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ÉL, SIMPLEMENTE ES

... Santo, santo, santo. Señor, dueño de todo, el que era, el que es, el que está a punto de llegar. (Apocalipsis 4:8)

Dios no tiene ni pasado, ni presente, ni futuro. Dios, simplemente es. El tiempo no existía hasta que creó los cielos y la tierra. Nosotros vivimos en el tiempo y tenemos, por tanto, un pasado, un presente y un futuro; Él, simplemente es. Existía antes que nosotros y seguirá existiendo cuando nosotros ya no estemos. Él está fuera del tiempo, no tiene principio ni tiene fin. 
Él no, pero nosotros sí. Ahí radica nuestro problema, que nosotros podemos vivir atascados en el pasado, temerosos del futuro e incapaces de manejar el presente. El pasado nos puede perseguir con cargas, culpas, errores y una sensación de insatisfacción por lo que pudo haber sido y no fue. El futuro puede presentarse incierto, inseguro, amenazante y lleno de tormentas. El presente puede ser difícil de gestionar por todo lo anteriormente dicho. 
Creo que es por eso que en este pasaje que he reproducid…
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LLAMANDO A LA PUERTA

¿No ves que estoy llamando a la puerta? Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré en su compañía. (Apocalipsis 3:20)

Innumerables veces hemos usado estas palabras de Jesús para invitar a aquellos que no le conocen a la conversión, a tener una relación personal con Él. Sucede, con demasiada frecuencia, que olvidamos leer estos pasajes en clave personal, es decir, aplicándolos a nuestra situación. Nos da la impresión que una vez que somos cristianos ya no tiene nada que aportarnos ni decirnos. Pero, pensemos por un momentos, ¿Cuántas áreas de nuestras vidas están cerradas al señorío y la autoridad del Señor? Puede ser que nuestro trabajo, relaciones, familia, dinero, tiempo, sexualidad, o cualquier otra, permanezcan bajo nuestro control, ajenas a la influencia de Jesús, sin alinearse con Él y sus expectativas para nosotros. Visto así, la invitación del Maestro continuaría siendo pertinente y necesaria para nosotros. Visto así, sería una nueva invitación a la conv…

DESPIERTA

— Conozco tu comportamiento y, aunque alardeas de estar vivo, sé que estás muerto.Despierta, pues, y reaviva lo que aún no ha muerto del todo, porque ante los ojos de mi Dios, tu comportamiento está lejos de ser irreprochable.¿No recuerdas aquella tu disposición para escuchar y recibir? Pues mantenla y, si es preciso, cambia de conducta. Porque, si no estás en vela, vendré a ti como un ladrón, sin que puedas saber a qué hora llegaré contra ti. (Apocalipsis 3:1-3)

Alardear, según el diccionario, es presumir de algo. Me atrevo a decir que alardear es un pecado evangélico, pues tenemos la mala costumbre de alardear. Lo hacemos de ser salvos por fe, aunque carecemos de obras; de amar a Dios, aunque obviamos sus mandamientos; de ser discípulos de Jesús, aunque su carácter no es evidente en nuestras vidas, actitudes, motivaciones y conductas; de tener la verdad, aunque no la vivimos. 
Pero el dictamen del Señor es muy duro ¡Sé que estás muerto! y ¡Tu comportamiento está lejos de ser irreproch…

VIGILAR EL CORAZÓN

Sepas que yo soy el que sondea las conciencias y los corazones y el que dará a cada uno de vosotros según su merecido. (Apocalipsis 2:21)

Las Escrituras hablan con mucha frecuencia del corazón. En el mundo de la Biblia el corazón es el centro de control de la vida, donde se gestiona y se lleva a cabo nuestro proyecto vital. La Biblia nos anima a cuidarlo con esmero y mimo porque, tal y como indicaba hace un momento, de él nace la vida. El profeta Jeremías nos advierte del carácter engañoso del corazón. Engaña y se auto engaña; puede justificarnos lo injustificable y, aunque parezca paradójico, muchas veces trabaja en contra nuestra y nuestra propia destrucción. Cuando se llega a este estado la Biblia lo denomina un corazón endurecido. 
Por eso debemos analizar periódicamente el estado de nuestro corazón. Dado, como he mencionado, su carácter engañoso no es suficiente con un auto examen. Este es necesario pero no suficiente, debemos traerlo ante la presencia del Señor para que lo examine…

SER FIEL

Tú permanece fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de vida. (Apocalipsis 2:10)

Sabemos que Dios es fiel. Este es uno de sus atributos más celebrados en nuestras reuniones de adoración y alabanza. Nos produce confianza y seguridad saber que se mantiene consistente y coherente con la palabra dada y comprometido con sus promesas, ¡Qué bueno! ¿Pero que hay de nuestra fidelidad? ¿Le exigimos al Señor la cualidad que nosotros ni siquiera estamos dispuestos a desarrollar?
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define fiel de la siguiente manera: constanteensusafectos, enelcumplimientodesusobligacionesyno defraudalaconfianzadepositadaenél. La fidelidad, es decir, la cualidad del fiel, no es una cosa abstracta; se es fiel a algo o a alguien, en nuestro caso a Dios. Al leer la definición surgen de forma inmediata preguntas simples pero poderosas 
De 0 a 10, siendo 0 nada y 10 total ¿Cuán constante soy en mi afecto hacia Dios, qué evidencias hay, cómo lo demuestro? 
De 0 a 10…

¿QUÉ PASÓ CON EL PRIMER AMOR?

Pero tengo una queja contra ti, y es que has dejado enfriar tu primer amor.Reflexiona, pues, sobre la altura de la que has caído, conviértete y vuelve a portarte como al principio. De lo contrario, si no te conviertes, vendré a ti y arrancaré tu candelero del lugar que ocupa. (Apocalipsis 2:4-5)

El amor, tal y como lo entiende la Biblia, no puede basarse en las emociones ni estas le pueden dar consistencia y continuidad. Amor es compromiso y éste nace la voluntad, es intencional y pro activo; es, en definitiva una opción por algo o alguien que implica, necesariamente, la renuncia a otras cosas. Siempre me ha sorprendido los llamamientos de Dios a la fidelidad y a amarle. Cuando era más inmaduro los consideraba -aunque mi mente lo negara- como las exigencias de alguien que quería una relación tóxica y exclusiva. Hasta cierto punto me parecía como una demanda infantil. Un Dios que precisa ser el centro del universo y que requiere, como un adulto egocéntrico, nuestra atención concentrada …

NO TEMAS

No temas: yo soy el primero y el último. Yo soy el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo en mi poder las llaves de la muerte y del abismo. (Apocalipsis 1:17-19)

Dice la neurociencia que nuestro cerebro está constantemente monitorizando el entorno en busca de potenciales peligros. Forma parte del hecho de ser una especie singularmente vulnerable. El cerebro identifica los peligros reales pero tiene una gran capacidad para imaginar también los potenciales, aquellos que es posible que se den o... tal vez nunca se darán, sin embargo, pagamos un peaje muy alto por esos potenciales peligros en términos de ansiedad.
No temas es un mensaje repetido más de trescientas veces a lo largo de las Escrituras. No temas no es una negación de los peligros, inseguridades y tormentas de la vida, antes al contrario, es un reconocimiento pleno y total de los mismos acompañado de otra vertiente de la realidad que no podemos ni debemos olvidar, el Dios que ha creado y sustenta el univer…