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Mostrando entradas de septiembre 17, 2010

SALMO 30. DEL LUTO A LA DANZA

Cambiaste mi luto en danza,
me quitaste el sayal
y me vestiste de fiesta.
Por eso mi corazón te canta sin cesar.
Señor, Dios mío, te daré gracias siempre.

Los estudiosos de las Escrituras afirman que este salmo está escrito por un enfermo que ha sido arrancado, literalmente, de las garras de la muerte. En el mismo describe su proceso y cómo el Señor lo liberó y, por tanto, puede elevar un canto de alabanza.

Al leerlo pensaba en Sara y como el Señor la ha librado de su enfermedad y como juntos podemos elevar un canto de gratitud hacia Dios porque realmente ha cambiado nuestro dolor en alegría, nuestra tristeza en baile y fiesta.

Pero también, y más alllá de la enfermedad, me hacía pensar en tanta y en tantas ocasiones en que el Señor ha cambiado mis circunstancias y las de mi familia de mal para bien y, consecuentemente, lo que debería hacer es no dejar de celebrar una y otra vez lo que ha hechos por nosotros.

Un principio

Celebra todo lo que Dios ha hecho en tu vida y la de los tuyos.