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VASOS DE BARRO

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros, (2 Corintios 4.:7)

En la mítica película, Indiana Jones, la última cruzada, Indi va en busca del Santo Grial, la copa en la cual, según las leyendas de la Edad Media, Jesús celebró la última cena con sus apóstoles. Al final de la película su padre está gravemente herido y sólo puede sanarse si bebe agua en el Santo Grial. Indiana se encuentra delante de multitud de copas de oro, plata y engastadas con todo tipo de joyas; griales todos ellos de alto valor y entre los cuales debe escoger cuál es el auténtico que usó Jesús con sus discípulos; sólo así su padre podrá ser salvado. Sin embargo, entre la multitud de copas enjoyadas hay una simple y sencilla copa de barro. Indiana hace la deducción correcta, alguien como Jesús sólo habría podido usar un recipiente de semejante sencillez. La toma, da de beber a su padre y, como no podía ser de otro modo, éste se salva y todos co…
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ESCOGER LAS PELEAS

Porque esta batalla no la libráis vosotros, sino Dios (2 Crónicas 20:15)

La vida está llena de batallas y, probablemente, una de las cosas más decisivas es tener el suficiente discernimiento para saber determinar cuáles debemos pelear, porque son nuestras, y cuáles hay que saber dejarlas en las manos de Dios porque son suyas. No siempre es fácil. Mi experiencia pastoral me ha hecho tomar conciencia de que muchas personas se desgastan hasta la extenuación luchando aquellas que le corresponden al Señor, aquellas sobre las que tienen poco o nulo control y, sin embargo, sorprendentemente no hacen nada o bien poco sobre aquellas que si lo están. No cabe duda que se trata de un error de discernimiento que nos produce mucha frustración e insatisfacción en nuestra vida. Es fácil, cuando somos gente orientada a la acción, lanzarnos contra los problemas con todo nuestro arsenal sin un previo análisis de la situación para ver a qué categoría corresponde el desafío que tenemos por delante. No quer…

¿CÓMO PROTEGER EL CORAZÓN?

Guardo tus palabras en mi corazón para así no pecar contra ti. (Salmo 119:11)

David fue a enfrentarse al gigante Goliat y, siguiendo los dictados del sentido común, Saúl sugirió que utilizara su armadura para protegerse de aquel monstruo. En español tenemos un dicho para referirnos a algo cuando esto es grotesco; el dicho afirma así: "Es como ponerle a un santo dos pistolas". Así se sentía el pobre pastorcillo David, ni siquiera se podía mover dentro de la coraza y las protecciones que con toda buena voluntad le había proporcionado el rey. 
No hay duda que todos nos vemos inmersos en una batalla espiritual y ésta pugna porque el control de nuestros corazones porque, tal y como nos enseñaba la Escritura, de los mismos mana la vida. Quien ejerce influencia sobre el corazón determina cómo será nuestro estilo de vida. Hay, por tanto, que proteger el corazón y la Palabra nos da la pauta para hacerlo: guardar dentro del mismo la Palabra del Señor. Cuando la Palabra está residiendo e…

EN CALMA

Estoy en calma, estoy tranquilo, como un niño en el regazo de su madre, como un niño, así estoy yo. Confía en el Señor, Israel, desde ahora y para siempre. (Salmo 131:2-3)


La paz, al menos en las Escrituras, nunca es la ausencia de conflictos, problemas o circunstancias adversas; siempre es experimentar calma, sosiego y descanso en medio de todo lo anterior. No es negar lo evidente, no es minimizar los problemas, no es simplemente pensamiento positivo. La paz consiste en descansar en el Dios que controla y gobierna el universo, aquel que es mayor que toda circunstancia, aquel que no ha prometido necesariamente librarnos de las mismas, pero siempre estar presente en medio de ellas. 
Hay una fórmula infalible para experimentar esa paz, sin embargo, pocos la creen y menos la practican. Son varios pasos muy sencillos: 1. Reconoce aquello que te roba la paz, no lo niegues, ignores o reprimas.  2. Ponle nombre y apellidos ¿Qué es lo que te roba la paz? ¿Circunstancias, eventos, personas, situ…

LENTEJAS

No hagáis caso a Ezequías, puesto esto dice el rey de Asiria: "Haced la paz conmigo y rendíos a mí; de esta manera cada cual podrá seguir comiendo los frutos de parra y de su higuera; y podrá seguir bebiendo agua de su pozo. (Isaías 36:16)

He puesto por título a esta entrada "lentejas" porque no he podido evitar el asociar el pasaje bíblico reproducido más arriba con la historia de Esaú y Jacob, donde el primero vendió e hipotecó su futuro por la gratificación inmediata de una necesidad física. Esta misma fue la disyuntiva ante la que se encontró el pueblo de Judá; vender la fidelidad al Señor a cambio de poder seguir manteniendo su estilo de vida pequeñoburgués. Integridad a cambio de bienestar; renunciar a las convicciones propias a cambio de seguir teniendo acceso a una forma de vivir carente de compromisos y riesgos. 
Desde entonces, tengo la impresión que los seguidores de Jesús nos vemos en muchas ocasiones en situaciones similares; una sociedad que nos promete todo…

ABRIR LOS OJOS

Luego (Eliseo) oró así: Señor, ábrele los ojos para que pueda ver. El Señor abrió los ojos del criado y este vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo. (2 Reyes 6:17)

El versículo hace referenciaa un episodio vivido por el profeta Eliseo y su ayudante. El rey de Siria, harto de que el profeta actuara como un servicio privilegiada de inteligencia militar, decidió apresarlo. Cuando se enteró de la población donde estaba ubicado la rodeó con un fuerte contingente de soldados de infantería, caballería y blindados. Cuando el pobre ayudante se levantó por la mañana y fue a las murallas se encontró con el espectáculo de que estaban irremisiblemente perdidos ya que no había escapatoria posible. Raudo corrió a comunicarlas las malas nuevas al profeta, el cual reaccionó como describe el versículo.
La aplicación para nuestras vidas es evidente, clara y directa. Hay realidades espirituales para las cuales hemos perdido la percepción pero, que, sin embargo están…

DECISIONES

¡Ay de los que bajan a Egipto para buscar quien los ayude, de los que en sus caballos se apoyan! Confían en la abundancia de carros de guerra y en la gran fortaleza de los jinetes, no hacen caso del Santo de Israel ni van a consultar al Señor. (Isaías 31:1)

Decisiones, decisiones; la vida está llena de ellas. Algunas intrascendentes, carentes de importancia. Otras, pueden marcar nuestras vidas y las de nuestros seres queridos. ¿Hacia qué o quién nos volvemos cuando hemos de tomar decisiones? ¿En qué o quién nos orientamos? ¿En qué o en quién encontramos los criterios que nos permitan la elección adecuada? ¿Es nuestro sentido común suficiente garantía para apoyarnos en él? ¿Merecen suficiente valor las opiniones de aquellos que nos rodean? ¿En qué se basan estos para hacer válido su consejo, de dónde proviene su sabiduría?
A la hora de tomar decisiones de calado estas y otras preguntas son dignas de ser tenidas en cuenta. Por medio de Isaías el Señor se queja de que no le hagamos caso ni…