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Mostrando entradas de diciembre 30, 2008

IMITANDO AL PADRE

Puesto que sois hijos amados de Dios, procurad pareceros a él y haced del amor norma de vuestra vida. (Efesios 5:1)

Pablo es muy sencillo, muy fácil de entender, muy claro en su enseñanza. Ya que eres un hijo de Dios, parécete a él. ¿Y en qué área de su carácter vale la pena centrarme? En su amor.

Tiene sentido, al fin y al cabo, Dios es definido en la Biblia como amor. No sólo se nos dice que Dios ama, se nos indica que es amor, es su esencia, es una cualidad ontológica. Por tanto, si quiere parecerme a mi padre, debo vivir una vida caracterizada por el amor. Eso si, no ese amor edulcorado y sentimentalote, sino el amor ágape, ese amor que es costoso, sacrificial, que toma la iniciativa, que es incondicional y que se plasma en acciones para beneficiar al ser amado.