4:12) Este es un pasaje complicado de interpretar y es fácil, como tenemos por costumbre, idealizarlo o darle una explicación meramente espiritualista, poco aterrizada a la realidad de nuestras vidas. Creo que desde que el pecado entró en el mundo, como nos relata Génesis 3, las relaciones entre los seres humanos se han caracterizado por la tensión, la violencia, la opresión, los prejuicios, la enemistad…, en fin, se han evidenciado como relaciones rotas y fracturadas; tan sólo hay que mirar a nuestro alrededor para verificarlo. Lo común, lo habitual, lo cotidiano son relaciones como las anteriormente descritas y en todas los ámbitos de la sociedad, desde los micro –familias- hasta los macro –naciones-. Tal vez por eso relaciones humanas como las propuestas por el evangelio y enfatizadas por Juan serían...

¿CÓMO SE APRENDE A AMAR?

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Y Dios ha demostrado que nos ama enviando a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por medio de Él. Pues el amor radica no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados. Queridos,  si a tal extremo ha llegado el amor de Dios para con nosotros, también nosotros debemos amarnos mutuamente. (1 Juan 4:9-11) Amar, amar, todo el mundo habla, canta, escribe y compone sobre el amor. Acabo de hacer una búsqueda en español de la palabra amor en Google y me ha devuelto la friolera de 1.110.000.000 entradas ¡Mas de un billón! Pero cuando Dios nos habla de amar y nos pide que amemos se nos ofrece Él mismo como referente, modelo y prototipo a seguir. El amor del Padre es incondicional, es decir, nos ama no debido a lo bueno que somos, sino más bien a pesar de lo malo que somos. El amor del Padre toma la iniciativa, tanto nos amó que dio. El amor del Padre es costoso, sacrificial; el Padre ama hasta que du...