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JESÚS, DIOS, PADRE 4

... y hagamos fiesta celebrando un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado. Y comenzaron a hacer fiesta. (Lucas 15:23-24)

El regreso del hijo al hogar merece una celebración por todo lo alto. Por lo que sabemos de la historia hubo buena comida, música, canciones y, con toda seguridad, pues el relato sucede en oriente, buen vino. Sin duda un final inesperado para la historia. Con respecto al sorprendente desenlace del relato el escritor Albert E. Bailey escribe lo siguiente:
"Intente, si le apetece, inventar un final diferente para esta historia. Haga que aquel viejo rechace de entrada a su hijo; hágalo erguirse dignamente y pedirle a aquel granuja pruebas de su cambio de corazón; haga que predique un sermón sobre la promiscuidad antes de que otorgue el beso del perdón; haga que el padre le tome la palabra al hijo penitente -como ampliamente se merece- y esté durante un año o dos con los esclavos, hasta que el orgull…
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JESÚS, DIOS, PADRE 3

Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. (Lucas 15:20)

¿Vale la pena recordar que Jesús explicó esta historia para mostrarnos cómo es Dios y qué actitudes tiene hacia las personas que son pecadoras? Rebobinemos por un momento y vayamos a los días previos al regreso del hijo pródigo ¿Qué emociones debía de albergar aquel hombre en su corazón? Había sido afrentado al pedirle su hijo la herencia. Debió de haber quedado ante sus vecinos y conocidos como una persona sin autoridad, débil y flojo de carácter. Vio disminuida su hacienda de forma considerable y vivía con la dura de realidad de tener -si es que aún vivía- un hijo completamente insensible a sus sentimientos y que tomaba sus decisiones sin importar el impacto que pudiera causar sobre la vida de otras personas. Es mera especulación, sin duda, pero me preguntó con cuánta frecuencia debía de pensar en aquel muchacho que dejó la casa. Y…

JESÚS, DIOS, PADRE 2

El hijo empezó a decir: “Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo”.Pero el padre ordenó a sus criados: “¡Rápido! Traed las mejores ropas y vestidlo, ponedle un anillo en el dedo y calzado en los pies.Luego sacad el ternero cebado, matadlo y hagamos fiesta celebrando un banquete.Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado”. Y comenzaron a hacer fiesta. (Lucas 15:21-24)

No he reproducido todo el texto de la parábola por ser sobradamente conocido. Jesús nos habló de Dios como un papá, pero como ya he comentado hay enormes posibilidades de que nuestra imagen de un padre esté distorsionada por nuestra propia experiencia como hijos y por clichés culturales acerca de cómo se supone que debe actuar un progenitor. Por eso estamos obligados a visitar la parábola del padre que ama y perdona (habitualmente conocida como la del hijo pródigo) para entender de qué tipo de padre estamos hablando cuando en la Bibli…

JESÚS, DIOS, PADRE

El que me ve a mí, ve al Padre. (Juan 14:9)

Si Dios es como Jesús mirando a este último podemos hacernos una imagen más nítida y precisa de cómo es Él. El Maestro nos enseñó que Dios es un padre. Este era un concepto totalmente ajeno al judaísmo de la época de Jesús. De hecho, en la oración conocida como el Padrenuestro, se refiere a Dios como papá o papaíto. Una denominación tremendamente íntima y cariñosa y que nuestras Biblias han traducido por el más formal término "padre". Que Dios sea un padre es a la vez una buena y mala noticia. 
Es mala porque como ya vimos nuestra tendencia es a proyectar sobre la divinidad nuestras propias imágenes y realidades humanas. La experiencia que hayamos tenido con nuestro progenitor físico, la relación que hayamos mantenido con él puede ser la base sobre la cual construyamos nuestra imagen de Dios como padre. El Señor se convertiría de este modo en nuestro padre amplificado y, como ya comenté anteriormente, no importa si nuestra concepción…

JESÚS, DIOS

El Padre y yo somos unos. (Juan 10:30)

Uno de los hitos de mi vida cristiana ha sido entender que si quiero saber cómo es real y verdaderamente Dios debo mirar a Jesús y tan sólo a Él. El filósofo y matemático francés Blas Pascal afirmó con gran sabiduría y precisión: "Dios nos hizo a su imagen y semejanza y nosotros le devolvimos el cumplido". Es decir, nosotros hemos hecho a Dios a nuestra propia imagen. Nos hemos proyectado sobre Él y hemos pensado que es simplemente una amplificación de quien somos nosotros. Hemos volcado sobre Él todos nuestros prejuicios e ideas preconcebidas y lo hemos hecho tal y como somos nosotros. Ya en el monte Sinaí el Señor advirtió sobre el peligro de hacernos imágenes acerca de Él. Nosotros, los evangélicos, nos sentimos muy orgullosos porque, a diferencia de los católicos, no tenemos imágenes en nuestros locales de culto. Sin embargo, para mí es mucho más dañinas, perniciosas y peligrosas las imágenes mentales que nos hacemos de Dios, el dios…

JESÚS, AMISTADES PELIGROSAS 3

Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban: Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella. (Lucas 15:2)

En episodios anteriores ya hemos comprobado que Jesús no tenía ningún problema en asociarse con personas que ponían en peligro su reputación. El tipo de gente que un religioso piadoso de su tiempo nunca osaría frecuentar y cuya presencia evitaría siempre que le fuera posible. Este tipo de relaciones escandalizaban a los fariseos y los maestros de la ley. Resultaba incomprensible que alguien buen conocedor de la ley y de lo políticamente correcto lo practicara. Sin embargo, si nos fijamos detenidamente en este breve versículo, veremos que el nivel de indignación de los antagonistas de Jesús subió un grado más. Si ya resultaba escandaloso que el Maestro frecuentara ese tipo de gente todavía lo era más que tuviera a bien el compartir la mesa con ellos. ¿Qué tiene de particular esa acción? ¿Por qué generó aún mayor indignación de la que Jesús ya había provo…

JESÚS, EL DÍA QUE DUDE DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Zaqueo, baja en seguida, porque es preciso que hoy me hospede en tu casa. Zaqueo bajó a toda prisa, y lleno de alegría recibió en su casa a Jesús. Al ver esto, todos se pusieron a murmurar diciendo: Este se aloja en casa de un hombre de mala reputación. (Lucas 19:6-7)

Una de las cosas que uno va ganando con el paso del tiempo es autoconocimiento. Conforme los años pasan y, siempre que uno sea honesto consigo mismo, uno sabe mejor quién es, cómo siente y piensa, cuáles son sus fortalezas y sus debilidades. Se aprende que hay cosas que tal vez nunca cambiarán y que, tal y como le sucedió al apóstol Pablo, uno tendrá que aprender a vivir con ellas y verlas como instrumentos para experimentar la gracia de Dios en su vida. Uno se mira en el espejo y ve reflejada su realidad como ser humano y seguidor de Jesús y el resultado no es precisamente agradable y alentador. Cierto que si uno se compara con otros el impacto se ve atenuado pero no deja de ser el mal de muchos consuelo de tontos. Uno n…