CARTA DE SANTIAGO: NO TENGAS FAVORITISMO
Vuestra conducta será buena si cumplís la suprema ley de la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os dejáis llevar de favoritismos, cometéis pecado y la ley os acusa como transgresores. (Santiago 2:8-9)
Recuperemos el contexto. Santiago escribe una carta para darnos orientación acerca de cómo vivir como agentes de restauración y reconciliación en un mundo roto. Este, por decirlo de alguna manera es el macro contexto de la carta.
El contexto de estos versículos es la llegada a una comunidad de seguidores de Jesús de dos hombres diferentes, uno rico y distinguido y otro pobre y vulnerable. Santiago dice que cometemos pecado y quebrantamos la ley si tratamos a un con favoritismo con respecto al otro.
El mundo está lleno de divisiones por razones de género, sexo, económicas, sociales, religiosas, culturales, étnicas, etc., etc. Nuestra realidad hace que, en muchas ocasiones, tratemos con favoritismo a ciertas personas en relación con otras. Pero, eso va totalmente en contra del carácter del Señor quien, afirma de forma categórica la Escritura, no tiene favoritismo con ningún grupo de personas. Todas son amadas por igual, por todas murió Jesús y todas espera pacientemente que puedan llegar a conocerle.
¿Cómo podemos vivir como restauradores y embajadores si el favoritismo radica en nosotros, si despreciamos consciente o inconscientemente a uno y sentimos simpatía por otros? Tal vez el primer paso es tomar conciencia de cuándo estamos actuando así. El segundo sería gestionarlo con Dios para que nos ayude a superar nuestro favoritismo hacia unos y prejuicio hacia otros.

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