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PARÁBOLAS, A QUIEN POCO SE LE PERDONA

Un fariseo invitó a Jesús a comer. Fue, pues, Jesús a casa del fariseo y se sentó a la mesa.Vivía en aquella ciudad una mujer de mala reputación que, al enterarse de que Jesús estaba en casa del fariseo, tomó un frasco de alabastro lleno de perfumey fue a ponerse detrás de Jesús, junto a sus pies. La mujer rompió a llorar y con sus lágrimas bañaba los pies de Jesús y los secaba con sus propios cabellos; los besaba también y finalmente derramó sobre ellos el perfume.Al verlo, el fariseo que había invitado a Jesús se dijo para sí mismo: “Si este fuera profeta, sabría quién es y qué reputación tan mala tiene la mujer que está tocándolo”.Entonces Jesús se dirigió a él y le dijo: — Simón, quiero decirte una cosa. Simón le contestó: — Dime, Maestro. Jesús siguió: — Había una vez un acreedor que tenía dos deudores, uno de los cuales le debía diez veces más que el otro.Como ninguno de los dos podía pagarle, los perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos te parece que amará más a su acreedor? Simón contestó…
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PARÁBOLAS, SOMOS SIERVOS

Si alguno de vosotros, tiene un criado que está arando la tierra o cuidando el ganado, ¿acaso le dice cuando regresa del campo: “Ven acá, siéntate ahora mismo a cenar”?¿No le dirá, más bien: “Prepárame la cena y encárgate de servirme mientras como y bebo, y después podrás comer tú”?Y tampoco tiene por qué darle las gracias al criado por haber hecho lo que se le había ordenado.Pues así, también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que Dios os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer”. (Lucas 17:7-10)

Somos siervos. Eso afirma Jesús y no deberíamos olvidarlo. Nuestra tendencia habitual es a pensar en términos opuestos y excluyentes, es decir, o esto o lo otro. Lo hemos heredado de la forma griega de pensar. Veamos algunos ejemplos: Si el hombre es libre no puede estar al mismo tiempo predestinado y viceversa. Si Jesús es hombre no puede ser Dios al mismo tiempo. La forma hebrea de pensar es inclusiva, es decir, esto y lo otro. Jesús mismo lo remarcó …

PARÁBOLAS, SIÉNTATE EN EL ÚLTIMO LUGAR

Al ver Jesús que los invitados escogían para sí los puestos de honor en la mesa, les dijo a modo de ejemplo: Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar de honor, no sea que entre los invitados haya otro más importante que túy, cuando llegue el que os invitó a ambos, te diga: “Tienes que dejarle el sitio a este”, y entonces tengas que ir avergonzado a sentarte en el último lugar.Al contrario, cuanto te inviten, siéntate en el último lugar; así, al llegar el que te invitó, te dirá: “Amigo, sube hasta este lugar de más categoría”. Entonces aumentará tu prestigio delante de los otros invitados.Porque a todo el que se ensalce a sí mismo, Dios lo humillará; pero al que se humille a sí mismo, Dios lo ensalzará. (Lucas 14:7-11)
La idea central de esta parábola es la humildad. El Diccionario de la Real Academia la define del siguiente modo: "Virtudqueconsisteenelconocimientodelaspropias

PARÁBOLAS, SENSATOS Y NECIOS

Todo aquel que escucha mis palabras y obra en consecuencia, puede compararse a una persona sensata que construyó su casa sobre un cimiento de roca viva.Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa; pero no cayó, porque estaba construida sobre un cimiento de roca viva.En cambio, todo aquel que escucha mis palabras, pero no obra en consecuencia, puede compararse a una persona necia que construyó su casa sobre un terreno arenoso.Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa que se hundió terminando en ruina total. (Mateo 7: 24-27)

El mismo fenómeno que se da en Palestina y Jesús describe en esta parábola sucede todavía a día de hoy en muchas regiones de mi país, España. Tierra de lluvias estacionales que se descargan con increíble fuerza durante el final del verano y el otoño provocando grandes inundaciones. Ramblas, arroyos, torrentes y ríos que están prácticamente secos durante buena…

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO 4

Esta es la última reflexión sobre esta parábola. Tres personajes: el padre, el hermano menor y el mayor. Pensaba que de una manera u otra todos nosotros podemos representar en un momento u otro de nuestras vidas esos tres papeles. Todos hemos sido o tal vez estamos siendo pródigos en este momento de nuestro proyecto vital. Puede ser que aún no hemos abandonado físicamente la casa del padre, seguimos practicando los rituales de la fe, sin embargo, nuestro corazón hace tiempo que se alejó y nuestros valores, preocupaciones, prioridades y agenda ya no es la del Padre. Por diferentes y variadas razones no acabamos de encontrar sentido y plenitud en el tipo de vida que estamos desarrollando y el exterior se nos presenta como algo idílico. Vemos a las personas que viven "su propia vida" y se despierta en nosotros una cierta tensión de querer vivir así. Debe haber más vida más allá de las paredes de la casa del Padre. Con Dios siempre hay la posibilidad de marchar, probar y volver.…

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO 3

El tercer personaje en liza en esta parábola es el hermano mayor. A menudo tenemos la tendencia a pensar que fue el menor de ellos quien estaba perdido, sin embargo, desde el punto de vista espiritual el mayor de ambos no estaba en una situación mejor; así lo demuestra su reacción ante la situación. Hay varios aspectos que vale la pena destacar.
Primero, su incapacidad de sentir misericordia por su hermano perdido. Sus sentimientos son totalmente contrarios a los de su padre. Mira las cosas desde el lado de la ley, le parece tener toda la razón del mundo para estar ofendido y enfadado y, lo cierto es que la tiene, el trato que está recibiendo su hermano es injusto. Pero la gracia no entiende de justicia o injusticia sino de necesidades. Y aquel hermano perdido, si ha de ser recuperado y redimido lo que necesita no es la ley -incapaz de redimir a nadie- sino la gracia transformadora, escandalosa e injusta. 
Segundo, su juicio hacia la actitud de su padre. El hermano, no sólo es incapaz d…

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO, 2

Al comenzar este comentario vale la pena recordar que Dios representa al padre de la parábola y su actitud hacia el ser humano en necesidad. La figura paterna es fascinante cuando se estudia. Aquel padre fue gravemente ofendido por su hijo menor. Pedirle en vida la herencia equivalía a decirle: "ojalá estuvieras muerto, así yo podría disfrutar de tus bienes y vivir mi propia vida". A pesar de lo ofensivo de aquellas palabras el padre decidió respetar su deseo y le dio la herencia que, como sabemos por la historia, malgastó viviendo de una forma disipada y desordenada. 
Pero, como todos sabemos, finalmente aquel hijo decidió volver al hogar. El mismo era plenamente consciente que no podía aspirar a recuperar el lugar que había ocupado. Sabía que a lo máximo que podía obtener era  ser acogido como un trabajador, un jornalero; eso al menos le garantizaba un mínimo de dignidad, techo y comida. La historia cuenta que ya de regreso el padre corrió a su encuentro y lo abrazo. Vale l…