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Mostrando entradas de noviembre 15, 2010

SALMO 83. SILENCIO Y MÁS SILENCIO

¡Señor, no te estés callado,
no estés mudo e inactivo, oh Dios!


Tres partes pueden identificarse en este salmo. La primera y simple es un grito hacia Dios a causa de lo que es percibido como su silencio e inactividad. La segunda, es una descripción de todos los enemigos que, ante el silencio y falta de respuesta del Señor, se han coligado contra su pueblo. La tercera y última, es una petición simple y llana de que Dios acabe con todos ellos.

Este salmo repite un tema común a muchos otros salmos, la aparente inactividad del Señor ante el sufrimiento del mundo y cómo los malvados toman ventaja de ello para imponen más y más su voluntad.

La verdad es que las palabras del salmo me golpean y desafían porque si cambio la palabra Dios, por mi nombre, suena mi duro y responsable, ¡Félix, no te estés callado, no estés mudo e inactivo! No pretendo, ni mucho menos, equipararme con Dios ¡Nada más lejos de mi intención! solo trato de poner de manifiesto el hecho incontestable de que soy representante…