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¿SABES QUÉ ES SER LLENO DEL ESPIRITU SANTO?

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Y no os emborrachéis, pues el vino conduce al libertinaje; llenaos, más bien, del Espíritu. (Efesios 5:18) Pablo nos da un mandamiento: ser llenos del Espíritu. ¿Qué significa, cómo se consigue? Vamos a comenzar por el significado. Para ayudarnos a entenderlo el apóstol usa una ilustración. Cuando una persona está borracha su conducta se transforma. Alguien serio, juicioso y respetable se puede convertir en alguien grosero, maleducado e incluso peligroso para él mismo y otros. El alcohol, una fuerza externa, ha producido en esa persona una conducta que de natural nunca se daría, una conducta impropia de él o ella. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo del Señor, cuando somos llenos de Él produce en nosotros conductas, formas de vida, que no nos son naturales en absoluto: gozo, paz, paciencia, fidelidad, bondad, mansedumbre (humildad), dominio propio, capacidad de pedir perdón y perdonar por tan sólo nombrar unas pocas. Puede ser, no lo dudo, que algunas nos resulten más naturales p...

¿IDÓLATRA?

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  No tendrás otros dioses aparte de mí. (Éxodo 20:3) El mandamiento del Señor indica que la idolatría es una posibilidad y que debemos estar atentos y vigilantes que no se dé en nosotros. De entrada, estoy seguro, nadie que lee estas palabras se considera un idólatra ni en la posición de serlo. A nivel superficial es fácil responder. Tal vez precisamos es más hacia el interior de nuestras almas y usar criterios más amplios para definir idolatría. Martín Lutero afirmaba que dios es cualquier cosa que ocupa el primer lugar práctico y efectivo en nuestros corazones. Nuestro dios no es el que declaramos sino aquel a quien servimos. Con este criterio a la vista resulta que nuestros dioses pueden ser el trabajo, la belleza, el dinero, el estatus, el poder, las redes sociales, la opinión de los demás y su aprobación, la familia, el sexo, el deporte e incluso, si, incluso, la iglesia y el ministerio cristiano. Nada de lo anterior es malo por definición, pero, cuando desplazan al Señor...

¿QUÉ LUZ EMITES?

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  En otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz al estar unidos al Señor. Portaos como hijos de la luz, cuyos frutos son la bondad, la rectitud y la verdad. Haced lo que agrada al Señor. (Efesios 5: 8-10) Sois, la expresión usada por Pablo denota identidad. Aquí dice que somos hijos de la luz, poco antes había dicho que somos hijos de Dios. En ambos casos el apóstol establece una relación directa entre mi identidad -quién soy- y mi conducta -cómo vivo-. Pablo exhorta a que haya una concordancia entre ambas cosas; tenemos que vivir lo que somos y lo que vivimos denota o pone de manifiesto cuál es nuestra identidad, o no. La identidad correcta siempre ha de producir los frutos correctos. En este caso Pablo menciona tres. Primero, la bondad. Podría perfectamente también expresarse como la búsqueda del bien de las personas de los entornos en los que nos movemos. Segundo, la justicia que, según el estudio bíblico William Barklay significa dar a los hombres y a Dios lo que se les d...

¿CUÁNTO SE NOTA QUE IMITAS A DIOS?

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  Puesto que sois hijos amados de Dios, procurad pareceros a Él y haced del amor norma de vuestra vida, pues también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de olor agradable a Dios. (Efesios 5:1 y 2) Muchos de nosotros no hemos tenido un modelo parental que poder imitar; en ocasiones por la ausencia del padre o porque más que un buen modelo era un anti modelo. En mi caso particular me propuse que intentaría ser un padre muy diferente al mío; tenía muy claro que padre no quería ser y cuál aspiraba a ser. El tiempo y mis hijos juzgarán cómo lo he hecho.  Pero, como todos necesitamos referentes para moldear nuestra conducta, Pablo nos ofrece el modelo paternal del Señor como referencia para que tengamos alguien positivo a quien imitar. El apóstol, como siempre, es eminentemente práctico. Primer punto: imita a tu padre Dios, olvídate de otros referentes. Punto dos: piensa que cosas del carácter de tu Padre celestial no concuerdan con tu estil...

¿PRODUCES TRISTEZA?

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  No causéis tristeza al Espíritu Santo de Dios, que es en vosotros como un sello que os distinguirá en el día de la liberación. (Efesios 4:30) La tristeza es definida como una emoción básica y natural, caracterizada por sentimientos de desánimo, pérdida o desesperanza, que se experimenta en respuesta a situaciones de decepción, pérdida o frustración. Valga decir que sólo las personas pueden experimentar tristeza de lo que se concluye que el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal como la mencionada en la Guerra de las Galaxias. Pienso en las personas que amo para entender mejor el mensaje de Pablo. Siento tristeza cuando no escuchan mi consejo o indicaciones que están motivadas por el amor y la búsqueda de su bien. Cuando desoyen mi experiencia porque ya he caminado los caminos en los que se adentran, cuando pasan por alto las advertencias que les evitarían dolor y sufrimiento. Creo que eso entristecemos al Espíritu cuando nos negamos a oír su voz, a considerar su consejo ...

¿PARA QUÉ TRABAJAS?

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  Si alguno robaba, no robe más, sino que se esfuerce trabajando honradamente con sus propias manos para que pueda ayudar al que está necesitado. (Efesios 4:28) Las enseñanzas de la Biblia sobre el trabajo son fascinantes. El trabajo para nada es considerado malo en las Escrituras. Dios trabajó y descanso e invitó al ser humano a unirse a Él en el trabajo del cuidado del jardín y darle nombre a los animales. Sin embargo, el trabajo, como todas las dimensiones de la vida humana se vio afectado por la rebelión del hombre contra el Señor. Podemos ver eso en dos extremos; el trabajo como un dios al que sacrificamos todo o el trabajo como una autentica esclavitud y opresión. El trabajo, como el resto de las dimensiones de nuestra humanidad debe ser redimido por Jesús a su estado original. Aquí Pablo nos da una pista de lo que significa reorientar el trabajo según la voluntad del Señor. El apóstol indica que no trabajamos únicamente centrados en nosotros mismos y en nuestras necesid...

¿QUÉ IMPACTO TIENE TU LENGUAJE?

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  No empleéis palabras groseras; sea el vuestro un lenguaje útil, constructivo y oportuno, capaz de hacer el bien a los que os escuchan. (Efesios 4:29) Nuestra comunicación debe estar orientada a hacer el bien, en definitiva, a bendecir. Punto final. Cuando no es usada con este propósito esta mal usada y se acabó. Nada, absolutamente nada, ni la defensa de la verdad y la ortodoxia justifican y hacen comprensible el mal lenguaje, el de la crítica, la descalificación o el insulto. Vale la pena en este sentido poder leer el libro de Proverbios y seguir todos los consejos que dan respecto al uso del lenguaje adecuado. Nos ayuda también seguir la enseñanza De Santiago, el hermano de Jesús, al respecto. Nos encontramos ante un mandamiento eminentemente práctico. Algo que no hace falta ser un teólogo, conocer el griego, el arameo y el hebreo para poderlo vivir en nuestra vida cotidiana. Algo que podemos aplicar en nuestras relaciones y también en nuestra comunicación por medio de las rede...