LOS SILENCIOS DE DIOS

Hoy he leído en el salmo 102:
Señor, escucha mi ruego,
que mi grito llegue a ti.
No me ocultes tu rostro
cuando estoy angustiado;
acerca hacia mi tu oído,
respóndeme pronto si te llamo.
que mi grito llegue a ti.
No me ocultes tu rostro
cuando estoy angustiado;
acerca hacia mi tu oído,
respóndeme pronto si te llamo.
Todos hemos experimentado en nuestras vidas los silencios de Dios. Pero, ¿Qué significan sus silencios?
Leía un artículo en el diario acerca del silencio, su uso y el valor que los diferentes silencios tienen. En ocasiones, lo interpretamos como falta de interés por parte de nuestro interlocutor. Su falta de respuesta nos puede parecer indiferencia hacia nosotros y lo que estamos comunicando.
Sin embargo, continuaba el artículo, el silencio en muchas culturas es una gran muestra de respeto hacia el que habla. Guardar silencio expresa que estás tan interesado en lo que la otra persona te comunica que no osas interrumpir y, precisamente, honras al emisor con tu silencio. En definitiva, hay culturas que no hablan porque escucha.
Creo que, aunque aveces sea irritable, este es el sentido de los silencios de Dios. No habla porque nos escucha, y lo hace atentamente. Por otro lado, pienso que yo no escucho al Señor porque hablo demasiado y no tomo el tiempo -como escribía ayer- para discernir su voz.
Leía un artículo en el diario acerca del silencio, su uso y el valor que los diferentes silencios tienen. En ocasiones, lo interpretamos como falta de interés por parte de nuestro interlocutor. Su falta de respuesta nos puede parecer indiferencia hacia nosotros y lo que estamos comunicando.
Sin embargo, continuaba el artículo, el silencio en muchas culturas es una gran muestra de respeto hacia el que habla. Guardar silencio expresa que estás tan interesado en lo que la otra persona te comunica que no osas interrumpir y, precisamente, honras al emisor con tu silencio. En definitiva, hay culturas que no hablan porque escucha.
Creo que, aunque aveces sea irritable, este es el sentido de los silencios de Dios. No habla porque nos escucha, y lo hace atentamente. Por otro lado, pienso que yo no escucho al Señor porque hablo demasiado y no tomo el tiempo -como escribía ayer- para discernir su voz.
En música, el sonido tiene sentido porque hay silencios y ambos son imprescindibles.
ResponderEliminarY gracias. D.