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HECHOS 52. EL MINISTERIO DE PABLO. EL TERCER VIAJE MISIONERO 2



HECHOS 19:1-10

1 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo viajó por las regiones del interior hasta que llegó a Éfeso, en la costa, donde encontró a varios creyentes.[a]

2 —¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron? —les preguntó.

—No —contestaron—, ni siquiera hemos oído que hay un Espíritu Santo.

3 —Entonces, ¿qué bautismo recibieron? —preguntó.

Y ellos contestaron:

—El bautismo de Juan.

4 Pablo dijo:

—El bautismo de Juan exigía arrepentirse del pecado; pero Juan mismo le dijo a la gente que creyera en el que vendría después, es decir, en Jesús.

8 Luego Pablo fue a la sinagoga y predicó con valentía durante los siguientes tres meses, discutiendo persuasivamente sobre el reino de Dios; 9 pero algunos se pusieron tercos, rechazaron el mensaje y hablaron públicamente en contra del Camino. Así que Pablo salió de la sinagoga y se llevó a los creyentes con él. Entonces asistía diariamente a la sala de conferencias de Tirano, donde exponía sus ideas y debatía. 10 Esto continuó los siguientes dos años, de modo que gente de toda la provincia de Asia —tanto judíos como griegos— oyó la palabra del Señor.

5 En cuanto oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Después, cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, y hablaron en otras lenguas[b] y profetizaron. 7 Había unos doce hombres en total.


Pablo llega a la ciudad de Efeso, situada en la actual Turquía, donde Apolo había comenzado a compartir el mensaje de Jesús. Como de costumbre inicia su trabajo en la sinagoga local pero debido a la normal oposición de, al menos parte de la población judía, decide concentrarse en las personas de trasfondo religioso no judío y trabajar en la ciudad por un periodo de dos años.

Es interesante centrar la atención en el breve episodio que sucede al comienzo del pasaje. Pablo se encuentra con un grupito de personas que seguían a Jesús pero que en su vida habían oído hablar del Espíritu Santo. Una explicación por parte del apóstol les ayudó en este sentido.

Esto me ha hecho pensar en cuántos seguidores de Jesús desconocen quién es el Espíritu Santo, cómo actúa en sus vidas, qué cosas prácticas lleva a cabo con nosotros, cómo podemos permitir su control, qué son sus dones y sus frutos y cómo estos se pueden experimentar. No deja de ser interesante que tanto en Efeso hace dos mil años como en nuestros días, el Espíritu continúe siendo un perfecto desconocido.


Un principio

Jesús vive en nuestras vidas por medio de su Espíritu

Una pregunta

¿Qué papel ocupa en tu vida el Espíritu Santo?

Comentarios

  1. Felix, tienes toda la razón y me he enfrentado a esta pregunta al predicar en universidades aquí en Bogotá, que ven a Dios Padre y a Dios Hijo, pero desconocen al Espíritu Santo y la necesidad de ÉL para dar fruto.

    Me gustaría compartirte una pregunta que me he hecho antes de ir a predicar, para poder ir con denuedo ante los que me demanden razón del evangelio: ¿Qué tiene que ver el Mesías, salvador de los judíos, conmigo que nada soy de los judíos?

    Pablo se esmera por demostrar que Jesús era el Mesías, antes que hablar de que somos pecadores, es importante ser oradores que contemos de Jesús como el Mesías y no que tratemos de convencerles de que son pecadores, quien convence es el Espíritu Santo, así que permitamosle obra y prediquemos a Jesús Hijo de Dios, que murió y resucitó para nuestra Justificación delante del Padre!

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