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DIOS ES LUZ 3

Si alardeamos de no cometer pecado, somos ilusos y no poseemos la verdad. (1 Juan 1:8)

Esta afirmación es una segunda implicación del hecho de que Dios es luz y en Él no hay ningún tipo de tinieblas. Los comentaristas bíblicos afirman que Juan está hablando acerca de asumir responsabilidad por nuestro propio pecado, por nuestra propia realidad. Cada uno de nosotros es plenamente responsable por sus pensamientos, motivaciones, actitudes, acciones y omisiones. Es fácil echarle la culpa a otros, al entorno, a las circunstancias, a nuestras debilidades de carácter. Es fácil absolvernos a nosotros mismos de aquello que culpamos a otros. Afirma la Escritura que nuestro corazón es engañoso y nos justificará en cosas que ante los ojos de Dios carecen de todo tipo de justificación. Juan afirma con claridad que nos engaños a nosotros mismos -somos ilusos- y no poseemos la verdad si no tenemos el valor de afrontar la responsabilidad por nuestro propio pecado y lo llamamos por su nombre.

¿Hasta qué…
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DIOS ES LUZ 2

Dios es luz sin mezcla de tinieblas.  Si vamos diciendo que estamos unidos a Dios pero vivimos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. (1 Juan 1:5-6)
Además de dar vida e iluminar nuestra realidad como seres humanos, la afirmación de Juan tiene un profundo sentido ético. No es nada nuevo ni privativo del cristianismo el contraste entre la luz -lo bueno- y las tinieblas -lo malo-. En Juan capítulo 3 ya vemos como aquellos que hacen el mal buscan el amparo de las tinieblas para encubrir su estilo de vida. En la Biblia la luz se asocia con la santidad de Dios y, por tanto, la total ausencia de cualquier tipo de maldad en Él. Juan rápidamente ve y nos hace ver la implicación: es imposible decir que estamos unidos a Dios y, al mismo tiempo, vivir en las tinieblas. Dicho con otras palabras, no podemos tener una relación con el Señor si permitimos de forma intencional el pecado en nuestras vidas; ambas cosas son incompatibles entre sí.
Juan no se refiere a que estemos exentos de pec…

DIOS ES LUZ

Este es el mensaje que escuchamos a Jesucristo y que ahora os anunciamos: Dios es luz sin mezcla de tinieblas. (1 Juan 1:5)

Jesús se describió a sí mismo como la luz del mundo, por tanto, tiene todo el sentido lo afirmado por Juan en este versículo. Muchas religiones han identificado a la deidad con el sol por su capacidad de dar vida y luz. La vida física sería totalmente imposible sin la luz, del mismo modo la vida, en su dimensión holística, es imposible sin Jesús. Él afirmó que había venido para darnos vida y ésta en abundancia. 
Sin embargo, la luz también tiene una característica que podríamos afirmar es peligrosa: todo lo pone de manifiesto, tanto lo bueno como lo malo. Paradójicamente cuanto más nos acercamos al Señor más conciencia vamos adquiriendo de nuestro pecado y de nuestras carencias morales, éticas y espirituales. En línea con la paradoja, cuanto más lejos estás de la luz menos conciencia tienes de tu situación. No es de extrañar lo que afirma Juan en su evangelio, cuan…

CAMINÓ ENTRE NOSOTROS

Lo que existia desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y tocado con nuestras manos en relación con la Palabra de la vida, -se trata de la vida eterna que estaba junto al Padre y que se ha manifestado, que se nos ha hecho visible y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella y os la anunciamos-. (1 Juan 1:1-2)

Juan comienza su mensaje proclamando algo de vital importancia: la encarnación de Dios en la persona de Jesús. A nosotros, en pleno siglo XXI, puede parecernos a primera vista algo innecesario; sin embargo, en aquellos momentos -finales del siglo I- era algo de tremenda importancia. Se extendía entre la iglesia la creencia de que Dios no se había realmente hecho ser humano, lo parecía, pero no lo era. Como resultado de la influencia de la filosofía griega que consideraba lo material y, por tanto, el cuerpo, como malo por naturaleza, era incomprensible que Dios, espíritu puro por excelencia, se hubiera reb…

SOBRE EL LIDERAZGO

Recordad a los dirigentes que os anunciaron el mensaje de Dios. Tomad nota de como culminaron su vida y seguid su ejemplo de fe. (Hebreos 13:7)

Cuando leo este versículo veo claramente dos aristas o facetas. Como seguidor necesito desesperadamente personas que sean un ejemplo para mí, ejemplo de fe, ejemplo digno a imitar, ejemplo de que Jesús es real y visible en ellos, su forma de pensar, de actuar, de motivarse de afrontar la realidad, los retos, los conflictos y los problemas. De hecho, cuando miro a un líder es lo que busco en él. Supongo que con la edad ya no me impresiona ni su carisma, ni sus logros, ni su capacidad de movilizar personas, ni su currículo académico, ni cualquiera otra de las muchas cosas que a los ojos de la sociedad cristiana hacen un líder grande. Todo lo anterior se puede hacer sin tener a Dios presente en la vida. Busco, y creo que es lo que busca cualquier seguidor honesto de Maestro, destellos de la vida de Jesús en la persona y figura del líder. Consecuen…

UNA VERSIÓN POSMODERNA DE LA HOSPITALIDAD

No echéis en olvido la hospitalidad pues, gracias a ella, personas hubo que, sin saberlo, alojaron ángeles en su casa. (Hebreos 13:2)
El mundo siempre ha sido, y continúa siendo, un lugar hostil. En los tiempos bíblicos -y todavía en muchos lugares hoy en día- las leyes de hospitalidad eran sagradas y proveían una mínima seguridad a las personas que se desplazaban de un lugar a otro. No existía infraestructura hotelera y un viajero siempre podía ser presa de ladrones, gente violenta o, simplemente desaparecer. Proveer hospitalidad era un deber dado por Dios en el Antiguo Testamento y que se extendió a la naciente iglesia cristiana. Misioneros, personas de una comunidad cristiana que por razones de negocios, personales o de otra índole necesitaban viajar encontraban asilo y seguridad en una iglesia que practicaba la hospitalidad.
No cabe duda que en muchos lugares de la cristiandad esta práctica se ha ido perdiendo; el aumento del poder económico de las personas y el desarrollo de infrae…

RECHAZAR LA VOZ DE DIOS 2

Estad, pues, atentos a no rechazar la voz de Dios. (Hebreos 12:26)
También existe una dificultad añadida, demasiadas voces hablando a nuestras vidas. Así, pues, por un lado no nos han enseñado a distinguir la voz del Maestro, por otro la contaminación acústica es brutal en el mundo en el que nos ha tocado vivir. ¡Son tantas las voces que hablan e incluso gritan a nuestro corazón! La cultura, nuestros propios deseos, nuestra vieja naturaleza, la iglesia, la denominación, nuestro corazón -que como dice la Escritura nos habla mentiras y engaños- la voz del enemigo, invitándonos a desconfiar del Dios de la Biblia y sus promesas. Por lo general, la experiencia me dice, todas esas voces acostumbran a gritar; por el contrario, la voz del Señor acostumbra a ser un silvo apacible, un simple susurro que es preciso escuchar con atención y concentración.
No es posible escuchar la voz de Dios sin detenerse del ritmo frenético de la vida, parar atención, ir acallando los gritos de todas las voces ant…