JESÚS Y EL CORAZÓN ALEJADO
Este pueblo me honra de labios afuera, pero su corazón está muy lejos de mí. (Marcos 7:6) Un fariseo promedio del tiempo de Jesús sería mucho más "espiritual", no sólo que el cristiano promedio, sino que la mayoría de nuestros líderes. Vivían vidas altamente disciplinadas. La oración, el ayuno, las limosnas y el seguimiento de las tradiciones de los ancianos estaban totalmente integradas en sus vidas. Eran, de hecho, admirados por el pueblo. Jesús nunca cuestionó la mayoría de sus prácticas. Si cuestionó las motivaciones, el corazón que había detrás de ellas. Al ser el seguimiento de Jesús una cuestión de corazón, es decir, de alinear nuestro proyecto de vida con su gran proyecto de restauración y reconciliación, es muy posible vivir una vida religiosa sin haber cambiado el corazón. No es poco habitual que haya una dicotomía entre nuestra vida dominical y el resto de la semana. Es muy posible que vivamos en dos universos paralelos que nunca o raramente interactúan, el mundo...