JUAN 38. EL MINISTERIO PÚBLICO DE JESÚS 31
45 Los guardias del templo regresaron a donde estaban los sacerdotes principales y los fariseos, quienes les preguntaron:
--¿Por qué no trajeron a Jesús?
46 Los guardias contestaron:
--¡Nunca ha hablado nadie como lo hace ese hombre!
47 Los fariseos les dijeron:
--¿También ustedes se han dejado engañar?48 ¿Acaso ha creído en él alguno de nuestros jefes, o alguno de los fariseos?49 Los que creen en él no conocen la ley de Moisés, y por eso Dios los castigará.
50 Allí estaba Nicodemo, el fariseo que una noche fue a ver a Jesús, y les dijo:
51 --Según nuestras leyes, no podemos condenar a nadie sin antes escucharlo.
52 Ellos le respondieron:
--¿Tú también crees que de Galilea puede salir algo bueno? Estudia la Biblia y verás que ningún profeta ha venido de allá.
53 Después de esto cada quien se fue a su casa,
Este pasaje cierra el capítulo siete que se ha caracterizado por los enfrentamientos polémicos de Jesús con los dirigentes de Israel y también el pueblo en general. El capítulo concluye con nueva división de opiniones y los guardias que fueron enviados a arrestar a Jesús volviendo con las manos vacías. También se hace una nueva mención a Nicodemo, aquel que se presentó en la noche a Jesús para hablar acerca del Reino de Dios. Este hombre, miembro del consejo gobernante de Israel, consideró oportuno el hablar acerca de la posible inocencia de Jesús, y la necesidad de oír a alguien antes de juzgarlo. Su opinión, sin embargo, no fue tenida para nada en cuenta.
Al leer pensaba en qué aplicación puede tener este pasaje para mi vida y no lo encontraba fácil. Simplemente pensaba en que se puede hablar y hablar acerca de Jesús, se puede discutir hasta la saciedad temas relacionados con Él y, no obstante, nunca dar un paso para movernos en dirección a seguirle mejor a Él. Tal ve la aplicación del Señor para mí por medio de este pasaje es que hable menos y haga más y especialmente pensando en aquel versículo de la Escritura en que se afirma misericordia quiero y no sacrificios.
Un principio
No basta con hablar y acerca de Jesús, hay que imitarle en su estilo de vida.
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