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¿LOGROS?

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No negué a mis ojos nada de cuanto deseaban, ni me privé de alegría alguna, pues disfrutaba de todos mis afanes y esa era la recompensa de todas mis fatigas. Entonces reflexioné sobre todas mis obras y sobre la fatiga que me habían costado, y concluí que todo era ilusión y vano afán, pues no se saca ninguna ganancia bajo el sol. (Eclesiastés 2:10-11) Carros de fuego es una película de los años 80. En ella se narra la historia verídica de dos corredores de atletismo ingleses que participaron en los juegos olímpicos de París del año 1924. Uno de ellos fue Eric Liddell, un cristiano comprometido que fue misionero en China y acabó sus días en un campo de prisioneros japonés durante la segunda guerra mundial. El otro fue Harold Abrahams. Éste último estaba obsesionado por ganar la medalla de oro y lo consiguió. Sin embargo, hay un momento durante la película que afirma más o menos lo siguiente: "Sólo hay una cosa peor que no lograr tus metas; lograrlas". La película, co...

¿SABIDURÍA?

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Pues a mayor sabiduría, mayor tormento; y a más ciencia, más dolor. (Eclesiastés 1:18) Parece ser que hay cierta bendición en la ignorancia. El enfermo que no quiere saber; el esposo que no quiere preguntar; los padres que intuyen pero no quieren corroborar. El predicador en su búsqueda de sentido y significado pensó poderlos encontrar en el conocimiento y la sabiduría; sin embargo, como indica su reflexión, el aumento de ambas trajo consigo el aumento del dolor y del sufrimiento. De alguna manera la humanidad, aunque sea de forma intuitiva, entiende ese principio y por eso prefiere vivir en la ignorancia; no saber para no tener que sufrir; ignorar para no tener que ser responsables; pasar por alto para no tener que confrontar.  Pero si bien es cierto que una mayoría puede vivir en ese estado de sedación que produce la ignorancia, siempre han habido personas que, a pesar del dolor implícito, optan o no pueden evitar el conocimiento. La realidad, afirmamos mi e...

TEDIO

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Ni los ojos se sacian de ver, ni el oído se harta de oír. Lo que fue, sucederá; lo que se hizo se hará: nada es nuevo bajo el sol. (Eclesiastés 1: 8-9) Al leer estas reflexiones del autor de Eclesiastés ha venido a mi mente la palabra tedio; es la que mejor me ayuda a entender el sentimiento que, en mi opinión, refleja la reflexión del predicador. El diccionario de la lengua española define el tedio de la siguiente manera: aburrimiento extremo o estado de ánimo del que soporta algo o alguien que no le interesa. Alguien escribió la siguiente afirmación: el tedio es la peor de las enfermedades, porque es la única que nos permite seguir viviendo después de muertos. Nunca parecemos estar completamente satisfechos con nada. Ponemos nuestra ilusión en personas, cosas o experiencias para darnos cuenta que la satisfacción que nos pueden brindar siempre es menor de lo que esperábamos y más efímera de lo que desearíamos. Creo que el pecado ha hecho que salgamos defectuosos de fábr...

¡PURA ILUSIÓN!

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¡Pura ilusión! -Dice el predicador- ¡Pura ilusión! ¡Todo es ilusión! ¿Qué ganancia saca el ser humano de toda la fatiga con que se afana bajo el sol? (Eclesiastés 1:2-3) Reflexionar sobre la vida es duro y difícil. La mayoría de los seres humanos preferimos seguir subidos a la rueda del hámster y continuar dando vueltas y más vueltas. Cierto, no nos lleva a ningún lado, sin embargo, nos da una increíble -aunque sea vacía- sensación de estar vivos, de velocidad, progreso. En fin nos mantiene ocupados, lo cual es bueno si queremos evitar pensar.  Pero la humanidad siempre ha producido gente singular que no ha podido dejar de reflexionar sobre la vida, su sentido y su significado. La palabra reflexión en sí misma es tremendamente poderosa. Literalmente significa inclinarse hacia atrás para, de ese modo, ganar distancia, perspectiva y una mejor comprensión. El autor de Eclesiastés se encuentra entre esos valientes que le han echado una mirada a la vida y nos ha...

EJEMPLO

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Os he dado ejemplo para que os portéis como yo me he portado con vosotros. (Juan 13:15) Estas palabras fueron dichas por Jesús en ocasión de haberles lavado los pies a sus discípulos. Un acto cargado de significado ya que ese era el trabajo reservado a un siervo y no al señor de la casa. Una acción con la que una vez más enfatizaba que el liderazgo cristiano es, ante todo y sobre todo, servicio, y que el mayor de todos debe ser el servidor de los demás. Sin embargo, creo que  las palabras de Jesús son descriptivas pero no exhaustivas. Me explicaré, no se trata única y exclusivamente de que le imitemos en el lavatorio de pies -aunque también deberíamos- sino en todas y cada una de aquellas cosas que realizó en su ministerio entre nosotros. Deberíamos pues imitar sus prioridades, valores, actitudes, motivaciones, acciones, omisiones, relaciones y un etcétera tan largo como deseemos. Como muy bien afirma el Maestro tan solo un poco más adelante en este mismo pasaje; es ...

A QUIEN POCO SE LE PERDONA, POCO AMOR MANIFIESTA

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Por eso te digo que, si demuestra tanto amor, es porque le han sido perdonados sus muchos pecados. A quien poco se le perdona, poco amor manifiesta. (Lucas 7:47) Estas palabras se las dijo Jesús a Simón, el fariseo que le había invitado a comer en su casa, en relación con el episodio de la prostituta que derramó sus lágrimas y perfume sobre los pies del Maestro. Que Jesús permitiera semejante intimidad por parte de una mujer de mala reputación fue para Simón una evidencia de que el Señor no podía ser un auténtico profeta; de lo contrario aquello no habría sucedido. Entonces Jesús procedió a explicarle la parábola de dos personas que debían cantidades diferentes de dinero. Uno de ellos diez veces más que el otro. Al pregunta ¿Cuál de los dos amará más al acreedor? Simón respondió de forma correcta: Aquel a quien más se le perdonó. Entonces Jesús aprovechó para aplicar la parábola al suceso que había vivido. Aquella mujer había recibido el perdón de muchos pecados, ...

DIOS NO NOS DEBE NADA

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Jesús, al verlo allí tendido y sabiendo que llevaba tanto tiempo, le preguntó:  — ¿Quieres curarte? El enfermo le contestó: — Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque una vez que el agua ha sido agitada. Cuando llego, ya otro se me ha adelantado. Entonces Jesús le ordenó: — Levántate, recoge tu camilla y vete. (Juan 5:6-8) ¿Por qué aquel hombre fue escogido por Jesús para ser sanado? No era el único; tampoco podemos afirmar que fuera el que más tiempo llevaba. No pienso que fuera debido a sus méritos. De hecho, el pasaje, unos versículos más adelante nos dice que había una posible relación entre su enfermedad y el pecado. Fue única y exclusivamente por la pura gracia de Dios. No fue porque lo mereciera, fue a pesar de que no había ningún mérito en él. Hay muchas personas -incluidas cristianas- que consideran que Dios está en deuda con ellas. De alguna manera han desarrollado el concepto de que tienen derechos adquiridos y, por tanto, el Señor está obligado a sa...