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ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS VII

De acuerdo, pero fue su infidelidad la causa del desgarramiento, mientras que tú te mantienes en pie por la fe. Así que no presumas y ándate con cuidado. Porque si Dios no tuvo miramientos con las ramas originales, tampoco los tendrá contigo. (Romanos 10:20-21)
La historia de Israel es realmente paradójica. Fueron escogidos por Dios y a lo largo de su historia pudieron experimentar una y otra vez su intervención sobrenatural y recibieron el testimonio de los profetas y del mismo Jesús. Sin embargo, y a pesar de todo ello, rechazaron una y otra vez el plan del Señor. El templo, la ley y las promesas, que habían de ser guía y orientación para ellos, se convirtieron en su maldición al proveerles de una falsa sensación de seguridad e invulnerabilidad y cegar sus ojos ante las realidades que Dios les presentaba. Ellos, que debían ser de bendición para el resto de la humanidad, se quedaron al margen cerrados en ellos mismos.
De nuevo creo que Israel y su trayectoria espiritual es un  espejo d…
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ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS VI

Pero Isaías se atreve a más todavía.: Los que no me buscaban me encontraron; me manifesté a los que no preguntaban por mí. En cambio de Israel dice: Todo el día he tenido mis manos tendidas a un pueblo indócil y rebelde. (Romanos 10:20-21)

Pablo continua a lo largo de los capítulos diez y once de su carta hablando de la relación de Israel con el plan del Señor. Habló del deseo del pueblo de mantenerse en el cumplimiento de la ley para alcanzar la justificación de parte de Dios y su rechazo de la gracia del Señor otorgada a través de Jesús. Una de las consecuencias ha sido que nosotros, que estábamos al margen de ese pueblo nos hemos convertido en pueblo de Dios. Israel es calificado de indócil y rebelde, algo que parece ser parte del ADN del genero humano y que ya se manifestó con claridad en su travesía por el desierto.
Ahora bien ¿Qué pasa con nosotros? Nuevamente hemos de ver en la Palabra un aviso, un toque de atención sobre nuestra propia situación para asegurarnos que no vamos por…

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS V

Si, pues, tus labios confiesan que Jesús es el Señor y crees en tu interior que Dios lo hizo resucitar triunfante de la muerte serás salvado. Porque se necesita la fe interior del corazón para que Dios restablezca en su amistad y la pública confesión de esa fe para obtener la salvación. (Romanos 10:9-10)

Cuando uno se acerca a un texto, el que sea, siempre debe de hacerse tres preguntas claves: ¿Qué dice el texto? ¿Qué significa lo que dice? y, finalmente, ¿Cómo puedo aplicar en mi vida lo que dice?. Lo que un texto dice no hay vuelta de hoja en cuanto al contenido, es decir, dice lo que leemos. El problema ya se vuelve más complicado cuando tratamos de discernir el significado de lo que hemos leído. Es una tarea más compleja porque, lo reconozcamos o no, seamos conscientes de ello o no, todos aplicamos filtros a la hora de interpretar un pasaje. Filtros teológicos e incluso denominacionales. Esos filtros, en ocasiones, nos hacen ver en el pasaje aquello que queremos ver. Nos hacen dec…

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS IV

Mirad, yo coloco en Sión una piedra contra la que podéis tropezar, y una roca que os puede hacer caer. Pero quien ponga su confianza en ella no quedará defraudado. (Romanos 9:33)

Jesús se convirtió en piedra de tropiezo para Israel que desechó la fe y prefirió apoyarse en su propia capacidad para cumplir la ley; de modo que se quedaron sin una cosa ni la otra. Jesús, como bien dice el apóstol Pablo puede ser para cualquier persona una piedra de tropiezo o de apoyo, todo depende de nuestra actitud hacia Él. 
Jesús sale al camino de mi vida y me confronta. Mi egoísmo puede hacer que lo vea como una piedra de tropiezo o, por el contrario, puedo reconocer mi realidad y necesidad y confiar en Él con la seguridad de no ser defraudado. Constantemente el Maestro se convierte en una cosa u otra, tropiezo o apoyo, todo depende de cómo maneje mi vida en relación a Él.
¿Es Jesús para ti tropiezo o apoyo?

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS III

Así lo dice el profeta Oseas: Al que no era mi pueblo lo llamaré: "Pueblo mío", y a la que no era llamada la llamaré: "Amada mía". Y donde les dije: "No sois mi pueblo", allí serán llamados "hijos del Dios vivo". (Romanos 9:25-26)

De la lectura de estos versículos y el pasaje que los enmarca saco la conclusión de que con Dios la relación no se establece en base a los derechos sino la gracia. Ante el Señor únicamente podemos agradecer y aceptar su gracia, pero no podemos aducir ningún derecho, ni antes de ser aceptados en un relación con Él ni después. Cuando indico que la relación no puede basarse en derechos adquiridos ante Dios no estoy afirmando que Él sea arbitrario e imprevisible en su conducta hacia nosotros -No hace acepción de personas-; más bien afirmo que todo lo que hemos recibido y seguiremos recibiendo no se basa en el mérito ni el derecho. No tenemos privilegios adquiridos para con Dios. 
Creo que ese fue el problema de Israel, pensa…

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS II

Y no es que Dios haya sido infiel a sus promesas. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son israelitas de verdad. Ni tampoco los que descienden de Abrahán son todos hijos auténticos suyos, sino únicamente, como dice la Escritura, a través de Isaac tendrás tu descendencia. (Romanos 6-7)

Todo pasaje bíblico tiene siempre, cómo mínimo, dos niveles de interpretación. El primer nivel es ¿Qué deseaban el Señor enseñar por medio del mismo a los destinatarios originales? El segundo nivel es ¿Qué desea enseñarnos a nosotros que vivimos en un mundo total y radicalmente diferente al de los romanos del siglo I de nuestra era?
Estos capítulos de la epístola paulina han dado lugar a innumerables discusiones teológicas y han creado escuelas y, lo que es más lamentable, separación y enfrentamiento entre los seguidores de Jesús (hemos de reconocer que en eso somos especialistas). Personalmente lo que más me preocupa es qué mensaje contienen para mí y cuando los leo no puedo dejar de…

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS I

¡Cristo es testigo de que digo la verdad! Mi conciencia, bajo la guía del Espíritu Santo, me asegura que no miento. Me agobia la tristeza y un profundo dolor me tortura sin cesar el corazón. Con gusto aceptaría convertirme en objeto de maldición, separado incluso de Cristo, si eso contribuye al bien de mis hermanos de raza. (Romanos 9:1-3)

Los capítulos 9 al 11 de la epístola son un paréntesis que Pablo dedica, de forma exclusiva, a tratar el tema de Israel dentro del plan de Dios. Es algo necesario. Después de haber desarrollado magistralmente su doctrina de la justificación por medio de la fe y ante el hecho histórico del rechazo por parte del pueblo judío del Mesías, unido al rápido crecimiento de la fe entre los gentiles, es normal que se planteara la pregunta ¿Y qué pasa con Israel? ¿Han perdido su lugar especial dentro de la economía de Dios? ¿Cuál es su futuro? Por eso, el apóstol, antes de pasar a las implicaciones para la vida cotidiana de la justificación, explicará la situac…