SALMO 1. LOS DOS CAMINOS

Hoy comienzo la meditación del libro de los salmos.
El salmo 1 parece haber sido escrito como prólogo a todo el salterio ya que contrasta dos tipos de caminos -lo que equivale a decir dos estilos de vida- el del justo y el del necio o malvado. En las Escrituras y, especialmente, en los libros de sabiduría como Proverbios, Job y Eclesiastes, el justo es aquel que ordena su estilo de vida conforme a los principios de la Palabra. Por el contrario, el malvado o necio es el que desarrolla su proyecto de vida al margen de los consejos de Dios.
El salmo 1 abre pues el salterio con el contraste entre ambos y en el último versículo, el que más me ha llamado la atención afirma:
El salmo 1 abre pues el salterio con el contraste entre ambos y en el último versículo, el que más me ha llamado la atención afirma:
El Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malos lleva al desastre.
El fin último -ya que, en ocasiones, pareciera lo contrario, que el necio es el que prospera- del malvado es el desastre, el del justo es vida ya que el Señor cuidará de sus caminos. Esto no sucede por casualidad, el salmista explica la diferencia entre el fin del uno y el otro. El justo pone su corazón, su voluntad en la Ley del Señor, medita en ella y la pone en práctica. Además evita pensar y vivir como el malo.
Un consejo del salmo
Medita con frecuencia en la Palabra y ella cuidará tu estilo de vida.
Medita con frecuencia en la Palabra y ella cuidará tu estilo de vida.
El Señor nos aconseja la lectura de su Palabra y la práctica de sus mandamientos, para que todo nos vaya bien. No es la exigencia de un dictador, és el amor de Padre que quiere que sigamos el camino recto por el cual seremos felices aquí y en la eternidad junto a Él. El cristiano, no está libre de penalidades, peró su fidelidad a Dios, hará que sus raices esten siempre junto a corrientes de agua para que su fruto sea dado a tiempo y en toda circunstáncia, de la vida.
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