CUARESMA DÍA 21

 Andan diciendo algunos: "Todo me está permitido"... Y, aunque todo me esté permitido no debo dejar que nada me esclavice. (1 Corintios 6:12)

Hay innumerables cosas que son buenas en sí mismas que forman parte de nuestra vida cotidiana. La comida, el placer sexual, las relaciones personales, la bebida, el trabajo, el ocio, Internet, la iglesia, las aficiones de todo tipo y el deporte. Estas por sólo mencionar unas pocas. Mi lista es descriptiva, no pretende ser exhaustiva en ninguna manera. 

El problema es cuando cualquiera de estas cosas me esclaviza, no puedo prescindir de ellas, se vuelven compulsivas en mi vida. Pensemos en el trabajo. Es algo bueno que Dios instituyó para nuestra realización, para satisfacer nuestras necesidades y las de aquellos que carecen. Pero, si el trabajo se convierte en la fuente de mi identidad, lo que me provee un sentido de dignidad y valor como ser humano, si me convierto en mi rol, si derivo en ser un adicto al trabajo dejando de lado las necesidades de emocionales y espirituales de mi familia, entonces.... eso que es bueno me esclaviza. 

La Cuaresma pretende que nos volvamos más reflexivos y menos reactivos y compulsivos. Hoy nos invita a observar desde fuera nuestra vida y ver cuáles son aquellas cosas que aunque permitidas y buenas nos esclavizan ¿Qué ves cuando te miras?

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