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Mostrando entradas de octubre 4, 2010

SALMO 44. GLORIA, CALAMIDAD, ESPERANZA

¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes?
¡Espabílate! ¡No nos rechaces para siempre!
¿Por qué nos ocultas tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?
Nuestro aliento se hunde en el polvo,
nuestro vientre está pegado a la tierra.
¡Levántate, ven a socorrernos,
rescátanos, por tu misericordia!

Este salmo tiene tres partes claramente diferenciadas pero, naturalmente, unidas por formar un sólo proceso. La primera habla de la experiencia pasada de la gloria y la intervención de Dios, tanto en tiempos remotos, la historia, como recientes, la propia historia del poeta.

La segunda narra un estado presente de absoluta calamidad. El escritor compara la experiencia del pasado con la sensación de total abandono por parte del Señor. Hay un fuerte dolor expresado en estas líneas. Un hombre que se siente machacado por Dios y que interpreta el silencio del Señor como castigo, desinterés, abandono. Hay expresiones muy fuertes que tratan de ilustrar su estado, nos tratan como a ovejas de matadero.

La tercera y…