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Mostrando entradas de julio 20, 2017

JESÚS, RESTAURADOR 4

Se acercó entonces a Jesús un leproso y, poniéndose de rodillas, le suplicó: — Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús, conmovido, extendió la mano, lo tocó y le dijo:— Quiero. Queda limpio. Al instante le desapareció la lepra y quedó limpio.Acto seguido Jesús lo despidió con tono severoy le encargó: — Mira, no le cuentes esto a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita al efecto por Moisés. Así todos tendrán evidencia de tu curación. (Marcos 1:40-44)
Hemos visto a Jesús restaurar física y espiritualmente. En esta ocasión lo veremos restaurando emocionalmente a una persona. Nos dice el texto que el Maestro tocó al leproso y lo sanó. Tocarlo era totalmente innecesario para sanarlo. Tocándolo Jesús corría el riesgo de contagiarse de esa terrible enfermedad que suponía un estigma para cualquier persona que la padeciese. Además, al tocarlo se volvía impuro para poder participar en la vida religiosa de Israel. Una persona que entraba en contacto fís…