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Mostrando entradas de junio 1, 2019

FARISEO EN PROCESO DE RECUPERACIÓN

Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio, y profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. (Lucas 15:20)

Detrás de un fariseo -como es mi caso- siempre hay una realidad humana no aceptada, unas contradicciones no resueltas, unos traumas no sanados, un pecado no aceptado. Ello, nos genera una tremenda tensión entre el ideal al que honestamente aspiramos y la cruda realidad que, en ocasiones, se expresa con brutalidad y nos recuerda nuestra situación caída. Esa tensión, que la psicología denomina disonancia cognitiva, debe ser resuelta de algún modo y para los que somos fariseos la respuesta fácil es compararnos con los demás y sentirnos superiores a ellos, bien sea doctrinalmente, moralmente, conceptualmente, por los logros obtenidos, la influencia que tenemos, el reconocimiento que otros nos otorgan, etc., etc. Podemos, con satisfacción, mirarnos a nosotros mismos y dar gracias al Señor por no ser como los otros hombres. Ni que decir ti…