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Mostrando entradas de diciembre 3, 2016

SALMO 55/ LOS ESTADOS DEL ALMA

Escucha, oh Dios, mi oración,
no ignores mi súplica;
3 atiéndeme, respóndeme.
Estoy turbado por mi pesar, aturdido
4 por el clamor del enemigo,
por la opresión del malvado,
pues me cargan de desgracias
y me hostigan con furia.
5 Mi corazón palpita en mi interior,
un terror mortal me sobreviene;
6 me invaden el temor y el miedo,
me sobrecoge el espanto.
7 Me digo: “¡Ojalá tuviera alas de paloma
para poder volar y hallar descanso!
8 Entonces, me alejaría huyendo,
en el desierto habitaría [ Pausa]
9 y buscaría pronto un refugio
frente al fuerte viento y la tormenta”. (Salmo 55;1-8)

Este salmo, como tantos otros que recientemente he leído me hace pensar en los estados del alma que puede pasar por momentos de gran angustia, abatimiento, cansancio y desesperación como los aquí reflejados. Situaciones de por sí duras y difíciles en las que además pareciera que Dios está ausente, silencioso, por no decir indiferente. Al salmista sólo le queda el grito angustioso y desesperado de ayuda hacia el Señor, la espera…