PARA
Lo que somos, a Dios se lo debemos. El nos ha creado por medio de Cristo Jesús, para que hagamos el bien. (Efesios 2:10)
Para es un proposición que indica destino, propósito o sentido. Hay momentos de lucidez (cada vez menos debido a la saturación que producen las redes sociales) en los cuales tal vez nos preguntamos para qué hemos sido creados, qué sentido tiene nuestra vida en Cristo ¿Esperar a que venga la eternidad y nos pasemos la misma en un eterno culto de adoración y alabanza?
Efesios nos da una clave y es tan simple, como tantas otras cosas en el seguimiento del Maestro, que pasa desapercibida. Has sido creado para que practiques el bien, para que bendigas a otros de parte del Señor, les hagas la vida más fácil, les muestres que Dios continua teniendo interés por ellos y a través de sus hijos, tú y yo, está comprometido en bendecir.
Cuando tenemos propósito nos podemos evaluar. Podemos pensar y ver hasta qué punto lo estamos alcanzando, cuán cerca nos encontramos del mismo y, consecuentemente, podemos tomar las medidas correctivas para asegurarnos que lo llevamos a cabo.
Piensa en tu vida ¿se caracteriza por la práctica del bien? Si no es así, si de forma intencional no lo estás llevando a cabo, has perdido, lamentablemente, el propósito.
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