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ISAAC Y REBECA/ PREFERENCIAS/ GÉNESIS 25




Isaac tenía preferencia por Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba, mientras que Rebeca se inclinaba por Jacob. (Génesis 25:28) 


Cuando algo aparece en la Biblia, incluso pequeñas cosas que pueden parecer insignificantes, es que es relevante e importante. En este capítulo de Génesis se introduce lo que los estudiosos de la Palabra llaman el ciclo de Isaac. Lo primero que aparece en el mismo es el nacimiento de ambos hijos, Esaú y Jacob, lo diferente que eran y las preferencias del padre y la madre hacia uno y otro. Como conocemos el desarrollo posterior de los acontecimientos sabemos que esta preferencia era disfuncional, es decir, no era sana ni saludable. Preferir, según el diccionario, es anteponer, dicho de otro modo, poner por delante a algo o alguien en detrimento de otra cosa u otra persona. Rebeca anteponía a Jacob en detrimento de su otro hijo Jacob y llevó esta actitud hasta extremos que pusieron en peligro la vida de su hijo y la cohesión familiar. Sin embargo, Isaac no le iba a la zaga, anteponía a Esaú en detrimento de Jacob. Cuando estas preferencias se dan son evidentes, no únicamente para el preferido, sino también para el relegado. No es raro que esto genere acumulación de ira y resentimiento en este último. 

Al leer esto he pensado en mí mismo en mi condición de padre ¿Tengo preferencias sobre uno de mis hijos en detrimento del otro? Es posible y normal que haya más afinidad de carácter con un hijo que con otro. Siempre hay uno de ellos que es más similar a nosotros en nuestra manera de ver, procesar y afrontar la vida y, consecuentemente, más fluidez en la comunicación. Eso, sin embargo, es muy diferente de anteponer a uno en detrimento del otro. Pero he pensado más allá de la paternidad y a mi mente ha venido el pasaje que afirma que Dios nos hace preferencia entre las personas (Deuteronomio 10:17). Nosotros anteponemos a alguien o relegamos a alguien en función de afinidades o antagonismos. El Señor no antepone a unas personas por encima de otras. El Señor nos mira a todos nosotros con amor incondicional y a través de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz del Calvario. 

Pienso que Rebeca e Isaac nos invitan a pensar acerca de nuestras actitudes hacia las personas, a ponernos en contacto con esas actitudes, saberlas reconocer, aprender a ponerles nombres a las mismas siendo honestos con nosotros y dándoselas al Señor siendo así honestos con Él. Entiendo que no podemos evitar el impuso de anteponer, pero si somos responsables de gestionarlo, de hacer un esfuerzo por entender que no reflejamos haciéndolo el carácter del Señor y de pensar en las potenciales consecuencias que puede tener el cultivar ese tipo de actitudes en nuestra vida y relaciones.


¿A quién estas anteponiendo? ¿Por qué?

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