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EL SERMÓN DEL MONTE 38/ PERDÓNANOS EL MAL QUE HACEMOS7 MATEO 6



Perdónanos el mal que hacemos, como también nosotros perdonamos a los que nos hacen mal. (Mateo 6:12)


Para poder orar esta oración es preciso tener una clara conciencia del propio pecado. En ocasiones, cuando se vive una vida decente y respetable, puede ser difícil para nosotros sentirnos pecadores, tener una clara comprensión de nuestra realidad como pecadores. La Biblia utiliza diferentes términos para referirse al pecado. "Hamartia", literalmente significa fallar el blanco; tiene que ver con la idea de no dar la talla, no estar, a la altura, no ser la persona que deberíamos ser y no ser todo aquello que podríamos ser. Si nos comparamos con Jesús queda patente. "Parabasis", lleva la connotación de traspasar aquella línea que separa lo correcto de lo incorrecto; puede ser a nivel de honestidad, falsedad o cortesía, pero también de acción u omisión, es decir, hacer lo incorrecto o dejar de hacer lo correcto. "Paraptoma", de forma literal significa resbalar; no tiene el matiz de intencionalidad y premeditación que tiene "parabasis", es más bien como dejarse llevar por el impulso y perder el control. "Anomia", consiste en conocer lo correcto y, sin embargo, optar por lo incorrecto; es tener conocimiento de la ley y, a pesar de todo, la quebrantamos porque ésta se interpone en el camino de nuestra voluntad. "Ofeleima", Lleva el sentido de no pagar una deuda que tenemos pendiente; en este caso serían nuestros deberes hacia Dios y el prójimo.

Jesús nos indica en el Padrenuestro que nuestros pecados son perdonados cuando son confesados. Es la misma promesa que encontramos en la primera carta del apóstol Juan en el capítulo primero y versículo 9. Debemos de confesar nuestros pecados para que estos sean perdonados. La palabra griega que traducimos por confesar es "homologeo" que literalmente significa "estar de acuerdo". Por tanto, cuando confesamos nos ponemos de acuerdo con Dios en, por lo menos, tres cosas. La primera, que nuestro pecado -sea del tipo de los descritos anteriormente- está mal y es una ofensa contra Dios. La segunda, que Jesús ya pagó por ese pecado con su muerte en la cruz. La tercera, nos ponemos de acuerdo con el Señor sobre nuestra intención y necesidad de cambio con respecto a ese pecado específico. 

Los términos antes utilizados para describir el pecado pueden sernos de gran utilidad. Podemos usarlos como un escáner que nos permita examinar nuestro corazón a la luz de los mismos y, consecuentemente, poder identificar el pecado en nuestra experiencia y realidad, ya que este es el primer y necesario paso para poder obtener el perdón de los mismos; reconocerlos, estar de acuerdo con Dios. El segundo, que veremos más adelante, consiste en perdonar a otros.


Usar los diferentes términos que la Palabra usa para examinar tu corazón; tómate un tiempo para ello. ¿Qué has descubierto? ¿Qué debes hacer con ello? ¿Qué vas a hacer con ello? 

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