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Mostrando entradas de septiembre 7, 2010

SALMO 22. ABANDONO

¡Dios mío, Dios mío!
¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué estás ajeno a mi grito,
al rugido de mis palabras?
Dios mío, te llamo de día y no respondes
de noche y no hallo descanso.

Los salmos son oraciones que nos ayudan a hablar con Dios. Por medio de ellas podemos expresarle y verbalizar todos nuestros estados de ánimo, todas las estaciones por las que puede pasar el alma humana.

En su primera parte, este salmo expresa el sentimiento de abandono que David experimenta delante de Dios, la sensación de sentirse olvidado y completamente a su propia suerte.

David compara su situación de abandono con la intervención de Dios en el pasado en la historia del pueblo de Israel. Ellos clamaron y el Señor actuó, sin embargo, no hace lo mismo con él y, por tanto, su situación se agrava hasta el punto de llegar a la muerte. El salmista con gran crudeza describe su deterioro físico, mental, social y espiritual.

Sólo al final del salmo se produce un cambio de ritmo y contenido. Cuando parece que no existe nin…