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SALMO 119. D. ABATIDO Y TRISTE

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Estoy abatido en el polvo: reanímame según tu palabra. Te conté mis andanzas y me respondiste: enséñame tus estatutos. Indícame el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas. Mi cuerpo se encorva por la tristeza, sosténme con tu palabra. Aléjame del camino de la mentira y dame la gracia de tu voluntad. He escogido el camino de la lealtad, he elegido tus mandamientos . Me adhiero a tus preceptos, Señor, no me defraudes. Por el camino de tus mandatos correré, cuando me ensanches el corazón. En esta cuarta estrofa del salmo 119 me ha llamado la atención el abatimiento y la tristeza, porque hay momentos en la vida en que nada ni nadie nos puede sustraer o rescatar de esos estados de ánimo. Nada ni nadie, ni siquiera nosotros mismos, podemos generar la suficiente energía para superarlos. Ha sido mi experiencia y, por eso, el salmo lo ha reforzado, que en ocasiones como esas solamente la palabra de Dios puede generar en nosotros nuevas fuerzas, nueva visión, nueva perspectiva, n...

SALMO 119. G. DE QUIÉN VIENE EL CONSEJO

Cuida de tu servidor y viviré para cumplir tu palabra. Abré mis ojos y contemplaré las maravillas de tu ley. Soy peregrino en la tierra: no me ocultes tus mandatos. Mi vida se consume deseando siempre tus mandamientos . Amonesta a los malditos soberbios que se apartan de tus mandatos. Retira de mí el insulto y el desprecio, porque guardo tus preceptos. Aunque los poderosos conspiren contra mí, tu siervo medita tus órdenes. También tus preceptos son mi delicia, son mis consejeros. Nuestra visión de la vida, de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y lo malo, de lo adecuado y lo inadecuado se va formando a lo largo de nuestro peregrinaje. Para formar nuestra cosmovisión bebemos de diferentes fuentes que la van moldeando con el paso del tiempo. No es de extrañar que cualquier persona o grupo con dos dedos de frente, es decir, con un mínimo de visión estratégica, se de cuenta de la importancia de controlar y alimentar las fuentes de donde bebemos. Hoy, como en tantas otras ocasiones, ve...

SALMO 119. B. MANTENIMIENTO DEL CORAZÓN

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¿Cómo limpiará un joven su sendero? Observando tu palabra. Te busco de todo corazón: no me desvíes de tus mandatos. Guardo en mi corazón tu promesa para no pecar contra ti. ¡Bendito eres, Señor! enséñame tus normas. Mis labios recitarán todo lo que manda tu boca. En el camino de tus preceptos disfruto más que con cualquier fortuna. Voy a meditar tus decretos y a fijarme en tus senderos. Me complazco en tus órdenes: no me olvido de tus palabras. En esta segunda estrofa hay un claro énfasis en el corazón y el caminar diario . Al leerlo venía a mi mente las palabras del libro de Proverbios cuando invita a cuidar sobre todas las cosas el corazón, ya que este es la fuente de la vida. Jesús también afirmaba que del corazón del ser humano sale todo lo malo. Jeremías, cuando hablaba del cambio que el Señor quiere producir en la vida de los hombres habla de darles un corazón nuevo, de carne, que substituya el corazón de piedra que tenemos. Cada vez se vuelve más complicado y más complejo orien...

SALMO 119. A. PROACTIVIDAD

INTRODUCCIÓN AL SALMO 119 Ha llegado el momento de encarar el salmo más grande y temido de la Biblia. Este poema es una meditación de estilo sapiencial, es decir, similar al libro de Proverbios, sobre la Ley de Dios. Se componen de 22 estrofas, tantas como letras tiene el alfabeto hebreo, y cada estrofa tiene ocho versículos que se centran en la Ley, el amor a la misma y el amor al Dios dador de la Ley. LETRA A Dichosos los de conducta intachable, que siguen la voluntad del Señor. Dichosos los que guardan sus preceptos, y lo buscan de todo corazón; los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos. Tú mandaste que tus decretos se observen exactamente. Ójala estén firmes mis caminos para cumplir tus órdenes. Entonces no quedaré defraudado al fijarme en tus mandatos. Te daré gracias con corazón sincero cuando aprenda tus justos mandamientos . Quiero cumplir tus órdenes ¡No me abandones, oh Dios grande e inmortal! Conforme leía los versículos correspondientes a la primera letra del a...

SALMO 118. VAMOS A CELEBRAR

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Este es el día en que actuó el Señor: vamos a festejarlo y celebrarlo. El salmo comienza con una invocación o invitación a reconocer al Señor y después se divide en dos estrofas o himnos diferentes. El primero va desde el versículo 5 al 18 y el segundo desde el 19 hasta el final. Mi atención, sin embargo, se ha centrado en el versículo 24 que reproduzco al comienzo de la entrada. Este fragmento me invita a una actitud vital de centrarme en el día de hoy y mantener las distancias con el ayer y el mañana. Muchas personas viven perseguidas, abrumadas y cargadas por su pasado. Otras, contrariamente, viven en constante preocupación por el futuro. Otras aun, están angustiadas por lo uno y lo otro. Lo común a todos ellos es la incapacidad de gozar, disfrutar y vivir con plenitud el presente. La Biblia nos enseña que vivimos en un universo controlado por Dios y, por tanto, debemos aprender a vivir el presente porque, el pasado ha sido perdonado y olvidado y el futuro está en las manos del Seño...

SALMO 117. MIRAR HACIA ATRÁS

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. Pues grande es su amor con nosotros, la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El más breve de todos los salmos. Una invitación universal a reconocer a Dios. Dos grandes razones para ello, su amor y su fidelidad. Su amor, definido como su búsqueda constante y persistente de nuestro bien, incluso a pesar nuestro. Su fidelidad, su capacidad de siempre creer y esperar lo mejor de nosotros. Al acabar el año es un buen momento de mirar hacia atrás y comprobar cómo su amor y fidelidad han dejado rastros en nuestra vida. Un principio La relación de Dios con nosotros es bien descrita por dos palabras: Amor y fidelidad. Una oración El conocimiento de las buenas noticias en Paraguay.

SALMO 116. ESCUCHAR Y ENTENDER

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Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante, porque tiende su oído hacia mí en cuanto lo invoco. El salmo 116 es un poema de acción de gracias que está dividido en tres estrofas unidas por un estribillo que se repite y sirve de unión entre ellas. Me ha impactado mucho el versículo que abre el salmo y que explica la razón por la cual el poeta tiene una actitud de gratitud y amor hacia Dios, el Señor es alguien que escucha y lo hace atentamente. La expresión, tiende su oído hacia mí, nos deja ver una escucha concentrada, interesada y atenta. El cuerpo del oyente acompaña a su mente, está totalmente entregado y comprometido con aquel que habla. Hoy en día es muy difícil encontrar gente que escuche. Es fácil, tremendamente fácil, encontrar gente buscando un oído en quien descargarse, alguien que oiga. Es interesante porque hay personas que no son muy exigentes, sólo esperan que alguien las oiga, ni siquiera piden ser escuchadas, tan sólo buscan poder descargar sus pensamientos, ideas, an...