EL PRECIO DE SEGUIR A JESÚS

Al llegar al final del capítulo 10 me encuentro la siguiente frase de Jesús, y el que no está dispuesto a tomar su cruz para seguirme, tampoco es digno de mí.

Seguir a Jesús es una frase muy bonita pero, a menudo, carente de contenido real ¿Qué significa seguirlo? ¿Cómo se identifica al seguidor? ¿A dónde seguimos a Jesús? ¿Para qué seguimos a Jesús? A menos que tenga contenido carece de valor práctico para mí más allá de, como prestamente he hecho, subrayarla en mi Biblia.

Relaciono el seguir a Jesús con lo que ayer leía. Los que siguen a Jesús son apóstoles, gente enviada a un mundo roto con una misión, ayudar a Jesús en el proceso de restaurarlo. Gente que colabora por medio de la predicación del mensaje y la atención a las necesidades del mundo. Para mí, eso es seguir a Jesús, eso tiene contenido y consistencia.

Tiene pues sentido que para seguir a Jesús tenga que pagar un precio. Para colaborar con Jesús involucrándome en un mundo roto y lleno de necesidades debo pagar un precio de renuncia personal, de cambio de valores, prioridades, objetivos y estilo de vida. La cruz es sinónimo de sacrificio, de muerte, de renuncia.

UN PRINCIPIO

Jesús ayúdame en las decisiones de la vida cotidiana a estar dispuesto a pagar el precio y tomar la cruz.


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