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Mostrando entradas de mayo 25, 2015

OSEAS/ RENOVADOS/ OSEAS 2:1-3

Los israelitas serán tantos como la arena del mar que no se cuenta ni se mide. Y en aquel lugar no se los llamará más No-Mi-Pueblo, sino Hijos del Dios vivo.2 Los hijos de Judá y los hijos de Israel se reunirán, tendrán un solo jefe y desbordarán de la tierra porque será grande el día de Jezrael.3 Llamad a vuestros hermanos: “Ammí” —pueblo mío—, y a vuestras hermanas: “Rujama” —amada mía—. (Oseas 2:1-3)
Visto así este pasaje, como tantos del Antiguo Testamento, parece no tener demasiado sentido. Sin embargo, para su comprensión hay que verlo en su contexto, cosa que es una regla básica de interpretación de cualquier texto bíblico. Aquí el contexto es la infidelidad de Israel. Para demostrar la misma el Señor le pide al profeta que llame a sus hijos -no olvidemos que nacidos de la unión con una prostituta- Lo-Rujama, es decir, no amada y Lo-Ammi, es decir, no mi pueblo. El propósito era hacer patente a Israel que su infidelidad les había apartado del Señor.
El pasaje habla de una promesa…