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Mostrando entradas de diciembre 8, 2010

SALMO 103. NO OLVIDES SUS BENDICIONES

Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia. No luchará con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así de grande su misericordia para los que reverencian. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que solo somos polvo. El salmo 103 es una invitación a bendecir –decir bien- al Señor. Comienza exhortándonos a hacerlo y termina de la misma manera. Entre medio, nos da dos grandes bloques de razones por las cuales deberíamos y debemos bendecir a Dios. La primera tanda de razones son todos los beneficios que de Él recibimos. A modo de muestra, el salmista, nos indica algunos de estos beneficios, per